En su segundo disco, el quinteto de Santiago no se olvida del género propio de su tierra, la chacarera, pero además logra imprimirle su sello a grandes exponentes de otras melodías folklóricas latinoamericanas.
Por Sergio Sánchez
Buenos Aires, abril 1 (Agencia NAN-2013).- El folklore latinoamericano es amplio, rico y diverso. Y eso es algo que saben muy bien las cinco santiagueñas que integran el grupo vocal Soles y Lunas, quienes acaban de parir su segundo disco, que pone especial acento en el folklore del noroeste argentino pero que también visita las raíces musicales de Perú, Bolivia y Colombia. En cuanto a los aciertos, no sólo es destacable la selección del repertorio, sino el modo de interpretación. Es que las canciones pasan por la voz de las cinco: Teresa Pereyra, Daniela Anríquez, Andrea Legname, Patricia Herrera y Roxana Alieno. De esta manera, canciones clásicas como la cumbia “El alegre pescador” (suena “argentinizada”), de José Barros; o “Canto versos”, del santafesino Jorge Fandermole, adoptan otro color, otra forma. Se resignifican y vuelven a nacer. De eso se trata, claro, el trabajo interpretativo. “Yo canto versos de mi sentir y los condeno a sobrevivir”, entonan convencidas, en el himno de Fandemole. Y no es casual: el disco está atravesado por el concepto “vivir para cantar”.
Por supuesto, Soles y Lunas no se olvida de su tierra: Santiago del Estero, capital de la chacarera. Por eso, interpretan a tres históricos del género ya fallecidos: Juan Carlos Carabajal (“Chacarera para mí voz”), Sixto Palavecino (“Causani para cantar”) y Fortunato Juárez (“Chacarera del chilalo”). Y, más acá en el tiempo, a Peteco Carabajal (“Rumi cani”). Además, hay lugar para la zamba y la vidala. En sus voces, suenan “Zambita de allá” (Julio Argentino Jerez), “Zamba machala” (José Herrera-Ricardo Santillán) y “Vidala atamisqueña” (Elpidio Herrera). Todas ellas, puestas en diálogo también con el festejo peruano anónimo “El alcatraz” y el taquirari boliviano “Guadalquivir” (Gilberto Rojas), construyen un trabajo armónico y coherente, que permite pasajes sonoros bailables y también nostálgicos.
Es decir, hay fuerza rítmica y también templanza. Y no parece haber cortocircuitos entre canción y canción. En tiempos de reconocimiento cultural, Soles y Lunas es una buena oportunidad para aquellos interesados en conocer la raíz folklórica latinoamericana y la riqueza musical de Santiago del Estero. Y, como ellas, hay en la región del noroeste un vasto abanico de artistas talentosos esperando ser descubiertos. Que así sea.
My Space: http://www.myspace.com/desolesylunas
