Narradores orales de Colombia, España y Argentina dieron rienda suelta al mágico arte de contar historias en el encuentro que reúne en zona sur a diversas disciplinas escénicas. Entre la poesía y el humor, los cuentacuentos demostraron en escena que “no hay nada más lindo que compartir historias”.
Por María Luz Carmona
Fotografía gentileza del Festival Buenos Aires Gran
Buenos Aires, septiembre 4 (Agencia NAN-2012).- “Mi abuelita Josefa era narradora oral, analfabeta y campesina. Era la que mejor tocaba las castañuelas en su pueblo. Y así conquistó a mi abuelo”, narró con humor e imitando a la viejecita con los ojitos achinados, la espalda encorvada y un pañuelo negro sobre la cabeza, la cuentacuentos Pepa Robles. La joven viajó desde Calasparra, un pueblito de la región de Murcia, en España, para contar esta y otras historias en las que le dio vida a personajes fantásticos de cuentos ancestrales, transmitidos de boca en boca, de una generación a otra. Eso ocurrió en el marco de IV Festival de Artes Escénicas Buenos Aires Gran, que el sábado se unió al Festival Internacional de Cuentacuentos “Te doy mi palabra”, para dar rienda suelta a los relatos y a la magia del teatro. El lugar elegido para el espectáculo llamado A pedir de bocafue el Teatro de las Nobles Bestias (Temperley), un espacio cultural independiente que esa noche tuvo como protagonistas a Hanna Cuenca de Colombia, Pepa Robles de España y a los argentinos Raúl Cuevas y Liliana Bonel.
El relato de la española fue atrapante, gracioso, real y poético. Pero no fue sólo eso: el cuento estuvo cargado de una gran impronta teatral. La muchacha contó la historia de su abuelita, “una viejita sin dientes y muy mal ‘hablá´” que dejó un gran legado para ella. Con las castañuelas de su abuela en mano y una postura de bailaora flamenca la cuentista y actriz subió al escenario y cautivó a todos con su presencia. “Cuando yo era chiquita mi papá me decía que mi abuela se había ido al cielo. Entonces todas las noches yo miraba pa´ arriba a ver si la veía. Y una vez, vi asomar su carita entre las nubes: tenía los ojitos chinitos y los labios pa´ dentro porque no tenía dientes”, narró la joven, desde el escenario. La narrativa (con una cuota de realidad y otra de ficción) estuvo acompañada en todo momento por los gestos y movimientos que imitaban a la anciana a la perfección. Antes de dejar el escenario, la chica cambió las castañuelas por la guitarra criolla y cantó la canción del “Gusano de seda”. “Cualquier gusano puede echarse a volar. Teje tus sueños”, cerró la canción. Y por largo rato hubo aplausos. “Sigan contando y escuchando historias. Sigan tejiendo redes. No hay nada más lindo que compartir historias”, fueron las últimas palabras de la española.
Minutos antes había tomado la palabra la narradora oral colombiana Hanna Cuenca, quien trajo desde su tierra dos historias de humor “bien chéveres” para compartir. Una de ellas contaba la leyenda de la princesa “Elizabeth de Don Pingüe”, una muchacha que no quería casarse joven porque decía que antes tenía que viajar y conocer. El otro, fue el cuento del “Medio Pollito”, nacido de la tradición oral de las selvas del pacífico colombiano. “Un amigo trajo este cuento desde allí. Y hoy nos sigue maravillando. Nos demuestra que todo es posible. Gracias por esos oídos atentos”, se despidió contenta la joven, que además de ser narradora es comunicadora social. La joven entró tímida al escenario pero al final pudo conquistar al público de Temperley que casi aplaudió de pie. También contaron sus historias los narradores Cuevas y Bonel, quienes aportaron un estilo bien local. El encuentro fusionó una amplia variedad de disciplinas relacionadas con lo escénico, que fueron puestas al servicio de las historias que se recopilan de muy diversas fuentes. Hubo lugar tanto para la tradición oral española y americana como también de propia invención.
Antes de la función, Patricia Devesa, una de las organizadoras del Buenos Aires Gran y directora del Centro de Documentación del Teatro del Conurbano Sur (Doc/Sur), señaló cuáles son los objetivos que persigue el encuentro: “Buscamos fortalecer el teatro de zona sur en todas sus modalidades. Que sea como un alumbrado público de las producciones de la zona”. El festival de artes escénicas continúa con funciones en los distintos espacios teatrales de la zona sur del Conurbano, hasta el sábado 8. Hoy y mañana hay actividades en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). En tanto, el jueves se presenta la obra El casamiento, de Nelson Valente en la estación de Adrogué, con entrada libre y gratuita, entre muchas otras actividades.
Sitio: www.docsur.com.ar
Programación del festival: www.cuartofestivalbuenosairesgran.blogspot.com
