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el infinito jackson

poetas internados, poesía libre

Fotografía: Darío Cavacini, integrante del colectivo fotográfico Veinticuatro/Tres

En 2011 se crea en la Argentina el programa interministerial de salud mental y adicciones Prisma, con sede en la Unidad Penitenciaria de Ezeiza. Está destinado a incluir socialmente a personas con padecimiento mental severo en conflicto con la ley penal y cuenta con un equipo interdisciplinario que realiza evaluaciones periódicas, tratamientos interdisciplinarios, talleres laborales y artísticos, una huerta comunitaria y una casa con diferentes actividades como punto de referencia para el momento del egreso. La concreción de este cambio de paradigma fue el resultado de largas décadas de resistencia por parte de profesionales, usuarios y familiares, que culminó con la sanción de la Ley Nacional de Salud Mental, con la que miles de personas recuperaron su dignidad y empezaron a superar el estigma que implica ser loco y pobre. Luego de pasar años acorralados entre el abandono, la desidia y los encierros interminables en penales psiquiátricos, los olvidados de los olvidados tienen por fin un horizonte diferente a la exclusión social.

 

A partir de ese mismo programa, un arremolinado David Roldan de 33 años, oriundo del barrio bonaerense de Esteban Echeverría, comienza a desandar su experiencia poética. Cuando comienza a relatar su historia está alborotado, casi eufórico, sus palabras se agolpan, chocan entre sí y se transforman en el reflejo de sus fantasías desbocadas. En el último tramo de su estadía en el pabellón psiquiátrico de Ezeiza, empezó a dictarle sus pensamientos a un psicólogo, a modo de asociación libre, quien luego los transcribía en una computadora. Cada quinces días armaban sesiones literarias que le permitían expresar aquello por lo cual lo habían declarado inimputable y alejado de la sociedad por ser considerado peligroso para sí mismo y para terceros. Ese era el único momento en que el desorden de sus palabras amontonadas cobraba sentido, al menos para él.

 

“No me gusta escribir porque tengo faltas de ortografía y me cuesta mucho. Siento que sé leer nomás. Me interesa contar sobre mis vivencias de forma poética, me ayuda a descargarme y eliminar los malos pensamientos que se me cruzaban cuando estaba internado.” A pesar de las dificultades que le significaba llevar adelante esa tarea, nunca se amedrentó y pudo sobreponerse a sus limitaciones para seguir creando. Con convicción agrega que sus versos sin forma no son para que los lea cualquiera, ya que hay muchas personas que nunca llegarán a comprender su misteriosa manera de mostrar el mundo interior que lo acecha: “A la gente de psicología le puede servir lo que yo hago, pero en mi barrio nadie lo entiende porque no es una escritura coherente”.

 

En 2013 editó su primer y único libro hasta el momento, Historia verídica de Jackson. Según confiesa, nació como un doble homenaje, a Michael Jackson y a su hermano Gabriel, también apodado Jackson por su idolatría hacia el multicolor artista estadounidense. Cuando uno se va sumergiendo en sus 28 páginas, se encuentra con historias desencajadas, frases rotas, neologismos y una serie de reflexiones sobre la vida extraterrestre de las seres femeninas y las chicas virtuales. Todo ello junto y atravesado por la experiencia del encierro, configura una obra en donde se entremezclan lo tangible con sus espíritus, lo surrealista y lo vivencial.

 

Al rememorar esos días de internación y poesía, dispara montones de frases inconexas que como un rompecabezas hay que ordenar y ensamblar. La desorganización que lo habitaba se trasluce en cada uno de sus recuerdos, en los que la realidad y sus ilusiones permanecían entrelazadas, mezcladas, indivisibles una de otra: “En Ezeiza me hablaba una chica que se llamaba Benítez y que tenía un traje virtual, invisible, que construyó la NASA. Me aconsejaba, me decía lo que tenía que hacer, qué escribir, me iba dictando. Me intimidaba bastante la verdad. ¿Vos qué harías si hay una mujer invisible que te está hablando y mira tú intimidad?”. De acuerdo a su concepción, esa simbiosis entre lo real y lo imaginario es el resultado de profundas crisis existenciales que se originan cuando lo cotidiano se vuelve demasiado insoportable para ser vivido, imponiéndose la necesidad de crear escenarios alternativos que maticen lo palpable y abran nuevas puertas. Sus escritos le sirvieron para darle batalla a lo intolerable de su día tras día y convertirlo en alguna forma de deseo, sin la cual todo se reduciría a una muerte silenciosa.

 

De su paso por el manicomio recuerda también que lo sobremedicaban y muchas tardes veía caer el sol con los músculos completamente contracturados por el exceso de psicofármacos, el miedo a lo incomprensible y el peso entumecedor del encierro. Su imaginación sin límites solo encuentra un tope cuando piensa en qué hubiera sido de él de no haber estado sus compañeros de internación para calmarlo y ayudarlo cuando las noches ganaban en oscuridad: “Gracias a Dios estaban los otros chicos que me daban una mano cuando me quedaba duro. Lo que me pasó a mí, le puede pasar a muchos más. La verdad existe, no todos estamos locos, porque la verdad existe, la que sentimos todos, la que sentimos adentro aunque no se la contemos ni descarguemos con nadie”.

 

El refugio que encontró en la poesía lo salvó de la enajenación. Desde que empezó a decodificar los mundos intangibles a su alrededor pudo transformar la polifonía que lo acompañaba en un murmullo insignificante y aplacar sus dolores. Dejarse expresar sin temores por las palabras que lo ocupan ha sido una experiencia vital que lo hizo sobrellevar su estadía en el hospicio con mayor dignidad. La inspiración poética le dio la posibilidad de poner en palabras audibles y darle sentido a aquello para lo cual solo existían los gritos desesperados y la multiplicidad de voces internas; permitiéndole además resignificar un pasado signado por largas estadías en cárceles psiquiátricas, un presente que busca respirar libertad y un futuro incierto pero brotado de creatividad.

 

En adelante, anhela seguir relatando sus pensamientos más íntimos, siempre y cuando haya alguien dispuesto a traducir y ordenar los dictados de su mente. Aunque casi nadie lo lea, pretende continuar por la senda creadora que comenzó hace algunos años, ya que le permite bucear en lo más hondo de su enigmática forma de ser. Su objetivo inmediato es contar las historias que las chicas virtuales le describían, cómo eran sus consejos, su lenguaje cifrado, esa manera de revelar incógnitas trascendentales cada vez que aparecían. Esa magia de apostarlo todo por sueños que nadie ve, excepto él mismo, lo transforma en un ser sorprendente y conmovedor. Un hombre digno habitado por su propia utopía.

 

 

SI FILMARAS EN EL CIELO MORIRÍA POR VERTE (POR JACKSON)

 

Mis emociones son fragantes. Son como una fragata en el mar, como un museo en mis ojos descubriendo mundo de seres…

 

Las seres femeninas son seres extraterrestres de la naturaleza verde. Ellas estaban en el antiguo Puerto Madero, cuando existían las islas…

 

Cuando caía la planta que ya no era más planta… que se hizo el veneno para los seres humanos que cuando se cae es duro y seco como una piña. Como piedra para los seres humanos. Cuando esa isla estaba en búsqueda de los americanos, en busca de islas…

 

Imaginación de lujos y para que sueñe emocionalmente… una nena de sueño de seis u ocho años o trece o catorce, que sueñe con un momento con protagonismo de película…

 

Porque existe la muerte después de despertarse. Cuantas más veces te matan, te toca la vida de Israel, la vida de Jesucristo. Jesucristo de Nazareno resucitó el séptimo día de Semana Santa y dio, comió y cenó con los ocho apóstoles, con Judas, con Israel, con Isaías, menos conmigo.

 

Más artículos del trabajo documental #PoetasInternadosPoesíaLibre, que retrata a 15 poetas españoles y argentinos con paso por hospitales psiquiátricos de ambos países.

 

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