La integrante de Mujeres Públicas reflexionó junto a Agencia NAN acerca del nuevo proyecto del colectivo artístico de militancia feminista: Ensayo para una cartografía feminista. En su primera instancia de circulación, el proyecto invitó a recorrer la ciudad de Buenos Aires a partir de los escenarios en los que ocurrieron “instantes radicales”, pequeñas situaciones en las que diferentes mujeres pusieron sus cuerpos en el espacio común y transformaron la vida cotidiana.
Por Ailín Bullentini
Fotografía gentileza de Lea Agreda
Buenos Aires, mayo 10 (Agencia NAN – 2013).- Pasaron diez años y la diferencia entre el primero y el último paso (trazo) es cuestión de escencia, de punto de partida, de intención. “Siempre laburamos ideas desde la denuncia. Quisimos cambiar esa mirada y hablar por la positiva”, revela Magdalena Pagano, miembro del trío Mujeres Públicas, el colectivo artepolítico feminista que, por estos días, se encuentra empapado en su último proyecto: En la casa. En la cama. En la plaza. Ensayo para una cartografía feminista. Difícil es agotar en algunas pocas líneas la definición de este nuevo trabajo; más aún cuando siquiera la integrante del colectivo creador rehúye a aquella conservadora consulta. ¿Por qué exigir una definición tan estructurada? Mejor pintar la idea con pinceladas de teoría, práctica y pasión. Construirla al paso, con girones de reflexión.
Si se la apura, Pagano inscribe Ensayo… en la escuela de arte de sistemas, una forma de arte conceptual. “El arte de sistemas es una forma de pensar la obra en la que ésta, en sí, no está en ninguna parte: son pedazos, distintas situaciones que se dan en diferentes lugares y momentos en el tiempo que, en su totalidad, forman un sistema”, da cátedra la artista y feminista.
El último proyecto que creó en el marco del colectivo que comparte con otras dos mujeres de igual sendero recorrido es, como primera aproximación, un objeto: “un mapa desplegable” de la ciudad de Buenos Aires en el que Mujeres Públicas destacaron una treintena de “instantes radicales”, protagonizados por “una, dos, tres, varias mujeres que decidieron poner su cuerpo en la calle y cambiar la vida de la gente”, desmenuza Pagano.
Se trata, en palabras del colectivo, de un plano “imaginario” de Buenos Aires en el que “la representación unitaria de la ciudad se fragmenta en un artefacto gráfico y textual, que narra la experiencia discontinua de las luchas de las mujeres por su libertad”. Instantes radicales, retumba en la conexión telefónica que permite la entrevista de Agencia NAN a Pagano, mientras el diálogo continúa.
“No son luchas feministas. Nos interesó destacar, hacer una lectura de los hechos en los que mujeres, una, dos, diez, veinte, salieron a la calle, pusieron el cuerpo, se apropiaron del espacio y transformaron la realidad de la sociedad, la vida cotidiana, privada, de la gente”, suma Pagano, quien remarca que no se trata de “grandes eventos o manifestaciones, sino situaciones chiquititas, pequeños momentos”. La primera ronda de las Madres de Plaza de Mayo, el domicilio de la creadora del primer simulacro del voto femenino, Julieta Lanteri, el sitio en donde se desarrolló el primer Encuentro nacional de mujeres en el país o la primera reunión de mujeres del Frente Popular Darío Santillán son algunos de los sitios destacados en el mapa.
La idea tomó forma tras dos años de un trabajo creativo que significó un cambio de mirada de Mujeres Públicas. “Andábamos con ganas de hacer algo que funcionara a partir de una energía diferente a la que caracteriza nuestros otros proyectos. Siempre laburamos desde la denuncia: esto no tenemos, esto debería ser así y es asá. Quisimos pensar por la positiva: qué sí tenemos, que somos, que sí hemos hecho. Ahí nos encendimos”, rememoró Pagano, aunque rescató el resultado como “desobediente”: “Que 70 mujeres hayan recorrido la ciudad cantando consignas de las anarquistas del ’20 recordando pequeños escenarios de luchas fue desobediente en el sentido del reconocimiento y la necesidad de repensar la historia, de descubrir una genealogía, de descubrir antepasadas”.
El hilo conductor que unió aquellas “pequeñas situaciones transformadoras” no fue el de visibilizar. Tampoco el de revelar. El recorrido, “un posible relato de historias al margen de la lógica patriarcal, esa que prioriza los grandes eventos, las plazas llenas y las batallas, los grandes hombres y sus avatares”, responde al interés de las artistas: “Quisimos marcar instantes que sentimos que tienen que ver con una historia que queremos contar. Y nuestra manera de contarla es solo una posibilidad, hay muchas otras, de contarlas”, despuntó la artista visual.
El mapa, no obstante, no es “el” proyecto en sí. Ensayo…. cobra existencia abrazado por los diferentes contextos en los que el colectivo elige ponerlo en circulación. El primero de ellos sucedió el sábado pasado. “Decidimos presentarlo en el marco de una visita guiada, en la calle, caminando, festejando, cantando, porque nosotros sentimos que desde el lenguaje de la visualidad y desde la poesía que ahí podemos decir lo que queremos”, planteó la Mujer Pública. Cerca de 70 mujeres, feministas y no feministas; estudiantes, académicas, artistas, participaron del recorrido que trazaron las responsables del Ensayo…, en el que visitaron sólo siete de los más de treinta “instantes radicales”.
“El proyecto va formando diferentes formatos en diferentes momentos y en cada uno dirá cosas distintas. Se vivirá de distintas maneras”, definió Pagano. En agosto llegará el momento de una instalación: una especie de laboratorio en donde mostrarán todo el material de investigación que recorrieron para producir el proyecto, anotaciones, cuadernos, libros leídos, dibujos, bocetos. Luego viajarán a Chile, adonde llevarán una instalación en donde se documenta la visita guiada que desarrollaron el sábado pasado. “Las personas que vinieron al recorrido se llevaron el objeto. Cuando hagamos otra situación, la gente que participe también se lo llevará, pero en otro contexto. Y ese mapa, entonces, significará otra cosa”, concluyó. a ciudad.
Por Ailín Bullentini
Fotografía gentileza de Lea Agreda
Buenos Aires, mayo 10 (Agencia NAN – 2013).- Pasaron diez años y la diferencia entre el primero y el último paso (trazo) es cuestión de escencia, de punto de partida, de intención. “Siempre laburamos ideas desde la denuncia. Quisimos cambiar esa mirada y hablar por la positiva”, revela Magdalena Pagano, miembro del trío Mujeres Públicas, el colectivo artepolítico feminista que, por estos días, se encuentra empapado en su último proyecto: En la casa. En la cama. En la plaza. Ensayo para una cartografía feminista. Difícil es agotar en algunas pocas líneas la definición de este nuevo trabajo; más aún cuando siquiera la integrante del colectivo creador rehúye a aquella conservadora consulta. ¿Por qué exigir una definición tan estructurada? Mejor pintar la idea con pinceladas de teoría, práctica y pasión. Construirla al paso, con girones de reflexión.
Si se la apura, Pagano inscribe Ensayo… en la escuela de arte de sistemas, una forma de arte conceptual. “El arte de sistemas es una forma de pensar la obra en la que ésta, en sí, no está en ninguna parte: son pedazos, distintas situaciones que se dan en diferentes lugares y momentos en el tiempo que, en su totalidad, forman un sistema”, da cátedra la artista y feminista.
El último proyecto que creó en el marco del colectivo que comparte con otras dos mujeres de igual sendero recorrido es, como primera aproximación, un objeto: “un mapa desplegable” de la ciudad de Buenos Aires en el que Mujeres Públicas destacaron una treintena de “instantes radicales”, protagonizados por “una, dos, tres, varias mujeres que decidieron poner su cuerpo en la calle y cambiar la vida de la gente”, desmenuza Pagano.
Se trata, en palabras del colectivo, de un plano “imaginario” de Buenos Aires en el que “la representación unitaria de la ciudad se fragmenta en un artefacto gráfico y textual, que narra la experiencia discontinua de las luchas de las mujeres por su libertad”. Instantes radicales, retumba en la conexión telefónica que permite la entrevista de Agencia NAN a Pagano, mientras el diálogo continúa.
“No son luchas feministas. Nos interesó destacar, hacer una lectura de los hechos en los que mujeres, una, dos, diez, veinte, salieron a la calle, pusieron el cuerpo, se apropiaron del espacio y transformaron la realidad de la sociedad, la vida cotidiana, privada, de la gente”, suma Pagano, quien remarca que no se trata de “grandes eventos o manifestaciones, sino situaciones chiquititas, pequeños momentos”. La primera ronda de las Madres de Plaza de Mayo, el domicilio de la creadora del primer simulacro del voto femenino, Julieta Lanteri, el sitio en donde se desarrolló el primer Encuentro nacional de mujeres en el país o la primera reunión de mujeres del Frente Popular Darío Santillán son algunos de los sitios destacados en el mapa.
La idea tomó forma tras dos años de un trabajo creativo que significó un cambio de mirada de Mujeres Públicas. “Andábamos con ganas de hacer algo que funcionara a partir de una energía diferente a la que caracteriza nuestros otros proyectos. Siempre laburamos desde la denuncia: esto no tenemos, esto debería ser así y es asá. Quisimos pensar por la positiva: qué sí tenemos, que somos, que sí hemos hecho. Ahí nos encendimos”, rememoró Pagano, aunque rescató el resultado como “desobediente”: “Que 70 mujeres hayan recorrido la ciudad cantando consignas de las anarquistas del ’20 recordando pequeños escenarios de luchas fue desobediente en el sentido del reconocimiento y la necesidad de repensar la historia, de descubrir una genealogía, de descubrir antepasadas”.
El hilo conductor que unió aquellas “pequeñas situaciones transformadoras” no fue el de visibilizar. Tampoco el de revelar. El recorrido, “un posible relato de historias al margen de la lógica patriarcal, esa que prioriza los grandes eventos, las plazas llenas y las batallas, los grandes hombres y sus avatares”, responde al interés de las artistas: “Quisimos marcar instantes que sentimos que tienen que ver con una historia que queremos contar. Y nuestra manera de contarla es solo una posibilidad, hay muchas otras, de contarlas”, despuntó la artista visual.
El mapa, no obstante, no es “el” proyecto en sí. Ensayo…. cobra existencia abrazado por los diferentes contextos en los que el colectivo elige ponerlo en circulación. El primero de ellos sucedió el sábado pasado. “Decidimos presentarlo en el marco de una visita guiada, en la calle, caminando, festejando, cantando, porque nosotros sentimos que desde el lenguaje de la visualidad y desde la poesía que ahí podemos decir lo que queremos”, planteó la Mujer Pública. Cerca de 70 mujeres, feministas y no feministas; estudiantes, académicas, artistas, participaron del recorrido que trazaron las responsables del Ensayo…, en el que visitaron sólo siete de los más de treinta “instantes radicales”.
“El proyecto va formando diferentes formatos en diferentes momentos y en cada uno dirá cosas distintas. Se vivirá de distintas maneras”, definió Pagano. En agosto llegará el momento de una instalación: una especie de laboratorio en donde mostrarán todo el material de investigación que recorrieron para producir el proyecto, anotaciones, cuadernos, libros leídos, dibujos, bocetos. Luego viajarán a Chile, adonde llevarán una instalación en donde se documenta la visita guiada que desarrollaron el sábado pasado. “Las personas que vinieron al recorrido se llevaron el objeto. Cuando hagamos otra situación, la gente que participe también se lo llevará, pero en otro contexto. Y ese mapa, entonces, significará otra cosa”, concluyó. a ciudad.
