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Maradonear en 140 caracteres

BALDOSA_ENTRADA
Un grupo de inadaptados 2.0 creó la exitosa cuenta de Twitter En Una Baldosa, que invita a mirar el mundo de la redonda de otra manera. Dicen que no es laburo sino diversión.  Fotografía: Antonella Casanova

Por Mariano Verrina

Hay dos periodistas y un abogado. El departamento del Mencho, el abogado, es el escenario del inédito cónclave. “La verdad, es la primera vez que nos juntamos para ver un partido”, remarcan los tres como buena introducción para empezar a ponerle un marco adecuado a la cuestión. Hay un televisor encendido, un par de birras que se abren, una notebook preparada y no mucho más. Hay un partido de fútbol. Una buena excusa para hacer humor. Y el humor como un interesante atajo para hacer periodismo. “Lo del minuto a minuto empezó porque los partidos eran un embole. Son un embole. No lo tomamos como un laburo sino como algo divertido”, define Juan Castro, el “organizado” del trío que conforma En Una Baldosa.

El camioncito de Iveco, los etílicos comentarios del Mariscal Perfumo los viernes por la noche, las apolilladas frases de Julio Ricardo, el hincha de Arsenal de Tafí del Valle o las publicidades del Gobierno en el entretiempo. Pequeñas manchas en esa pelota que suele ir demasiado por el aire e invita a mirar los partidos de otra manera. Como en un momento el escape fue bajar el volumen y poner al relator preferido por radio, ahora el celular, la compu o los mismos televisores en la parte inferior de la pantalla ofrecen el Twitter como un dinámico y entretenido juguete para superar el aburrimiento y, por qué no, cobrar protagonismo —curiosamente— desde el anonimato. El doctor Khumalo, sudafricano que cayó de un paracaídas para jugar en Ferro en 1995 y tuvo un par de minutos de gloria, es el prototipo del jugador baldosero y fue el puntapié inicial del blog que ya lleva diez años de actividad. “Es lo que más nos gusta, ahí hay trabajo periodístico, investigación, buenas historias”, coinciden. Con textos futboleros imposibles de encontrar en otros sitios, hacen culto de lo bizarro mediante filtros originales que ponen el foco adonde la cámara de los medios tradicionales no apunta. “Somos un complemento a lo que hay en el resto de los medios. La gente se aburriría mucho si todos fuéramos como En Una Baldosa”, advierte Juan.

Si llega Adidas y pide que feliciten a Messi por la obtención de un nuevo Balón de Oro, por qué negarse, ¿no? “Nosotros a Messi le decimos putito, pero bue…”, aclaran sin entender del todo las curiosas reglas del mercado que pide sus servicios.

Ahora también apareció la radio en el universo de la baldosa. El año pasado el programa sirvió de comodín y, gracias a su formato de historias grabadas, Rock&Pop le sacó jugo en cada hueco que quedaba los fines de semana. En 2013, el ciclo ganó su lugar propio de lunes a jueves de 21 a 22 con la conducción de Santiago Scheffer. Ahora es en vivo, para seguir interactuando con los baldoseros. “Lo de la radio es grosso porque pudimos trasladar no el espíritu pero sí el material del blog. Logramos darle un cauce a todo eso que escribíamos y que tantos años de laburo nos había llevado”, subraya Juan, el CEO de esta organización, tal cual enrostra la firma de sus mails.

Suena el teléfono y del otro lado la voz de algún cráneo de marketing de una empresa top que hace una propuesta. Lo que en principio era sorpresa ahora resulta natural para los pibes. Sus ciento y pico de miles de seguidores en Twitter seducen en esferas impensadas y hacen que los 140 caracteres adquieran un condimento extra. De ahí a la pregunta repetida “che, ¿ustedes viven de lo del Twitter?” hay un abismo pero, si llega Adidas y pide que feliciten a Messi por la obtención de un nuevo Balón de Oro, por qué negarse, ¿no? “Nosotros a Messi le decimos putito, pero bue…”, aclaran sin entender del todo las curiosas reglas del mercado que pide sus servicios. La tele sigue prendida. Nicolás dice algo, el Mencho lo escribe y el rebote es instantáneo. “Es muy loco, a veces ponés algo que sabés que es una boludez. Es más, avisás que lo que vas a poner es una boludez pero igual tenés cientos de retwitts”, abre los brazos Nicolás. El partido todavía no terminó, pero las latitas se quedaron sin cerveza hace rato. La pelota sigue por el aire, el relator se equivoca, el comentarista se enreda, los barras se suben al alambrado, el árbitro regala una nueva jugada polémica de la que se hablará, se debatirá, se sospechará y no se demostrará nada durante toda la semana. Por suerte, el celular ofrece otra cosa. O lo mismo, pero de otra manera.

* Fuente: NaN #13 (julio-agosto 2013)