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con los camiones de punta

los moyano y el fútbol

Ilustración: Petre

El fútbol como herramienta de acumulación de poder es una técnica tan antigua como efectiva. Mauricio Macri puede dar cuenta de ello: tres períodos en la presidencia de Boca transformaron al empresario en jefe de Gobierno porteño, primero, y en Presidente, después. Pero no es el único. La familia Moyano –con Hugo a la cabeza, y con Pablo y Facundo como sus laderos- tomó el control de varios clubes y fue incrementando su influencia en el fútbol argentino. El ejemplo más evidente es, sin dudas, Independiente. Pero detrás del Rojo se esconden muchos otros equipos, algunos incluso creados por la familia y otros con estrechos vínculos al Sindicato de Camioneros.

 

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La primera incursión de la familia Moyano en el fútbol se dio de manera tímida y solapada. En 2005, Hugo fue integrante de la Asamblea de Representantes de Independiente durante la gestión de Julio Comparada y con el correr de los años adquirió un rol protagónico. Su primera gran gestión llegó en 2007, cuando inició las tratativas para dejarle servido en bandeja un terreno de 27 hectáreas valuado en 20 millones de dólares. El complejo de Villa Domínico –donde se entrena el plantel profesional- era propiedad de la Ceamse, pero unas cuantas reuniones del líder sindical con el por entonces gobernador bonaerense Felipe Solá terminaron de definir la transferencia de las tierras a Independiente. La cesión se formalizó el 27 de mayo de 2010 en un acto que contó con la presencia del ex gobernador Daniel Scioli y en el que Comparada le entregó una placa de reconocimiento a Moyano.

 

“La herencia más grande que le dejo a Pablo es que lo hice hincha de Independiente”, dijo Hugo durante el acto de lanzamiento de la candidatura de Comparada para su reelección en 2008. La relación entre los dirigentes sindicales y el ex presidente del Rojo siempre fue muy cordial. De hecho, fue durante su gestión que los Moyano se erigieron definitivamente en figuras de peso dentro del club.

 

Se alejó durante la presidencia de Javier Cantero y retornó para ganar las elecciones a presidente el 6 de julio de 2014. Si bien juraba que no tenía “la vocación de dirigente de fútbol”, Moyano le agarró el gusto al manejo de clubes y se transformó en uno de los pesos pesados de la política de la AFA. Utilizó sus influencias y sus contactos para gestionar en Independiente y, gracias al sostén de la gigantesca estructura nacional del Sindicato de Camioneros, creó su propio club en General Rodríguez. Desde allí empezó a consolidar un vínculo estrecho con las instituciones del Ascenso. Protagonista absoluto en el debate por la creación de la Superliga y por el futuro institucional de la AFA, se convirtió en uno de los actores más determinantes y significativos del fútbol argentino en la era post Grondona. Bajo su ala también ganaron espacio sus hijos y el Sindicato más influyente del país.

 

LOS CLUBES CAMIONEROS

 

La zona de influencia más fuerte de la familia sindical en el fútbol está en el Club Atlético Social y Deportivo Camioneros. Allí los Moyano son amos y señores. Pablo es presidente y Hugo fue nombrado presidente honorario. Desde 2013, el club de General Rodríguez disputa el Federal B, cuarta categoría de los torneos organizados por la AFA y, si bien la institución nació hace apenas diez años, sus dirigentes no ocultan el objetivo de llegar pronto a Primera.

 

Todo comenzó en 2003, cuando el Sindicato de Camioneros organizó un torneo de fútbol interno que llegó a contar con 150 equipos. Hacia 2006, los dirigentes sindicales decidieron poner a rodar el sueño de insertarse en el fútbol argentino y crearon el Club Mutual de Trabajadores Camioneros 15 de Diciembre, que se anotó para participar en la Liga de Luján, un torneo repleto de equipos de sindicatos, como los de SATSAID, Mutual UTA y ATILRA. La Mutual hizo un buen papel y se clasificó para jugar el Torneo del Interior (TDI) 2007, quinta categoría del fútbol argentino. Entonces, el Sindicato dio un nuevo paso y creó el Club Camioneros, ya no sólo integrado por trabajadores sino también por futbolistas profesionales.

 

La comisión directiva de la nueva institución se llenó de dirigentes sindicales. Pablo y Hugo Moyano y Luis Alberto Córdoba –directivo del gremio procesado en 2014 por presuntas amenazas y extorsión a la empresa Expreso Jet- son algunos de los hombres con peso en el club. También está Guillermo Calleri, padre del delantero Jonathan Calleri y uno de los principales motores desde su rol de gerente deportivo.

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Moyano, uno de los hombres más fuertes de la AFA tras la muerte de Grondona. Fotografía: Télam.

El equipo del Sindicato cuenta con lujos impropios para instituciones del Ascenso. En uno de sus cuatro predios, adquirido hace poco en Escobar, proyectan la construcción de un polideportivo y de un estadio. “Hay que apuntar a jugar con Boca y River. Tenemos que pensar en cuando nos toque estar en las ligas mayores”, declaró Calleri en el libro Los Dueños del Fútbol del Interior.

 

Otro de los gustos que se da el club es el de disputar la Copa Viareggio con sus inferiores. El certamen se juega en Italia y participan el  Inter, la Juventus y el Milan. Además, debido a la convergencia de dirigentes, muchos de los chicos que se destacan en el club del Sindicato tienen la posibilidad de pasar a Independiente. “Ojo los cracks que salen de Camioneros con querer ir a otro club que no sea Independiente…”, sugirió Hugo Moyano –un poco en broma, un poco en serio-.

 

El gran reto ahora pasa por subir al Federal A. Mientras, el Verde cuenta con una fiel hinchada que sorprende por su número, ya que se trata de un club de apenas diez años de vida. En la final del TDI 2013, más de 8.000 personas coparon la tribuna popular del estadio Ciudad de La Plata con banderas verdes de “Moyano Conducción”. Quizá el número de hinchas deje de asombrar si se tienen en cuenta las declaraciones de un exjugador de Camioneros: “A la gente que iba a alentar le pagaban el día de trabajo. Le daban para comer y tomar. Por eso iban”. Y además denunció que “muchos jugadores estaban anotados como barrenderos o recolectores de basura, pero eran ñoquis. Trabajaban el primer mes y después se dedicaban a jugar para el club. Era muy obvio: seguían cobrando el sueldo y no iban a laburar”.

 

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Pero el avance de los Moyano en el fútbol supera la frontera de Buenos Aires. En el norte y en sur también hay clubes bajo la influencia de la familia. En Salta, el club Camioneros Argentinos del Norte participa del Torneo Federal B. En 2012, una centenaria y tradicional institución salteña, Argentinos del Norte, había quedado al borde de la desaparición por una fuerte crisis económica. Para esa misma época, la filial del gremio de Camioneros en Salta tenía la ambición de incursionar en el fútbol local. Y como la creación de un club implicaba invertir mucho dinero y tiempo, el gremio le acercó a Argentinos un plan de salvataje para establecer una relación simbiótica: la propuesta consistió en una fusión de ambas partes para que el club pudiera seguir existiendo y compitiendo, pero bajo la nueva denominación. Urgido por los números en rojo, Argentinos del Norte aceptó.

 

Después de ser invitado por el Consejo Federal –órgano ejecutivo de la AFA que organiza los torneos del fútbol del interior- a disputar el TDI 2013, Camioneros Argentinos consiguió el ascenso al Argentino B. Ese mismo mes, el Camioneros de Buenos Aires también logró subir de categoría.

 

Luego del éxito deportivo, las autoridades del club salteño se propusieron finalizar los trámites legales para formalizar la fusión institucional, ya que hasta ese momento reconocían estar participando solo con un acuerdo de palabra. El vínculo quedó sellado tras la firma de un acta en un evento que contó con la presencia de Pablo Moyano y que finalizó con un partido amistoso entre los dos clubes camioneros. Sin embargo, tres años después, en los documentos oficiales, boletines de sanciones y programaciones que emiten la AFA y la Liga Salteña, Camioneros Argentinos del Norte sigue sin figurar. “No es fácil llevar a cabo una gestión de este tipo. Nosotros queremos que esto sea de manera permanente. Nuestros abogados están trabajando para que finalmente lo podamos lograr”, explicó el vicepresidente Jorge Guaymás a NAN.

 

El asunto es que el reglamento del Consejo Federal sólo permite fusiones entre clubes, y no entre un club y un gremio. “Eso no sería un problema –siguió el dirigente-. Porque la fusión no se haría con el gremio, sino con la mutual, que funciona con el mismo sistema que un club”. Si bien todos asumen la existencia de una institución llamada Camioneros Argentinos del Norte, que tiene su propio escudo y sus propios colores, por ahora no es más que un club fantasma que no figura en ningún documento legal. Sin embargo, cuenta con un importante predio en el que proyectan construir canchas de fútbol, piletas de natación y un gimnasio para boxeo.

 

“La relación con Hugo y Pablo Moyano es excelente. Siempre se comunican con nosotros. Tenemos conversaciones para que Independiente venga a hacer la pretemporada a Salta. También estamos a disposición por si algún futbolista de ellos necesita rodaje”, agregó Guaymás.

 

Miles de kilómetros hacia el sur, el Sindicato planta bandera con Camioneros de Río Grande y Camioneros de Ushuaia. El equipo de Río Grande tiene como presidente a Pedro Velázquez, un hombre muy cercano a Hugo: es secretario general de Camioneros a nivel provincial, sexto vocal en la Federación Nacional y fue candidato a diputado nacional en 2015 por el Partido de la Cultura, la Educación y el Trabajo, creado por el propio Moyano. El otro Camioneros del sur está en Ushuaia. Con menos protagonismo que su homónimo, sólo disputó el Torneo del Interior en 2014 y luego se dedicó a participar de la Liga Ushuaiense de Fútbol.

 

EL FACUNDO

 

Alvarado es el club con mayor convocatoria de Mar del Plata y otro nexo activo entre el fútbol y los Moyano. Si bien poco tiene que ver con el Sindicato de Camioneros, está unido a Facundo Moyano por un fuerte vínculo afectivo. El hijo de Hugo hizo allí el jardín de infantes y desde adolescente colaboró y trabajó para el club.

 

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Facundo y Tevez intercambiaron camisetas. Carlitos, con la de Alvarado. Fotografía: @Facundo_Moyano

Facundo cumplió su sueño el 15 de agosto de 2012, cuando ganó las elecciones a presidente. “Tenemos la oportunidad de refundar la institución”, dijo, triunfante. Con el equipo recién ascendido al Argentino A, su sueño era llevarlo rápido a la B Nacional. Sin embargo, la ilusión duró muy poco. El 7 de junio de 2013 presentó la renuncia, alegando falta de tiempo para cumplir con su tarea. El vicepresidente, Emiliano Montes, aclaró que el asunto iba por otro lado: “Hay gente muy cercana al club que no quiere ver crecer a Alvarado”.

 

La abrupta salida dejó en jaque a la institución. Sin el apoyo económico de los Moyano, Alvarado entró en una crisis profunda: deudas de hasta ocho meses con los jugadores, inhibiciones, juicios y problemas para viajar a los partidos de visitante… Encima, en el Federal A de 2014 terminó último con apenas cinco puntos. “Hace meses que no vemos un peso. No hay plata para ir a entrenar. La situación es insoportable, no da para más”, reconocía el capitán y defensor Ramiro Jorge. El equipo estuvo más de un mes sin practicar y la situación llegó a tal punto que los hinchas realizaron una movida solidaria para juntar plata para los futbolistas.

 

La tormenta mermó recién hacia 2015. El 2 de febrero, Facundo decidió reaparecer. Tras una renovación de autoridades en Asamblea, Pablo Mirón –tesorero durante la gestión de Moyano- asumió la presidencia del club, mientras que Emiliano Montes y el propio Facundo se quedaron con las vicepresidencias. Con el regreso del hijo pródigo, volvieron los sponsors y el apoyo económico. En 2016, armó un plantel con jugadores de jerarquía y se clasificó para pelear por un ascenso a la segunda categoría luego de 20 años.

 

Sin embargo, el logro más grande se dio en la parte edilicia, tal como sucedió en otros clubes monitoreados por los Moyano. En mayo, Alvarado inauguró su cancha para disputar los partidos de la liga como local luego de 46 años. También levantaron tribunas nuevas, un quincho y vestuarios.

 

“Facundo es el abanderado de este proyecto. Hace que se te abran puertas impensadas, como sponsors y amigos que se suman. Agarramos un club hundido en el fondo del mar y le devolvimos la dignidad”, dijo el presidente Mirón a NAN. Y aceleró: “Nos metimos en esto para lograr que Alvarado llegue a una categoría superior. Y lo vamos a conseguir”.

 

Para que el vínculo con los Moyano sea aún más explícito, Alvarado comenzó a lucir en 2002 un particular sponsor en la camiseta: Mutual Camioneros. Cinco años después, el Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (SUTPA) –conducido por Facundo Moyano- desembarcó como sponsor en una de las mangas y más tarde pasó al centro de la casaca, debajo del de la Mutual.

 

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Fotografía: Télam.

EL SUEÑO FRUSTRADO

 

El Sindicato de Camioneros perdió una de sus grandes batallas en el intento de controlar las instalaciones del Club Comunicaciones. La institución que milita en la B Metropolitana había caído en desagracia tras una serie de malas administraciones durante los ‘90, por lo que en 2000 tuvo que declararse en quiebra. El club quedó en manos del juez Fernando D’Alessandro y de un triunvirato fiduciario que no logró solucionar la crisis, por lo que comenzaron a llegar propuestas de privados para levantar la quiebra a cambio de quedarse con las instalaciones.

 

En aquella disputa por el predio de Comu participaron tres actores de peso: el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el empresario Daniel Hadad por medio de su empresa Inversora del Parque, y la Mutual de Trabajadores Camioneros 15 de Diciembre. Según lo que se desprende del fallo del juez D’Alessandro (expediente 062.120), el gobierno porteño ofreció la inversión de 12 millones de pesos para cancelar el pasivo del club y recibir, en contraprestación, “el traspaso al dominio público de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de no más de seis hectáreas para la construcción de un estadio cubierto que no interfiera en las actividades deportivas y educativas”. Por su parte, la empresa de Hadad ofertó 11 millones para saldar la deuda y otros 40 millones para levantar un estadio para 15.000 personas, para un centro cultural y artístico, y para refaccionar las instalaciones de Comunicaciones. Finalmente, Camioneros propuso 12 millones para cubrir el pasivo, y una inversión de 40 millones para modernizar y refaccionar el predio.

 

El juez en primera instancia falló a favor de la Mutual y le otorgó el control del club. Sin embargo, meses más tarde, la Cámara de Apelaciones en lo Comercial dejó sin efecto la resolución. Además, extendió el fideicomiso e intimó al órgano fiduciario a presentar un plan de administración y salvataje.

 

El fallo de la Cámara fue recibido con alegría por los socios y dirigentes de Comunicaciones que lucharon para impedir que Camioneros se apoderara del club. Uno de los principales reclamos era la diferencia entre la oferta de la Mutual y el valor del predio: el terreno está valuado en 167 millones. “Si Camioneros se queda con el club, va a desaparecer y se convertirá en una mutual. Nosotros les decimos que no nos van a comprar el escudo, el club ni la camiseta”, se plantó Ezequiel Segura, dirigente de Comu.

 

Al menos en ese caso, el camión llegó hasta la puerta del club pero no pudo entrar.

 

fuira@lanan.com.ar

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