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La función acaba de empezar.-

La meta que nació hace poco más de dos años en la organización de un grupo de vecinos de Wilde finalmente se alcanzó: Luego de 22 años de hibernación, el Cine Wilde reabrió sus puertas para llenar de películas el corazón barrial de esa ciudad del sur del Conurbano y, auguran los vecinos, también de vida.

Por Nahuel Gomez
Fotografía Gentileza CRCW

Buenos Aires, marzo 28 (Agencia NAN – 2013).- Un grupo de amigos —vecinos de la localidad de Wilde, en el partido de Avellaneda— recuerda con nostalgia épocas transcurridas en su juventud en las que ir al desaparecido cine del barrio era una actividad más de socialización, como ir al club, o al boliche los sábados. Añorando el pasado, pero sin anclarse en él, comienzan a difundir por las calles la idea —hasta entonces poco menos que utópica— de reabrir ese espacio. Juntan firmas, elevan pedidos a la municipalidad, hasta organizan proyecciones en escuelas para difundir la movida. Tropiezan, caen, se vuelven a levantar. Otra vez: tropiezan, caen, se vuelven a levantar. Un día, entre mil de promesas y burocracia, la idea se materializa, y sus impulsores pueden inflar el pecho orgullosos de haber restituido un pedazo de identidad a un barrio —particularmente a una zona de aquel—, que quiere ser recordada después de años de olvido. No es la sinópsis de una película de Campanella —en serio, no lo es—, sino una historia más; otra iniciativa popular que se vuelve tangible con el tiempo.

El pasado viernes 22 de marzo reabrió sus puertas el Cine Wilde, después de un letargo que comenzó en el año ‘91. No lo hizo en su ubicación original —ese epicentro comercial que es la calle Las Flores— si no en la esquina de Juan Cruz Varela y Fabián Onsari, una zona obrera relegada tras el cierre de la otrora productiva Papelera del Plata. El nuevo cine posee una sala general para 178 espectadores, además de tres microcines, una boletería y un bar. El proyecto fue sustentado con los aportes económicos de la Municipalidad de Avellaneda y el Ministerio de Planificación Federal. Según fuentes del municipio, las entradas tendrían precios populares que rondarían los 10 pesos y se daría espacio prioritario a proyecciones del cine nacional y latinoaméricano. La reapertura fue acompañada por una concurrencia de más de 200  personas entre autoridades oficiales, medios masivos y comunitarios y, sobre todo, vecinos contentos que pudieron ver, en la proyección inaugural, el filme “Infancia Clandestina”, de Benjamín Ávila. 

Si bien presenciaron la inauguración algunas autoridades —como el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi; el vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto y la titular del INCAA, Liliana Mazure—, fueron los vecinos los que tuvieron la iniciativa de devolver el cine al barrio. Como informó este medio allá por noviembre de 2010, los resortes estatales no se movieron desde un principio. Los primeros años fueron de evasivas y postergaciones, hasta que en el marco de los festejos por el aniversario 123 de la Ciudad de Wilde, celebrado en noviembre de 2011, los integrantes de la Comisión por la Recuperación del Cine Wilde lograron dar con el intendente y comunicarles personalmente la propuesta. “Del momento en el que intendente vio nuestro proyecto hasta que se hizo esto pasó mucho tiempo, pero por suerte pudimos lograrlo. Estaba primero pensado para abril de 2012, después para para diciembre, y finalmente terminamos hoy acá. Lo importante es rescatar que a partir de una movida de unos pocos (empezamos cuatro, después diez, después veinte y no somos más de veinte aunque haya adeptos), el Estado construyó un cine” rescata Federico Taboada, integrante de la comisión vecinal, quien además, revela: “Es muy difícil conseguir financiamiento, que alguien ponga plata en un proyecto si no puede sacar rédito político o económico de eso. Tuvimos suerte. Al evocar la vieja mística del Cine Wilde los vecinos enseguida se nos acercaron (llegamos a recolectar 7000 firmas) y la repercusión hizo que se nos abrieran un montón de puertas”.

La ubicación del cine no es algo que los habitantes de esta localidad hayan pasado por alto. Alejado de las luces del centro, el lugar está emplazado en una exfábrica, otra de las tantas del municipio que germinaron durante los primeros gobiernos peronistas y que, gobierno militar y década de los ‘90 mediante, cerraron y tiñeron de abandono sus alrededores. La esperanza de que este nuevo espacio rompa con el aislamiento y sirva para fomentar el encuentro entre los vecinos estuvo presente en varios de los concurrentes. “Esto era una calle de tierra, que siempre estuvo cortada. Creo que la apertura del cine da una caricia al alma a nuestros abuelos y viejos que fueron al viejo Cine Wilde. El cine era un espacio de encuentro, porque la calle Las Flores siempre fue el centro comercial municipal después de Avellaneda Centro. Si bien está en una zona distinta, va a haber un crecimiento del barrio increíble y una apertura cultural importante”, augura Gianluca, un estudiante de 18 años que vive a tan solo seis cuadras del lugar. “Me da alegria, es volver un poco al barrio, a la cultura barrial. Una forma de acercar a los vecinos, una forma de conocernos más y de atraer a la gente a nuestra cultura”, agrega al respecto Nora, una docente que acaba de finalizar su jornada laboral y alega haber convencido a algunos de sus alumnos de venir al evento.

El cierre del Cine Wilde, como la desaparición de tantas otras salas, tiene un motivo fundamental que por repetido no deja de ser cierto: el contexto socioeconómico de los ‘90. La proliferación de los shoppings —en el caso de la Zona Sur del conurbano, el Alto Avellaneda o el ex Centro Comercial Auchán, por citar algunos ejemplos—, hizo que la gente se volcara masivamente a las salas contenidas en estos centros y los cines barriales quebraran para convertirse, en muchos casos, en el espacio ideal para que el predicador de turno haga de las suyas. Al respecto, Taboada vislumbra dos diferencias que parecen jugar a favor del nuevo cine: “La primera diferencia es la propuesta cultural que nosotros nos planteamos. Proponemos una cartelera alternativa a la de Hollywood: nacional y latinoamericana. Vamos a pasar peliculas de Hollywood, pero no queremos que prime eso. La segunda es que está gestionado por vecinos que se organizaron para tener el cine y nosotros mismos nos vamos a garantizar buenas películas, de buena calidad, para que todos los vecinos de Wilde y de cualquier lugar se quieran acercar acá”, finaliza.

*El cine funciona en la expapelera Del Plata. Onsari y Cruz Varela.