CAZADORES – GUAZUNCHO
Guazuncho encontró su lugar. Con el trabajo de cuatro discos bajo el brazo, el proyecto de Iñaki Zubieta alcanzó una comodidad, un sonido bien pulido que se volvió propio y hasta reconocible. Sus dos primeros discos cortos, Puertas (2011) y Cauce (2012), presentaron este universo del litoral y fusión electrónica y criolla. Luego Natsuki (2013) fue un paso hacia adelante en ese sentido, un esfuerzo más maduro que amplió el potencial de ese imaginario. Pero Guazuncho también conoce cómo escapar de esa zona de confort, por más que el resultado sea incierto. Cazadores, su más reciente disco, parece ser un ejercicio entre ambos polos de la expresión creativa, una mezcla entre lo que ya escuchamos de Guazuncho y ese sonido que nunca habíamos presenciado antes. En eso parece un hermano del anterior Reino escondido (2015), pero mejor realizado. En Reino escondido coexistían bocetos acústicos y canciones de estructuras ambiguas, pero la ambición del proyecto nunca llegaba a estar del todo presente. En Cazadores, en cambio, Guazuncho encuentra esa dirección innovadora que estaba buscando.
La primera mitad del disco es la más jovial, la que juega en un territorio reconocible. Temas como “X las calles” y “Luna austral” muestran un old-school Guazuncho de cuerdas criollas y baterías en loop, cantando cómodo en su sonido sobre calles de adoquines y campos correntinos. Si estas canciones pueden categorizarse como su zona de confort es porque también demuestran qué es lo que mejor sabe hacer. Porque la comodidad es algo que suele evitarse, pero también es un lugar al que hay que saber llegar.
En esta mitad también aparecen interrogantes como “¿Quién podría saber?” o “¿Por qué tienen que discutir?”, que sobre-exigen melódicamente ideas poco trabajadas que nunca terminan de acomodarse. Estas canciones también cargan con una honestidad y crudeza difícil de encontrar en otras canciones de Guazuncho. El minimalismo suspensivo de “X las calles” o el cuestionamiento político-social de “¿Por qué tienen que discutir?” son los principales ejemplos que se pueden encontrar de este enfoque directo.
A partir de “Cambios” el disco da una vuelta sorpresiva, las ideas más elaboradas aparecen y Guazuncho muestra un lado inédito de él. Oscura y experimental, “Cambios” logra tomar sonidos retro y traerlos a un plano 2016. Sintes gruesos, bajos bailables y beats repetitivos conforman una cara pop de Guazuncho. Las instrumentales “Laguna seca” y “Espirales” rememoran la psicodelia de otros proyectos de Zubieta (Las Liebres y su disco Reverberaciones). El momento más interesante de este crescendo climático es “Volver al 17”, un experimento en donde guitarras españolas y un sentir vaporwave conviven durante cuatro minutos épicos. En este mismo suspiro, el cierre “Sobra el mar” samplea el final del clásico de Clics Modernos, “Bancate ese defecto”.
La experimentación de esta segunda mitad también coincide con un giro en la letra. Guazuncho se muestra más inseguro y la dirección lírica se vuelve difusa. Hay una nueva conciencia encontrada, pero las promesas sobre el futuro son inciertas: «Al fin sé todo lo que querés / Y aunque lo intento nunca puedo convencerte«, admite en “Cambios”. Situaciones ideales imaginan qué pasaría si, pero asegurar algo con certeza es tan imposible como pretender tener el control sobre todo porvenir.
Con un pie anclado en la repetición y otro en la innovación, Cazadores es un trabajo que aprecia la comodidad junto a una entretenida obsesión con la incertidumbre. Su búsqueda muestra un camino certero a seguir y un destino nuevo para explorar./Eric_Olsen
LAS COSAS TIENEN UN LUGAR – ROBEN COUSO
Desde el sur del Conurbano, una generación de cancionistas está aportando nuevos decires y colores a la música popular. En eso andan Ivo Ferrer, Seba Cóppola, Facundo Galli, Juan Forche y Leopo del Sarro, entre otros. En esta camada, también esta Roben Couso, de Temperley, quien acaba de editar su disco debut, que lo muestra como un compositor inspirado y receptivo. Una decena de canciones con sonoridad acústica y poéticas que hablan sobre la necesidad de la distancia (para mirar las cosas desde otro lugar) y el tiempo como factor esencial en los procesos personales (“No tengo nada que mostrar” y “El tiempo me marco”). Canciones amables y fogoneras condimentadas con una voz cálida, bellos arreglos de piano (con aires de britpop) y banjo, y rítmicas cambiantes como el humor de la marea (o, claro, como el arte de tapa). Con producción de Rodra López, lo acompañan en este viaje Nicolás Valsecch (percusión), Esteban Camejo (guitarras) y Ariel Ronchi (bajo). Como el agua, Couso fluye con su guitarra y promete no estancarse. /Sergio_Sánchez.doc
LA PAMPA GRANDE – LA CHICANA
“Y la pampa es un verde pañuelo, colgado del cielo, tendido en el sol”, dice la letra del tango “El aguacero”, de la histórica dupla Cátulo Castillo-José González Castillo, que en este disco actualizan Acho Estol y Dolores Solá. Desde ese mismo imaginario, La Chicana, fiel a su estilo, amplia las fronteras del tango y lo hace dialogar con la música de Brasil, sobre todo la de Rio Grande do Sul. Retoman, de esta manera, lo que el escritor y compositor Vitor Ramil bautizó como «Estética del Frío», es decir, las coincidencias culturales e históricas que comparten parte de Argentina (el Litoral, Buenos Aires y La Pampa), Uruguay y el sur de Brasil. Y que se reflejan en un repertorio sonoro común, una forma musical, un carácter («rigor, profundidad, claridad, concisión, pureza, levedad y melancolía», apunta Ramil). El séptimo disco del grupo nace a partir de una convocatoria de la Secretaría de Cultura de Canoas (Brasil). De esta manera, se aliaron con músicos gaúchos como el compositor Arthur de Faria, el acordeonista Luiz Carlos Borges y el cantante Bebeto Alvez y le dieron forma un disco inevitable, regional y presente. Las más representativos son, tal vez, “Efemeróptero” (la fuerza creativa de Estol y Solá se ve reflejada acá), “El Ratón Gastón” (compuesta por De Faria y Estol), le versión en castellano de la milonga “Noche de San Juan” (de Ramil y Fernando Pessoa) y la preciosa “Valsa para uma menininha” (de Vinicius de Moraes y Toquinho). La versión de “O. A 1926”, de Oscar Aleman, en tanto, confirma que La Chicana habla de tango en plural./Sergio_Sanchez.doc
OÍR E IR – RORIGO CARAZO
En estas semanas, se reavivó la discusión sobre qué se entiende por folklore ¿Qué es y que no es “folklore”? ¿Qué intereses representa? La etiqueta, que tiende a encerrar en lugar de permitir el libre juego creativo, está cada vez más en desuso, al menos entre los músicos populares de las nuevas generaciones. Uno ejemplo para ilustrar lo antes dicho es la obra del cantautor Rodrigo Carazo, vinculado con la canción de raíz folklórica de estas tierras, pero al mismo tiempo abierto a otras búsquedas musicales y folklores (como el de África). A las que surjan en el camino y aporten algo a su canción. Y eso está muy claro en su segundo disco, en el que lo encuentra suelto con su guitarra, su cantar y sus composiciones. Carazo juega con la voz como instrumento en “Tus sueños, tus manos”, se deja llevar por la improvisación en “200 eucaliptus” (es clave aquí el piano de Bruno Cravero), se pone spinetteano en “El no plan plan” e invita a al santiagueño Raly Barrionuevo a cantar en “Mirando arriba”, un gesto que lo enlaza aún más a la nueva canción popular. En suma, Carazo es un músico original al que le apasiona explorar por sonidos e instrumentos diversos, sin poner en riesgo su identidad ni perder naturalidad. “Oir e ir es la intuición”, dice Carazo, en medio de las sierras cordobesas. Y es así./Sergio_Sánchez.doc
TRISTEZA – MI NAVE
Después de un disco enérgico como Estela, Mi Nave baja dos cambios con Tristeza, un trabajo que ya desde el título anticipa un clima muy distinto. La banda rosarina elige generar ambientes de dream pop desde los primeros temas, con arreglos sutiles que marcan un paso lento, con voces femeninas que remiten al Slowdive de Souvlaki, y una prolijidad y atención a los detalles que ya se mostraba en discos anteriores. Una atractiva pieza de este estilo que ya tiene su escena en Buenos Aires y promete afianzarse en el resto del país, a fuerza de artistas fieles a sus mentores extranjeros, pero también atentos a la búsqueda de una propia manera de interpretar la música. /Nahuel_Gomez.doc
Nº de Edición: 1648