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Martín Buscaglia: “Los artistas son los únicos mamíferos con antenas”.-

A horas de presentarse en el ND/Ateneo, el cancionista uruguayo dialogó con Agencia NAN sobre las coincidencias, paralelismos, faros de inspiración y esa curiosa simpatía que la nueva generación de músicos rioplatenses demuestra por el folklore tradicional de estas tierras. “Hay que escuchar a tus coetáneos, pero también a los más veteranos y a los más chicos”, recomienda el músico. 

Por Daniela Rovina 
Fotografía gentileza prensa Martín Buscaglia

Buenos Aires, septiembre 7 (Agencia NAN-2012).- Lo de Martín Buscaglia es un viaje improvisado (o no) hacia el epicentro de una síntesis. La travesía del cantautor y flamante exponente de la escena musical charrúa de la última hora hace de la condensación y la fusión de estilos herramientas que le permiten bucear hasta lo profundo de las opacas aguas de la sonoridad rioplatense. Una mezcla del folklore tradicional de estas latitudes cortado con una bocanada de ritmos contemporáneos de todo el mundo (y viceversa) se cruzan en un juego de sonidos ruidosos, destartalados, exagerados, matizados por la disciplina y la rigurosidad de la composición de partituras. Antes de presentarse hoy a las 23 en el ND/Ateneo (Paraguay 918) junto a su banda Los Bochamakers, este referente de la canción uruguaya charló con Agencia NAN sobre esa natural convivencia de variedades sonoras que se percibe en sus discos. Una tendencia, pero también el reflejo de una generación de cancionistas con un intenso miramiento hacia aquella estética musical que nos identifica.

De una orilla a la otra, el río arrastra sonidos revitalizados que se hacen eco entre un nuevo grupo de artistas rioplatenses. Hablar de coincidencias generacionales y estéticas que se repiten es un terreno en el que Buscaglia no pierde el tiempo. Entonces “prefiere” no ahondar en clasificaciones y definiciones esquemáticas sobre la impronta de ese fresco puñado de músicos que, a un lado o al otro del Río de La Plata, desde hace unos años matizan composiciones contemporáneas con pinceladas de candombe, murga o cumbia.

Hace no mucho, un periodista especializado en la materia explicaba a esta cronista que si bien hay un miramiento más interno (¿recuperación?) hacia nuestras raíces musicales, hacia nuestra identidad, para los uruguayos esos sonidos siempre ocuparon el mismo lugar de importancia. Pareciera que lo que acá quedó arrasado por la voracidad de numerosos procesos históricos y sociales, allá no corrió la misma suerte. Por eso, musicalmente hablando, estarían a años luz de la escena argentina en lo que respecta al valor que le dan a estos ritmos.

La explicación de Buscaglia es menos académica. Para el músico, ese efervescente acercamiento tiene una explicación más cronológica y sencilla que la que se espera escuchar: “(La murga, el candombe y la cumbia cobraron popularidad) porque son más antiguos que el rock y el pop, y por ende más sabios y más venerables”. Sin escarbar (ni arriesgar) demasiadas razones a la creciente repercusión que esos sonidos tradicionales tienen entre músicos uruguayos y argentinos, sostiene: “Al mirar algo más intensamente, hace que te identifiques más con ello. Es recíproco. A lo que le prestás atención, te la presta a ti”.
 
-¿Se siente parte de esa generación de cantautores que se acercan al folklore rioplatense?
-El folklore tradicional es de una nobleza insuperable. Es como un bosque de ombúes. En lo personal, seguro que me interesa conocerlo, entenderlo, entendernos. Si hay más músicos que sienten lo mismo, bárbaro. Hay sitio para todos acá adentro, es infinito. Los músicos a los que siento comunes a lo que hago son con los que percibo que compartimos una visión, un encare similar ante la música y la poesía. No necesariamente un mismo sonido. Y tampoco va de la mano de ser co-generacional. Hay que escuchar a tus coetáneos, pero también a los más veteranos y a los más chicos.

-¿Se puede hablar de paralelismos o réplicas que unen a las dos orillas?
-Hay paralelismos y hay réplicas, que no son la misma cosa. Los paralelismos se dan casi siempre. Los artistas son los únicos mamíferos con antenas, por ende es habitual que varios capten algo similar que anda por ahí. Y ahí aparecen las réplicas, que en general van más a la forma y no al fondo. Luego la neblina lo cubre todo. Igual a la larga eso se decanta porque la música tiene todo el tiempo del mundo.

El hombre orquesta

Versátil, Buscaglia es el “Hombre orquesta” cuando los escenarios lo encuentran en compañía de sus instrumentos (suele decir que cada presentación de este estilo es distinta a la de la noche anterior). Aunque también puede ser “Martín Buscaglia y sus Bochamakers”, si comparte las tablas con esta banda integrada por Matías Rada, Martín Ibarburu, Mateo Moreno y Herman Klang. Con más de cinco trabajos editados y otro en camino, además del proyecto de música y teatro para niños Cantacuentos (del que participa junto a otros artistas charrúas), hace de su música una encrucijada. Un punto de encuentro donde hasta el oído menos adiestrado alcanza a percibir la naturalidad con la que el cantautor consigue torcer los límites de cada estilo que transita. Hechas de raptos de inspiración con espacios para la creación “super craneada”, sus canciones desandan sonidos que, a su entender, se enraízan unos con otros en una secuencia en la que el compositor sólo se entrega a las demandas “inevitables” de la música.

-Sus canciones cruzan sonidos tradicionales y contemporáneos, ¿qué lo motiva a mezclarlos y superponerlos?
-La música es la misma. Es como los 6 grados de separación de Kevin Bacon. No creo que haya algo así como una música o lengua alienígena que no tenga raíz en otra. La misma música me pide si debo combinar elementos, cuáles y de qué forma. En general, lo veo claramente, nunca es forzado, más bien es inevitable. Como es inevitable al menos para mí la contemporaneidad.

-Muchas bandas y compositores rioplatenses retoman a “músicos de culto”, como Gustavo Pena, o buscan lugares de inspiración, como Cabo Polonio, ¿se aferra a algo de esto a la hora de componer?
-A la hora de componer más bien lo esencial es soltarse, no aferrarse. Y en todo caso, me gustan a veces los dogmas súper disciplinados, pero no suelen basarse en un músico o un lugar. De todas formas, más allá de la suspicacia que pueda provocar la proliferación de gente tomando a un mismo músico o lugar como referencia, en el caso, por ejemplo, de “El Príncipe” (Gustavo Pena), me parece que es una música que nos hace mejores. Así que estupendo que se sepan y canten sus canciones.

-¿Cómo definiría la realidad actual de ese campo musical que le toca transitar?
-La veo bien y con  una variedad que no había en otros tiempos. Por un lado, los que están hace más tiempo son cada vez mejores, como Stradivarius, Hugo Fattoruso, Leo Maslíah, Mandrake Wolf, Fernando Cabrera, Jorge Nasser. Y después la tradición de artistas singulares sigue en pie. Me gustan muchos: Franny Glass o Martina Gadea tienen canciones buenísimas, para aprenderlas.

Odas en bicicleta

El mito del “faro de inspiración”, con Cabo Polonio como emblema, fue el principio que dio origen a tantísimos cancionistas que, más tarde devenidos en bandas o solistas, hicieron de esa estética musical rioplatense su huella de identidad. Sin atarse al estereotipo del músico de fogón, Buscaglia transita su carrera desde varias facetas. Al menos eso hace sentir. Si puede echar mano a la improvisación, cualquier abuso se compensa con otra faceta menos informal (sin que una entre en cortocircuito con la otra): La del músico que compartió escenario con reconocidos músicos nacionales e internacionales, como Paul McCartney, o los más cercanos Jorge Drexler y Rubén Rada.

-Después de haber sido telonero de Paul McCartney y de que una de sus canciones fuera elegida para una publicidad, ¿cómo hace convivir el idealismo del músico independiente con una esfera más “comercial”, si se quiere?
-Nunca tuve el idealismo del músico independiente como un precepto. Es algo inherente: siempre compuse, grabé y toqué lo que se me antojó. No sabría cómo hacerlo de otra forma. Y no tengo problemas en que una canción sea utilizada para diversas cosas, en cierto modo para eso son. Una misma canción puede ser usada en tu noche de bodas, en un viaje iniciático o en bondi por la ciudad; para darte energía para lavar los platos y para una propaganda. Si son buenas, lo soportarán todo, saldrán al mundo y volverán cansadas pero más “experientes”. Y no me molesta para nada ganar dinero.

My Space: http://www.myspace.com/martinbuscagliamusic