Las historias que la escritora Clara Anich regala en Privado son perturbadoras. Sus personajes lo son, pero también las situaciones que atraviesan, los momentos atrapados en esos relatos, las ¿conclusiones? No. Ninguno de los 13 cuentos que integran la primera recopilación que publica Anich —y que edita Gárgola Ediciones bajo la colección Laura Palmer No Ha Muerto— ofrece un cierre claro, con moño y todo. Esas confesiones, historias íntimas, no terminan, sino que se esfuman de a poco, quedan flotando en el lector, incomodándolo.