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Yamila Kargieman: “Me alegra que los clowns estén cada día más presentes”.-

Con excusa del ciclo de unipersonales propuesto por el Teatro el Desguace, NaN charló con una de sus participantes, la payasa Yamila Kargieman, sobre los alcances de su arte y los motivos que la tiran a seguir con la nariz roja.

Por Emmanuel Videla

Fotografía gentileza de Yamila Kargieman

Buenos Aires, junio 12 (Agencia NAN-2013).-Quien se acerque este domingo al teatro, de algo tiene que estar seguro, tendrá que ajustarse –o liberarse –el cinturón de la incomodidad con la función de Yamila Kargieman. Esta nariz roja ataca y contraataca con su espectáculo “Yamita Náufraga” en el ciclo de unipersonales organizado por el Teatro el Desguace (México 3694, CABA) que se desarrolla cada domingo, hasta el 28 de julio inclusive. No es para nada inocente la elección del clown. Es casi caprichoso. De ese abanico de excelentes propuestas del ciclo, este periodista siente más afición y reconocimiento en el ser payaso. En este contexto, Kargieman charla con Agencia NaN. ¿De qué? De cuál es la esencia del clown, de sus características, de sus motivaciones y desde ya de su ser, “Yamita”, que lo es todo. “El clown es la vida, se lo hace con amor”, lanza.


Con y sin nariz roja en el transcurso del espectáculo que se embarcará desde las 19.30, esta increpante payasa se propone un viaje sin retorno. No hay que asustarse, al menos, tanto. Es que cada espectador sentirá el peso de las preguntas filosóficas, de la vida, en esa obra de 40 minutos. “Está perdida en el mar de la vida. Está buscando qué estamos haciendo acá, por qué estamos vivos o si estamos soñando. ¿Es lo mismo vivir o estar muerto?”, reflexiona “Yamita”.

–En cada momento de la obra, ¿qué elementos se ponen en juego para persuadir a los espectadores?
— En los primeros veinte minutos, hay un monólogo de todas estas preguntas existenciales, de preguntas que se les hace al público y a ella misma. Me acerco al espectador, desde lo visual, de la palabra. Por momentos como un periodista, otras veces, como un ser más dentro de los espectadores. Uno puede estar en el escenario, pero puede estar en la misma butaca también. Es todo un juego, bastante multifacético. De la mitad al final, hay toda una parte de mimo, y termina con una coreografía performática. Es una obra existencial muy intensa.

Con sonrisa a la vista, “Yamita” no duda en reconocer que hay veces que se hace jodido hacer participar al público, pero esa dificultad es parte del clown. “Mirás y veo que el espectador no quiere, pero voy mirando y salto para el otro lado, del lado opuesto de esos espectadores, porque ves algunos más abiertos a participar. Tenés que intuir y jugar. Y si no da, hay que seguir como sea. Más allá de la obra que está pactada, en el clown siempre están las cositas de improvisación”, explica Kargieman.

Este ciclo de unipersonales-que contará también con la presencia del clown “Chuma” el 7 y el 14 de julio –permite de alguna forma hacer mover el clown, tarea para nada fácil de lograrlo en una sociedad que encasilla a los payasos de una determinada manera. “Una la tiene que remar, va del boca en boca, del sala en sala. Y está bueno llevar el producto, que tanto tiempo llevó producirlo. Está bueno compartirlo con la gente, porque uno lo hace con mucho amor, por lo menos, yo lo hago con mucho amor, una pasión”, siente esta amante de las artes clownezcas.

De inmediato surge la pregunta por el ser del payaso, por su esencia, que en el caso de esta clown, se manifiesta en la puesta en escena de “Yamita Náufraga”, una obra que se está construyendo y reconstruyendo hace 15 años. “El clown es muy filosófico. Está en muchas partes, a la vez que está en mismo lugar, en el aquí y ahora. Está mirando a 360 grados. Tiene que estar con todos los sentidos. Para mí, el clown es todo. Es como el arte, que no es una sola cosa. El clown es la esencia de la persona”.

–¿Qué más es el clown?
–Cada uno tiene su perfume de clown. Nadie te puede enseñar. Hay que caminar a su manera. El clown está dentro tuyo, porque sos vos. El clown lo que busca es el placer. Cada uno busca su manera de generarse placer: algunos estudian fotografía, otros cocinando una tarta. El clown busca constantemente generar ese placer en el aquí y ahora. Al hacer lo que hace, se manifiesta el placer que está haciendo. No es que se pregunta qué placer va a generar en el público.

–Ya nombraste algunas de los hechos que transcurren en tu obra, pero ¿de qué otra forma se manifiesta “Yamita”?
–Imaginate que uno como clown tiene que ser un radar. Si pasan cosas, tenés que ir un poquito más allá de las cosas, porque tenés que afinar la puntería. Hay un momento que en mi obra necesito que alguien participe, sí o sí, que suba al escenario, que interactúe conmigo, de hecho, con mi barco. Tengo mi barco que va naufragando y necesito que me lo tengan porque tengo que ir a buscar algunos elementos.

-El placer no implica que la condición sine qua non sea hacer reír…
–El clown es como un chico. Si está mal, lo comparte con el afuera. Yo jamás pienso: “voy a hacer reír”. De hecho, siempre quise hacer más llorar que reír. La gente no es toda igual, melodramática, melancólica. Hay muchos colores. Hay clown que son más seductores, algunos que no hablan, algunos que solamente hacen sonidos. Cada uno es su mundo, si no sería muy aburrido.

–La pregunta de la emboscada: ¿Con o sin nariz roja?
–Todo eso lo que no podemos ser en la realidad, porque si no estaríamos todos locos. Tiene que haber una separación. Un clown es una persona que está esquizofrénica en escena. Todo lo que siente te tiene que pasar a vos y tiene que salir y compartirlo. Todo lo que vos sentís, lo tiene que sentir el otro, pero no porque tiene que ser así, sino porque se lo estás regalando. Es una pequeña máscara la nariz. Ya me conecto con mi clown a veces sin la nariz. De hecho, hay un quiebre en mi obra que tiene que ver con el uso de la nariz. Por eso, ya que está, vení a verla.

La programación completa del ciclo: http://teatroeldesguace.blogspot.com.ar/p/jueves-de-unipersonales.html