Agustina José
La sensibilidad pareciera estar tomando partida nuevamente en el paradigma musical alrededor del mundo. Mientras el folk arrasa en Estados Unidos con bandas como Edward Sharpe & The Magnetic Zeros, en Australia los hijos de Nick Cave que la flasharon con Nervermind se dejan crecer el pelo y comprenden la música como un canal para expresar el dolor (ver Milk! Records).
En Inglaterra, se rehúsan a volver al britpop y los Mumford & Sons se debaten si venderse o no al sistema; desde Islandia, Of Monster and Men buscan la resignificación para acabar de una vez por todas con la pesada herencia de Björk y Sigur Rós. En Argentina, bailamos al ritmo de Banda de Turistas, Él Mató, Los Espíritus, Indios y, ahora también, del pop cordobés.
De éste último embrión se desprende Hipnótica, un proyecto dedicado enteramente a la canción, que propone una fotografía en detalle de la elegancia y la armonía finamente equilibradas. Con dos álbumes publicados y uno en camino, el dúo compuesto por Hernán Ortiz y Nahuel Barbero se ha ganado un lugar de respeto muy cercano a las filas del mainstream argento: Tweety Gonzalez los invitó al ciclo que supervisa en el Centro Cultural Kirchner; salieron de gira con IKV y el productor Rafael Arcaute los definió como “la herencia perdida de la canción de autor”.
Nahuel, uno de sus miembros, habla sobre el próximo disco, la actualidad de la escena cordobesa y lo rápido que pasa el tiempo. Sin embargo, resulta imposible no caer una y otra vez en el mismo lugar: el retrato más bello de la sensibilidad, la canción.
—Fueron catalogados por varios medios como una de las bandas del interior con mayor proyección, más que una ventaja suena como una mochila bien pesada…
—No sé cómo explicarlo, pero realmente trabajamos mucho. Con Hernán nos dedicamos todos los días a Hipnótica, como cualquier trabajador que se tiene que levantar a las 7 de la mañana para ir a tomar el bondi. En nuestro caso, al ser un proyecto independiente, debemos cubrir varios frentes: la prensa, el management y todas aquellas gestiones que van más allá de lo artístico. Nuestro foco esta puesto principalmente en Buenos Aires, creemos que es una plaza muy importante para conquistar y a eso debemos gran parte de este reconocimiento.
—¿Tienen más recepción en el público porteño?
—Hoy por hoy, es una certeza que Hipnótica corta más tickets en Córdoba. Pero por suerte en Capital nos está yendo muy bien y estamos obteniendo grandes resultados. Este año ya fuimos cuatro veces, tocamos en Niceto lado A, Konex y el Centro Cultural Kirchner en el marco de un ciclo curado por Tweety González, quien se ha interesado mucho por el sello (Discos del Bosque). Para nosotros es muy nutritivo porque estamos teniendo llegada a los lugares y los oídos que nos interesan. Son fechas que permiten realizar shows más acabados, con nuestro propio equipo de trabajo.
—¿Existe una fórmula para la canción?
—Es una buena pregunta. Creo que es la libertad lo que define su esencia. No es un género, es todos. Por eso decimos que somos una banda de canciones, podemos vestirlas de muchas formas distintas, y esto es lo que define nuestros discos. Nos gusta la idea de explorar, pero siempre nos quedamos junto a la canción.
—Claro, libertad para oscilar entre los diferentes estilos…
—En un momento podríamos haber alzado la bandera del electro pop tranquilamente, por darte un ejemplo. Incluso hasta era válida esa etiqueta, porque era el género con el que estábamos cebados cuando sacamos el primer disco. Pero el tiempo y el EP que salió en el medio nos llevaron a otros lugares. Hoy estamos más cercanos a la instrumentación clásica: piano, acústica, batería.
—¿Y el disco nuevo esta pensado en esa linea?
—Si, se trata de un trabajo más orgánico.

—¿Qué hay del rock como concepto casi romántico en la música de Hipnótica?
—Ocupa un lugar muy importante. Nosotros crecimos escuchando rock y nos encanta. De hecho, somos fanáticos de The Strokes. De alguna forma es inevitable reflejarlo en nuestros temas, se trata de esa licuadora de cosas que realmente nos atravesaron. Muchas veces nos apropiamos de la desprolijidad del rock.
—¿Te gustó el último disco de The Strokes?
—Si, me encantó. Fue muy criticado por la prensa, pero yo les banco el giro pop. Me gustó que Casablancas tenga la iniciativa de romper moldes y le chupe un huevo si cae bien o mal. Es muy interesante cuando los referentes no se conforman con aquello que les dio resultado, sino que buscan renovarse y asumir riesgos.
—El mes pasado salió un artículo en La Voz del Interior donde se presentaba a México como “la puerta de salida para los artistas cordobeses” ejemplificando, principalmente, el caso de Los Caligaris. Ustedes tuvieron la posibilidad de viajar en 2014, ¿cómo fue esta experiencia?
—Los Caligaris han hecho el camino que todas las bandas deberían hacer para llegar a algún lado, prácticamente desarrollaron su carrera allá. Lo nuestro fue bastante más improvisado (risas). Estuvimos un mes de gira con Juan Ingaramo, repartidos entre la playa y el DF. Rafa Arcaute nos abrió varias puertas y así concretamos shows en lugares claves del circuito mexicano como El Imperial, Pata Negra y el Centro Cultural España. Nuestra experiencia nos dice que allá hay un mercado mucho más activo en todos los sentidos, para cada propuesta hay un espacio de expresión disponible. Es bueno darse cuenta de que en otros lugares las cosas son distintas, esperamos poder ir de nuevo el año que viene.
—Imagino que ya tendrán su grupo de oyentes en México…
—Mirá, cuando tocamos en el bar Pata Negra, habían seis o siete pibas fanáticas de la banda, se sabían todos los temas, cantaban e, incluso, nos pedían canciones. ¡No podíamos creerlo! De repente estábamos firmando autógrafos y recibiendo regalos. El mexicano es muy protocolar en ese sentido, ellos hacen cola para que les firmen discos y fotos.

—Volviendo al material nuevo, ¿qué se puede decir al respecto?
—Sin ánimos de sonar cliché, va a ser el mejor disco de Hipnótica. Me siento muy trucho diciéndote esto, pero es la verdad (risas). Estamos muy orgullosos, el proceso de pre-producción está siendo algo totalmente lúdico, somos como dos niños con un juguete nuevo. Musicalmente hablando, la búsqueda pasa por modificar nuestras texturas sonoras a favor de la simpleza. En los discos anteriores construíamos los temas usando muchas capas de sonoridad, en esta ocasión vamos a utilizar pocos elementos aunque con más presencia.
—Pocas cosas que ocupen más espacio…
—Exactamente. Pensando en el vivo, creemos que va a ser muy interesante. Estamos tratando de cavar más profundo.
—¿Ya tiene fecha de salida?
—Si todo sale bien esperamos tenerlo para marzo. En octubre presentamos un single a modo de adelanto, que seguramente lo vamos a tocar en los shows que quedan de este año.
—¿Hay una escena en Córdoba?
—La producción artística es lo más fuerte que tiene Córdoba hoy en día, muchas bandas se han profesionalizado en el último tiempo. Creo que para que realmente haya una escena falta magnitud y, sobre todo, público: el elemento principal que debe tener toda escena para ser llamada como tal. Lo importante es manejarse con respeto y humildad entre colegas.