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Cumbia Hasta El Lunes: “Son las canciones las que tienen que hablar”.-

El cantante de la banda Cumbia Hasta El Lunes revela que ni él ni ninguno de sus compañeros “nació” musicalmente en la cumbia y que se lanzaron a tocar el ritmo “para que la gente baile”. A poco más de dos años de aquellos primeros pasos, y con un flamante primer disco en la calle, Viano y su grupo apuestan a construir dentro del género “universos musicales propios”. 

Por Sergio Sánchez

Fotografía gentileza CHEL 

Buenos Aires, junio 14 (Agencia NAN-2013).- La cumbia porteña, en sus diferentes formatos instrumentales (electrónica, orquestal o grupal), se encuentra en creciente expansión. Los boliches y locales porteños están cada vez más abiertos a recibir fiestas cumbieras o artistas del género. Y el público no es para nada indiferente. Es una realidad: copó la Ciudad de Buenos Aires. De este nuevo escenario cultural forma parte Cumbia Hasta El Lunes (CHEL), una banda independiente que aborda la cumbia con una notoria presencia rockera. Aunque el ritmo es indiscutible, las nueve canciones de su disco homónimo debut (2013) están atravesadas por guitarras eléctricas. Sin embargo, el resto de la instrumentación es propia del género: keytar, teclados, acordeón, güiro, timbales y congas. Suenan muchas cumbias en CHEL: villera, mexicana, peruana, colombiana, santafesina. “Cuando empezamos a tocar, en 2010, agarrábamos de todos lados –explica Tomás Viano, cantante de CHEL-. Empezamos con una banda de ‘covers’ de Celso Piña, Los Charros, La Sonora Dinamita, Gilda y otros. Había un amplio espectro, porque estábamos aprendiendo a tocar un género”.

Cuando tiene que explicar cómo llegó a la cumbia, Viano responde a lo Pablito Lescano: “Llegamos con ganas de tocar para que la gente baile”. Y se explaya: “Es un género que de distintas maneras pasó por todos nosotros. Descubrimos que dentro de la cumbia teníamos ganas de hacer nuestras canciones, nuestros universos personales y musicales”. Sin embargo, se hicieron camino al andar, como dice el dicho, y fueron explorando y conociendo el estilo con la práctica. La cumbia no era un lugar de pertenencia. “Yo crecí con mucha música experimental y me crié con el rock –recuerda Viano-: Escuchaba Charly, Los Piojos, The Beatles, rock inglés. Y luego vino la música brasilera. En lo personal, la cumbia era sinónimo de ir a fiestas, a bailar y pasarla espectacular”. Su historia, claro, es similar a la de sus compañeros de banda: Lucas Ramírez (teclados, acordeón), Marcelo Knoblovits (voz y guitarra), Martín Lijalad (guitarra), Odin Schwartz (bajo), Ramiro Pérez Daveggio (güiro), Tomás Finkelstein (batería), Ezequiel  Szusterman (timbales) y Lucas Wilders (congas).

—¿Te imaginabas hace diez años que ibas a formar parte de una banda de cumbia o no siempre estuvo entre tus planes? 
—No, fue algo más espontáneo. Se dio después de la separación de una banda que tenía antes, que era de rock. Teníamos una cumbia pero bastante rockera. A partir de la disolución de ese proyecto, a uno de los músicos se le ocurrió hacer una banda de cumbia, porque “es el género que baila todo el mundo”. Lo miramos, lo escuchamos… y le dimos para adelante. Empezamos a juntar músicos, a escuchar más cumbia y así se armó. La idea se fue gestando a medida que tocábamos. De hecho, el sonido de la banda se sigue definiendo, está en constante mutación.

—Sos uno de los letristas de la banda, ¿tratás de contar algo que refleje tu entorno a la hora de escribir o te ajustás a las temáticas vinculadas con la idiosincrasia de la cumbia? 
—Lo veo como un proceso. En un momento intentaba escribir adaptándome a algún tipo de idea que creía que podía ser una cumbia. Y hoy, de la mano de muchas letras del baterista, que es un letrista importante de la banda, estamos tratando de desarmar un poco ciertos preconceptos que uno se pone para escribir. Entonces, la idea es sentarse a escribir lo que uno tiene ganas de decir y a partir de eso armar una canción. Pero no hay un tópico en particular. Claro, hay ciertos tópicos que trascienden los géneros, como el amor. En un segundo disco de Cumbia Hasta El Lunes el cambio se va a notar. Estamos buscando una forma de escribir más propia. 

—De hecho, en una parte del disco dicen que “la cumbia no es el límite, sino todo lo contrario” (algo más amplio)… 
Nosotros no venimos de tocar el género desde que somos chicos. Nos encontramos de grande con el género. Es un lenguaje que usamos para expresarnos. Son las canciones las que tienen que hablar. Lo que buscamos es ser más sinceros con la canción y abordar cada vez mejor el género. Pero parándonos mucho en la canción. Y eso lleva muchos discos. Cada disco es una foto nueva. El disco te devuelve una imagen tuya. Es un aprendizaje muy grande para el músico tocar en una banda y escuchar la música que hace. 

—Más allá de una distinción de formato, ¿se sienten parte de un circuito o escena porteña en gestación? 
—Somos parte de una misma generación que tiene algunos puntos de contacto, aunque somos proyectos que vamos por distintos caminos musicales. Y además porque nos conocemos; hay algo humano detrás de todo esto. De hecho, hemos invitado a tocar a músicos de la Orkesta Popular San Bomba o de la La Delio Valdez. Hemos compartido muchos escenarios y hasta almuerzos y cenas. Con el tiempo se verá cómo queda la escena. Sin duda, hacemos cosas distintas. Aunque tenemos personalidades diferentes, claramente nos tocamos, y eso nos hace ser parte de una misma escena. Además, porque estamos dentro de la Capital Federal, que si bien es enorme, hay circuitos comunes de rotación. Somos parte de una generación que de alguna u otra manera hacemos cumbia. Es muy valioso poder escuchar gente que está en un lugar cercano a uno. Nos alimenta escuchar otras sonoridades, otras letras. 

—Hace diez años se estigmatizó a cierto sector de la cumbia, particularmente, a la “cumbia villera”, ¿creés que esa mirada cambió? 
—Hay sectores de la sociedad que cambiaron su mirada con respecto a la cumbia, pero otros siguen considerando que es “una mierda”. La cumbia ganó un lugar social distinto, con respecto a 2001, a partir del reconocimiento que se le dio a Pablo Lescano, que de pronto toca con Los Cadillacs o va a Encuentro en El Estudio (Encuentro). Que Lescano toque en el acto oficial del 25 de mayo en el mismo escenario que Fito Páez da la idea de que hay otra mirada. Hay un cambio. Igual, muchas veces cuando decimos que tenemos una banda de cumbia nos miran como a un bicho raro. 

* Cumbia Hasta El Lunes se presentará el 8 de julio a las 23.30 en la fiesta La Mágica, en Groove (Santa Fe 4389).

Sitio: http://cumbiahastaellunes.com.ar