
Por Osvaldo Darío Vigna
Acá quedó tu sangre
verbo y levadura
ácido y risotada
el abril absoluto
que la solventaba
explotó en el aire
se deshizo en días
fuiste una y mil veces
atolondrado gentil
vehemente clásico
romántico distraído.
Yo estaba ahí
cuando se incendio
la casa de tu mente
y se pudrió tu oreja
y se iluminó tu cara.
Fuimos por la noche urbana
entre lúcidas adolecentes
y monjes FM.
Acá quedó tu sangre
polvo express
rush que escribe
risas, charlas, polémicas
sentencias y estocadas.
Te sostengo en la memoria
entre perros lanudos
caminatas serranas
botellas de Rincón Famoso
hornos de barro
manteles floridos
pastillas, recetas
fotos y papeles desordenados.
Te alimentaban las gambetas
los jirones del rock
un buen revés a la carrera
y un STOCK de mala suerte
afincado EN EL INCONSCIENTE.
Acá quedó tu sangre
alborotado jarabe
que a nada le escapa
escarpelo furioso
mar insólito
que Propone ganancias
donde la pérdida es constante.
Tu sangre que era inquieta
HOY ES RAYO INESPERADO,
Vicente poeta: tarea cumplida.