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«El ritmo de las cosas”, de Julio & Agosto

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El nuevo disco de esta mini orquesta solidifica el planteo inicial: un formato acústico en el que los vientos y las cuerdas se complementan con letras divertidas y frescas.    .

Por Sergio Sánchez

El ritmo de las cosas es un poco más que el segundo disco de la pequeña orquesta Julio & Agosto. Es la confirmación de un sonido, la reafirmación de un camino autogestivo y “virtual”, y la consolidación quizás de un nombre que suena cada vez más en el under y fuera de él. El nuevo trabajo de J&A evidencia también una madurez tanto compositiva como en el estudio de grabación (fue grabado, mezclado y masterizado en Casa Frida Estudio). El salto sonoro, entonces, se da en todos los planos. Esta suerte de banda ampliada o mini orquesta de canciones (o “cancionera”, como se definen) elige el formato acústico como estética musical. Y, a través de un ensamble con predominio de vientos y cuerdas, elaboran canciones amigables, divertidas, frescas y luminosas.

Producido por J&A y Mariano Cuello, en este disco también profundizan en el costado vocal. Entre las once canciones, se destacan “Go sailing” (porque el abuso de estribillo se termina convirtiendo en un buen chiste que garpa en vivo), “El ritmo de las cosas” (por su abordaje instrumental y su aire ganchero), “En cinco” (por su bello tono nostálgico), “Del viso” (por su espíritu colectivo y barrial) y “Correr para atrás” (porque es una buena canción y punto). Sin embargo, lo mejor (o gran parte) de J&A sucede en vivo. Es ahí en donde la instrumentación desenchufada entra en diálogo real con el público. Las canciones se terminan de materializar en los conciertos. No son la música de fondo sino las protagonistas. “Es interesante acostumbrar al público a que no siempre hay amplificación. Que está bueno que tengas que hacer silencio, manejar otros decibéles y escuchar otros registros. Nos interesa romper un poco con la barrera entre escenario, artista y público”, le dijo Miguel Canevari (guitarra, voz y ukelele) a NaN el año pasado.

El grupo se completa con Santiago Adano (guitarra, voz y ukelele), Marcelo Canevari (contrabajo), Juan Buonuome (cajón), Luciana Cúneo (violín), Guido Gromadzyn (violín), Leandro Aspis (trombón y voz) y Juan Lopez Peña (cajón), quien se suma en esta nueva etapa. También hay invitados: el Mckenzie Nacho Czornogas aporta el saxo barítono en “Estoy bien”, Diego Pisano la trompeta en ese mismo tema, Santiago Azpiri el banjo en “Correr para atrás” y “Del viso”, y Anaclara Frosio la flauta traversa en “El ritmo de las cosas”.

Su apuesta al camino de la “virtualidad” refiere al modo en que utilizan y explotan las herramientas que proporcionan las nuevas tecnologías. Julio & Agosto —al igual que otros músicos afines, como Marina Fages— entendieron que subir el disco a una plataforma online (como Bandcamp) para su escucha y/o descarga gratuita es una acción inteligente para llegar a un público potencial. Internet hoy es la vía directa al público. Las fichas, entonces, están puestas en los conciertos en vivo. Por lo menos, es una tendencia que se ve en el under.

Otra pata que no quedó desatendida en el disco —que espera su edición física— fue la gráfica. Marcelo Canevari, también artista plástico, y su padre se lucieron con un cuadro que ilustra la tapa del disco. En la pintura se recrea el universo J&A: un mundo imaginario habitado por personajes llenos de ternura y bondad pero en donde también se estrellan aviones y se incendian ciudades. Y, claro, en donde la música ocupa un lugar primordial. En J&A conviven la ingenuidad y el sarcasmo.