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“tenemos derecho a una vida sin violencia”

paro nacional de mujeres

Dicen que los cambios sociales son lentos, casi imperceptibles. También dicen que generan reacciones y que esas resistencias suelen ser sanguinarias. El sábado 8 de octubre comenzaba en Rosario la trigésima primera edición del Encuentro Nacional de Mujeres. Ese mismo día, en Mar del Plata, un grupo de hombres violaba y asesinaba con saña a Lucía Pérez, de 16 años; en Entre Ríos, fue encontrado el cuerpo de Viviana Rodríguez, sin vida, tirado en un descampado, y una chica fue acribillada por su mamá por la simple razón de ser lesbiana. Un día después, dos adolescentes fueron acuchilladas en La Boca y a Beatriz Valencia Parra la asesinaron, la metieron en una caja y la dejaron en una calle de La Matanza. Son más de una docena los femicidios que se agolpan en las noticias de los 10 días posteriores a aquel encuentro que “en los últimos dos años dio un salto masivo, organizacional y de profundización del debate político impresionante”, cuentan quienes participaron. Los elementos puestos sobre la mesa no dejan lugar a duda: causa y consecuencia; acción y reacción. “Es el sistema patriarcal el que nos está aleccionando”, concluyen las mujeres que, sin vueltas, se organizan y llaman a una huelga para imponer su derecho a una vida sin violencia.

 

Sucederá mañana. “El 19 de Octubre #NosotrasParamos contra la violencia femicida y contra la precarización de nuestras vidas”, difundieron desde el facebook del colectivo #NiUnaMenos la decisión a la que habían llegado en una asamblea que se llevó a cabo el jueves pasado, convocada de manera urgente, en la sede de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) de Constitución. Fueron cientos de mujeres de casi 50 colectivos y organizaciones sociales y sindicales y “muchísimas más no encuadradas en ninguna agrupación, pero con la misma voluntad de organizarse para decir otra vez: ¡Basta! Juntas decidimos parar: las que tienen un empleo formal y las que no, las cooperativistas, las precarizadas, las que trabajan en tareas de cuidado y no reciben salario, las desocupadas, las estudiantes, las artesanas, las artistas, todas”.

 

“Estamos transitando una suerte de ensalada de violencias sociales e institucionales y, en particular, machistas y femicidas, que expresan un grado muy fuerte de pauperización y descomposición de la cultura machista patriarcal y que nosotras a la vez vemos como parte de un panorama de destrucción de derechos sociales, económicos y políticos en general”, explicó a NAN Florencia Minici, integrante de #NiUnaMenos. La situación, continuó: “Nos encuentra protagonistas de un movimiento de mujeres muy fuerte y plural, de una densidad política y volumen de organización que nunca antes tuvo, lo que nos pone en condiciones claras de poder decir basta rápido y organizadamente en las calles”. La propuesta es que, entre las 13 y 14 de mañana, las mujeres dejen de hacer lo que usualmente hacen y salgan a la puerta de sus lugares de trabajo, sea una oficina en una empresa, una escuela o la propia casa para hacerse “visibles”, dicen desde la convocatoria. La otra parte de la protesta es una movilización desde el Obelisco a Plaza de Mayo que comenzará a las 17.

 

ORGANIZACIÓN Y LUCHA

 

Marcha de cierre del 31° Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario. Fotografía: Telam
Marcha de cierre del 31° Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario. Fotografía: Telam

 

“Salimos a la calle rápido para pedir una respuesta, porque entendemos que el pedido tenía que ser inmediato, que no podía dilatarse ni burocratizarse, ni depender de temporalidades de la política. Para nosotros esta agenda es una agenda prioritaria”, remarca Minici. Y sí, es cierto: la capacidad de reunirse y ponerse de acuerdo de las mujeres fue rápida. El caso de Lucía se conoció el jueves 13 a la mañana, cuando la fiscal que investiga su muerte contó en una conferencia de prensa, para espanto de mojigatos y pacatos, cada uno de los vejámenes que había sufrido la adolescente. La necesidad de “juntarse a pensar qué hacer” comenzó a transitar las redes, pero rápidamente salió de la virtualidad para concretarse en una asamblea que se llevó a cabo ese mismo día a la tarde. “Demostramos una capacidad de organización muy veloz, mucho más veloz de lo que se ha podido articular históricamente entre espacios mixtos y, sin dudas, más que la que demuestran otras organizaciones en este contexto de deterioro económico”, remarca María del Mar Ramón, de la Red de Mujeres. Además de destacar la velocidad, la joven también destaca “la certificación que significa este paro de que las mujeres tenemos potestad sobre nuestra voz y podemos levantarla sin pedirle permiso a nadie para reclamar por nuestros derechos, por nuestras vidas. Es la primera vez que nos reconocemos como sector capaz de generar una medida de estas características. Nos den permiso o no, no vamos a soportar más esto. Estamos demostrando que nos articulamos y nos organizamos para imponer nuestro derecho a tener una vida sin violencia”.

 

A las mujeres “todo el tiempo nos fiscalizan el tono con el que expresamos nuestros reclamos”, suma Ramón. El ejemplo más cercano que tenemos es el de Rosario: el espanto de mujeres caminando por las calles en tetas exigiendo aborto legal, las pintadas en las paredes, los gritos frente a la Iglesia como razones que justificaran la represión que la Policía provincial efectivamente aplicó. “La evaluación respecto de cómo decimos lo que decimos es desvirtuar el sentido, correr el foco de atención. Es un argumento tramposo. Pareciera que las mujeres solo podemos reclamar como damitas y si lo hacemos de otra manera, no se nos escucha”.

 

La decisión de dejar de hacer lo que una hace de manera habitual, sean tareas remuneradas o no, es la expresión más democrática y potente que encontraron para decir ¡Basta! Por eso, como dice Minici, la medida “abarca una narrativa muchísimo más amplia que la que envuelve al paro gremial per se” y “nos incluye a todas”. “Es muy valioso que mujeres provenientes de universos y realidades muy diversas fuimos capaces de juntarnos y en dos horas acordar una medida en la que todas seamos protagonistas sin importar estratos ni roles sociales, ni edades, y en menos de una, haber resuelto las prioridades de esa medida. Es algo inédito. Estamos viendo que en el contexto de todo el país no está pasando con ningún otro sector”, advierte la integrante del colectivo Red de Mujeres.

 

Los varones que quieran participar de la jornada de lucha, pueden hacerlo “haciéndose cargo de las tareas no remuneradas y silenciosas que tienen usualmente a cargo las mujeres, como el cuidado de los chicos, por ejemplo. También es interesante que problematicen su propio machismo y, si quieren acompañar la marcha, lo podrán hacer desde los márgenes y sin ocupar ningún lugar de visibilidad”, explica la integrante de #NiUnaMenos. ¿Por qué? “Porque somos las mujeres las que estamos luchando por nuestra liberación y nuestra vida: no queremos que nos maten más. Y las protagonistas de esta medida somos nosotras”, añade. “Los compañeros podemos ser parte de las respuestas a la violencia machista, siempre y cuando asumamos primero que somos gran parte del problema”, aclara el colectivo.

 

RAZONES

 

Marcha por el femicidio de Lucía Pérez en Mar del Plata. Fotografía: Telam
Marcha por el femicidio de Lucía Pérez en Mar del Plata. Fotografía: Telam

 

“Estamos doloridas y estamos furiosas. Nos duelen los femicidios y nos enfurece la represión de canas y medios al Encuentro Nacional de Mujeres”, twitteó la periodista Claudia Acuña el viernes, al día siguiente de que comenzara a rodar el #NosotrasParamos. El bestial destino al que fue obligada Lucía Pérez por un grupo de hombres el sábado 8 de octubre fue la gota que rebalsó el vaso y, a la vez, una muestra de lo que pasa a diario. “No es casual que haya una oleada de violencia machista tras la experiencia de organización masiva del Encuentro Nacional de Rosario. Hay que entender a la violencia como un lenguaje: ¿Qué nos está diciendo?”, propone María del Mar Ramón, integrante de la Red de Mujeres, convocante al paro nacional. Responde Minici: “En el cuerpo de cada mujer asesinada hay una intención aleccionadora para todas. No pensamos que los femicidas sean extravagantes o locos, sino que son hijos sanos del patriarcado, sujetos formados en cultura machista que vuelve posible, factible y produce que en cualquier momento una masculinidad pueda devenir femicida”.

 

La represión y las muertes son solo una de las facetas de la coacción que el sistema patriarcal ejerce sobre las mujeres. La más espantosa: no hay cifras oficiales, pero sí algunos registros que desarrollan diferentes organizaciones. El de las Mujeres de la Matria Latinoamericana, por ejemplo, elaborado con casos difundidos en los medios, registra 226 femicidios en los últimos 10 meses. Sin embargo, esa cultura de supremacía hombruna se refleja en muchas otras caras de la vida colectiva. “Detrás del aumento y la saña de la violencia femicida también hay una trama económica”, advierten las mujeres en la convocatoria al #NosotrasParamos. Y enumeran:

 

*Falta de autonomía económica: “Nos desprotege a la hora de decir no y nos convierte en blancos móviles de las redes de trata o cuerpos ‘baratos’ para el tráfico de drogas y la venta al menudeo.
*Empleo formal, informal y desempleo: Las mujeres cobran salarios 27 por ciento inferiores a los que cobran los hombres. En los canales informales de trabajo, la brecha se amplía al 40 por ciento. El 20 por ciento de las mujeres empleadas trabajan en quehaceres domésticos. “Después seremos mayoritariamente maestras y enfermeras, trabajos fundamentales pero desjerarquizados”, apuntan desde los colectivos convocantes a la medida de fuerza. El 9,3 por ciento de los argentinos está desempleado, pero si se analiza solo a las argentinas, la cifra alcanza el 10,5 por ciento. El 76 por ciento del trabajo doméstico no remunerado ¿Quiénes lo hacen? Las mujeres.

*Maternidad: La tasa de actividad de las mujeres baja de 54 por ciento a 39 cuando son madres. El 60 por ciento de las madres adolescentes y pre adolescentes tiene que abandonar sus estudios cuando se embaraza. Solo la mitad de las trabajadoras goza de licencia por maternidad, mientras que la licencia de paternidad es de solo 2 días. Prácticamente no hay guarderías en ningún lugar de trabajo, sea estatal o privado.

*Políticas públicas de protección a las mujeres: La ley de patrocinio jurídico gratuito que crea el cuerpo de abogadxs especializados en violencia machista, aprobada el año pasado, no fue aplicada aún. La aplicación de la Ley 26.485 de Protección Integral de las Mujeres es caótica y carece de “un presupuesto acorde a la problemática”. La Ley de Educación Sexual Integral tiene años de vigencia, no así de implementación. La Ley de Paridad de Género es resistida en el Congreso y el proyecto de legalización del aborto nunca fue discutido seriamente.

 

Télam, 10/10/2016 Rosario - Graves incidentes con heridos, se produjeron a noche frente a la Catedral, cuando la policía reprimió con balas de goma y gases lacrimógenos a un grupo de manifestantes que participaba de la marcha por el XXXI Encuentro Nacional de Mujeres. Foto: Laura Cano
Represión en la marcha de cierre del 31° Encuentro Nacional de Mujeres . Fotografía: Telam

 

OBJETIVOS

 

El Estado es el blanco de la protesta: “Es responsable de la violencia machista”, denuncia Minici. Ramón completa: “Una mujer no muere sola, hay connivencia de las instituciones en su femicidio”. Desde la Red de Mujeres desarrollan un trabajo de campo en diferentes barrios del conurbano que les permite acceder a datos con los que pueden graficar esta acusación. Por un lado, plantean que “las instituciones —comisarías, fiscalías, salas sanitarias— están absolutamente patriarcalizadas y son revictimizantes”. Por otro, aseguran que “la denuncia está sobrevalorizada. Desde el Estado se la plantea como el paso más importante en la lucha contra la violencia machista y eso está empezando a ser nocivo porque no hay institución que contenga las denuncias, porque el planteo genera falsas expectativas en las víctimas. Las mujeres quedan con una enorme frustración, sin problemas resueltos”.

 

El fin de semana pasado, fuentes policiales aseguraron a Diario Popular que el 911 recibe una llamada cada 18 segundos para denunciar casos de violencia machista en la zona Metropolitana: son 4800 mujeres que piden auxilio diariamente. “Mientras, el Gobierno cierra programas, desfinancia capacitaciones, seca políticas públicas destinadas al tema. ¿Qué les pasa? ¿No se considera que haya un problema lo suficientemente grave? La única propuesta que evidencian es la generación de penas más altas, pero nosotras no necesitamos el punitivismo, necesitamos la aplicación de mejores y más políticas públicas”, reclama Ramón y concluye: “Justicia es políticas públicas, justicia es plata”.

 

barro@lanan.com.ar
 

Nº de Edición: 1660