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Fiestas Lúdicas de Espacio Mu, “el arte es enamorarse”.-

Una noche “para flashearla”, con juegos temáticos, música y mucho teatro, en los escenarios, marcó el capítulo 27 de uno de los espectáculos más convocados y esperados del Conurbano sur.
Por Emmanuel Videla
Fotografía NaN
Buenos Aires, julio 2 (Agencia NAN-2013).-“Con las manos en la masa”. Así los agarramos a todos los que se divierten, ríen a carcajadas y participan de ese clásico que ninguna persona que viva en el Conurbano sur  puede perderse: la fiesta Lúdica. Cada noche de sábado es única, irrepetible. Es una noche a puro teatro, música, danza y monólogos, pero cada una se distingue por estar narrada a través de un juego particular. Y los agarramos con las manos en la masa: el sábado pasado, en el teatro Galpón de Diablomundo (Almirante Brown 3589, Temperley), amasar era el juego que proponían esos muses, que no paran de hacer Lúdicas. El capítulo 27 acaba de pasar y el 10 de agosto llegará el 28, todos esperan ansiosos por cierto. Bajo qué consigna específica, todavía no se sabe, pero que divertirá, igual o más que esta última, no hay dudas.

                                                                         
Hay algo que recorre, casi inexplicablemente, toda la velada y enamora. El último sábado 29.  Día de ñoquis. Típico. ¡Claro! Como no los íbamos a agarrar con las manos en la masa a esos tres locos –la actriz Claudia Turdo, el artista plástico Marcelo Federico y el músico Sergio Mazzitelli –, que organizan la Lúdica, pero se venían con algo más. Para cualquiera que pasaba por el Galpón… con sus puertas abiertas de par en par, era bastante difícil no ver todos los platos colgados en el techo. Y sí, como dice la nona, lo que ponés abajo del plato, multiplica. Y quisieron hacer lo mismo. En la entrada, una mesita con platos y fibrón invitaba a escribir eso que querías que se multiplique.  
«Para devorársela de comienzo a fin». Así fue toda la noche. «Cubro tu Bache», un ingenioso monólogo, interpretado por Claudia Turdo,  abrió formalmente la fiesta. Bajo las luces de ese escenario que es anfiteatro, contó una de sus andanzas amorosas, esa mujer, que todo lo contaba,  cada discurso, cada chiste,  relacionando comidas con su accidental encuentro con un hombre. Luego, el grupo Barsut hizo vibrar y añadió los primeros sonidos de la noche. Más tarde, el Tano Payaso llevó la ternura del clown a escena.
La receta de esta fiesta continuó con el siguiente ingrediente:  “un kilo” de  No Chilla Percusión –grupo que explora los sonidos afro y experimenta con la sonoridad de los objetos–, para la preparación del segundo bloque de espectáculos. Las gradas todas ocupadas y parte del escenario también. Otros pispiaban desde la puerta del hall y se sumaban. Los muses, los habitués, los llegaban por primera vez y se quedaron, todos estaban ahí. Y como para no estarlo: las Lúdicas son de acceso libre y gratuito. Las excusas para quedarse afuera no existen.  Solo correra por el lugar un buzón para depositar los sobres de pago a voluntad para los artistas.
Y para el cierre, lo que no podía faltar en esa cena lúdica de sábado era el show de «Lucrecia Vichenza».  «Potra», «diosa», le gritaban desde las gradas cada uno de los muses. Y los aplausos, fuertes, ¡muy!, no se hicieron esperar cuando la vieron asomarse. Es un clásico su espectáculo –difícil de etiquetar por cierto-pero atravesado por el humor. Se come el escenario y nadie sale igual luego de sus obras. Nadie sale igual porque Vichenza siempre pide la participación de los espectadores.
Algunos pocos salen de la sala, lo hacen porque se sienten un poco incómodos. Pero todos, casi todos, se unen, se dejan llevar por los encantos de esta mina que te repite una y otra vez: «La estoy fhaseando».  Y se ríe.  Es que «Lucre» –como muchos de los muses la llaman –tiene que tomar «pastillas» para estar bien y hacer teatro, según confiesa y luego vuelve a reir. «Lucre» es espectáculo. Pide bailarines y llegan desde el público; pide actores y actrices y los encuentra en las butacas del Galpón… Pide cantar el himno nacional al final de su acto y pide a gritos que cierren la puerta para “que nadie se escape” para que todos canten: “O juremos con gloria a morir, chan, chan chan, chan, chaaaan”.
Será por el glamour de Lucrecia Vichenza, por cada uno de los sonidos que se escuchan en cada capítulo de las Lúdicas, por las empanadas de lentejas –otra marca registrada de las fiestas–, por los juegos, por Cubro tu Bache, por todos los que apoyan –participando o «al sobre»–. Será por otros artistas de la zona que van a pasarla bien, como la bailarina Giselle Dana,  la muralista Florencia Menéndez, la actriz Leila Kancepolsky, el escritor Enrique Pagella. Será porque a pesar de que el Centro Cultural Mu en Adrogué esté inundado, la siguen remando en un teatro amigo. Será que porque cada uno que se mete a esa fiesta, se la apropia. Será por todo eso y más que Espacio Mu cumple con su lema: “Enamorate”.  Imperativo que se transforma en presente en cada fiesta, y que es, en definitiva, éste: “Enamora”.