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IFT en la penumbra

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El teatro de 82 años tiene una deuda millonaria. Un plan es hacer un estacionamiento. El jueves concentran en la Legislatura para exigir que se declare patrimonio cultural. Foto: Los Ojos de Anita

Por Carolina Villagra

El escenario del Idisher Folks Teater (IFT) presenta un tinte gris. Este emblema cultural del barrio porteño de Once parece haber llegado a su límite. A raíz de la inminente amenaza de quiebra por una deuda de más de 2 millones de pesos y tras despedir a siete trabajadores del teatro, una de las determinaciones de la comisión directiva fue unirse a la Federación de Entidades Judías de la Argentina (ICUF), a la que también pertenece Sholem Buenos Aires, para recibir su ayuda. La semana pasada, la CI dio a conocer parte del plan de reformas, que incluye la construcción de un piso de cocheras en el subsuelo del teatro. La idea es venderlas para solventar deudas y reacondicionar las salas deterioradas. En contraposición a este proyecto, el actor y ex legislador Héctor Bidonde; el director teatral Daniel Loisi; integrantes del Frente de Artistas (FDA); y ex trabajadores y allegados de este espacio cultural conformaron una comitiva “en defensa del IFT y del teatro independiente”, que se reunirá el próximo jueves a las 13 en la Legislatura porteña (Perú 160) para pedir que se declare la sala patrimonio cultural.

“Freno al avance del anteproyecto de la reforma del teatro, reincorporación de los trabajadores y que el teatro vuelva a funcionar en su totalidad” son las consignas que sostiene este frente, que además llama a pensar en soluciones “un poco más creativas” para recaudar fondos que la idea del garage subterráneo. Esta comisión de defensa apoya a su vez el proyecto de la diputada porteña Susana Rinaldi, que solicita un informe al Ministerio de Cultura para corroborar si se le otorgaron al teatro los subsidios correspondientes y de qué forma fueron utilizados. La funcionaria también fue autora, en 2012, del proyecto con el que se declaró al IFT de interés cultural.

Luego de la conferencia organizada por las autoridades del teatro el miércoles pasado, artistas y ex empleados resolvieron reunirse para defender sus derechos y evitar que el edificio sea modificado. Quienes anunciaron formalmente este plan de reformas fueron los representantes de la comisión directiva, Laura Wich y Marcelo Horestein; la secretaria de Sholem, Ana Diamant; y el presidente del IFT, Jacobo Meir Aisemberg. Uno de los opositores más obstinados dentro de la sala fue Loisi, quien hace unas semanas había advertido por las redes sociales sobre el panorama por el que atraviesa este espacio artístico. En respuesta a los rumores de cierre y demolición, los directivos lanzaron una carta abierta en la que desmintieron sus versiones, pero aceptaron una crisis que incluye siete despidos. Recién en el último comunicado expuesto en la conferencia confirmaron la decisión de la explotación inmobiliaria del subsuelo y “eventualmente la del espacio aéreo”, para edificar oficinas.

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Foto: Los Ojos de Anita

Los valores que encierra el IFT despiertan una mixtura de nostalgia, miedo y reacción por lo que pueda pasarles. La sala uno —con 600 butacas, la más grande de las tres— es uno de los principales motivos de discordia. La comunicación de la comisión interna dio lugar a ambigüedades. Por momentos se aseguraba que se conservaría, pero al rato aparecía la duda: “Estamos estudiando con ingenieros, arquitectos y productores si la sala uno queda como está”. Los planos de la reforma del subsuelo dicen que sí. El escenario giratorio, que es uno de los únicos tres que existen en la Ciudad de Buenos Aires, tiene futuro incierto.

Actualmente el IFT se sustenta con una cuota mensual de 20 pesos de cada uno de los 120 afiliados. Además recibe subsidios de Proteatro, el Instituto Nacional del Teatro, la ICUF y Sholem Buenos Aires. Sin embargo, los aportes no alcanzan. Según la comisión, antes de llegar a estas condiciones “se recurrió al Ministerio de Cultura porteño, se hicieron festivales solidarios, aportes y bonos”. Por el momento “la única gestión que dio sus frutos”, señaló Horestein, fue el “otorgamiento de un subsidio de 300 mil pesos gestionado por el legislador Aníbal Ibarra en diciembre de 2013, pero que todavía no se cobró”. El directivo anunció además, durante la lectura del comunicado, que “se renegociarán las deudas con la AFIP, obras sociales, bancos, sindicatos y entidades privadas”.

En este marco, el empresario teatral Miguel Rottemberg fue convocado para entrar en la escena como asesor de la presunta “refundación” del IFT. Según dijo el productor en la conferencia, un grupo de amigos del teatro y él pagaron de sus bolsillos las indemnizaciones de los siete trabajadores despedidos y pondrán el dinero para la obra del garaje.

Por el momento, el espacio teatral funciona parcialmente. La institución afirmó que “las escuelas y los talleres seguirán mientras las obras lo permitan. En caso contrario, Sholem cederá un espacio para dar continuidad a las actividades”.