Con la inquietud por romper la lógica piramidal del cine industrial, el grupo de cineastas Humus apuesta por la creación colectiva en sus audiovisuales, que sintetizan estéticas costumbristas, fantásticas y absurdas. Por lo pronto, ya grabaron diez cortos y un largometraje, con poca financiación. “Las limitaciones son posibilidades y es algo que siempre tenemos muy en cuenta a la hora de contar historias”, sostienen mientras preparan su próximo film.
Por Nahuel Lag
Buenos Aires, 26 de septiembre (Agencia NAN-2012).- Uno tenía buenos micrófonos porque grababa su música en casa, otro contaba con buenas cámaras porque estudiaba una carrera audiovisual, un tercero manejaba bien la computadora para editar video y un cuarto se los encontró filmando, haciendo música, teatro, artes plásticas. “La unión hizo la fuerza”, dice Ber Chese, músico, actor y cineasta. El grupo escribió el primer guión y encendió la cámara hace ocho años y hasta el mediodía del último feriado en el que Agencia NAN se sentó bajo un árbol (“las raíces, el tronco y las ramas por separado no son nada”, compararan) con Chese y Agu Grego, dos de los cuatro integrantes del grupo de cine Humus, el trabajo colectivo continúa siendo el alma creativa del grupo. “¿Tiene que haber un director y el resto recibir órdenes? ¿Por qué no puede ser horizontal la toma de decisiones?”, se cuestionaban entonces y se repreguntan ahora. Con esa inquietud por romper la lógica piramidal del cine industrial ya rodaron diez cortometrajes –los últimos son Espigas(2012) y Walter (2011), que participó en agosto en el Festival Latinoamericano de Artes Audiovisuales de La Plata– y un largometraje —Básicamente un pozo (2009), ganadora del premio Voto del Público en la primera edición del Baficito y, después de una gira que la llevó hasta Bangladesh, ahora on line para todos los internautas–. Dos clips musicales y un documental (Función movediza, 2012) completan la prolífica obra de Humus, que una mirada retrospectiva la catalogaría como costumbrista, pero fantástica; naturalista, pero absurda; con humor, pero con drama; infantil, pero para gente grande. Unos degenerados.
El puntapié inicial fue el encuentro artístico, administrativo, técnico y económico (en varios proyectos el productor apareció en el propio bolsillo), mientras que una de las primeras revelaciones fue la de darse cuenta que “la facultad no te da mucho más que la marcha de la realización. Una vez que estás en movimiento, te das cuenta de que ya estás haciendo cine”, confiesa Agu. El origen multidisciplinario del grupo se cristaliza en dos de las realizaciones más breves del grupo: Arcoíris en un ojo (2008) y Composición para goteras en lluvia sostenida (2010), ganadora del premio holandés The One Minutes Awards. También en las bandas de sonido de sus films o en las intervenciones teatrales previas al estreno de una obra. Y es por eso que Agu prefiere no hablar de un cuarteto integrado por artistas de distintas disciplinas sino de un “aprendizaje grupo-didacta”. “Provenimos de distintos lugares, sin embargo, los conocimientos que traíamos desde la actuación o de la pintura, por ejemplo, nos los fuimos transmitiendo”, explica.
Entonces, además de rotar las disciplinas artísticas, los humus practican también el juego de roles en el mundo del cine. El guión pasa por las cuatro cabezas, más allá de quién termine tomando cada rol específico al momento de filmar. Y esa concepción también la llevan a la identidad del grupo, donde reconocen a un quinto beatle: “Los compas”. “Somos los choferes de este colectivo, pero cuando salimos a rodar se le suman otros tantos”, señala Grego. Entre ellos, el protagonista del único largo del grupo y de varios cortos, incluido Walter, Antonio Bax, quien fue profesor de teatro de Ber y Nacho Laxalde, el otro integrante del grupo fundacional junto con Fede Barroso Lolouche.
“Buscamos rodearnos de gente de confianza, que se sientan partícipes de la obra, que sus sugerencias sean escuchadas. Lo principal es el afecto, pasarla bien en el proceso de realización y no hacer un producto industrial”, indica Chese. “Cuando vemos en la calle que se está filmando con un camión, luces, catering… decimos: ‘¿Cómo hacen para estar con toda esa gente?’ ‘¿Cómo se articulan para que eso salga bien?’ No podríamos con eso, no es nuestro estilo”, completa Agu.
Y eso se percibe en los audiovisuales del grupo, que cuentan con repartos de actores con trayectoria en el colectivo, integrantes de grupos de teatro de las localidades del interior donde van a filmar, generalmente “los lugares de origen” de los cineastas, y otros no actores.
Pero si se les pregunta si el cine de bajo presupuesto es un estilo para definir su forma de realización cinematográfica, estarán de acuerdo. “Es una forma de comprender el cine y es una decisión política”, sentencia Grego y avanza con un ejemplo: “Si grabáramos con fílmico y no en digital, deberíamos comprar la lata de fílmico, alquilar la cámara, revelar y hacer el transfer a video. En el presupuesto de una película todo eso lleva más que la plata que cobran los trabajadores. El dinero se lo queda Kodak, mientras que podríamos haber distribuido más plata entre la gente que realizó la película o haber empleado a más. El cine independiente es una decisión y una elección”.
¿Y qué desventajas puede tener tomar esa decisión? Los cineastas coinciden en que el bajo presupuesto puede condicionar a una determinada estética o las historias que se intentan contar, tendiendo a lo costumbrista o naturalista. O todo lo contrario. Cómo se explica sino que en Básicamente…los protagonistas aparezcan cavando un pozo hasta el otro lado de la tierra. Bueno, con un cuarto oscuro y una pizca de absurdo, lo verosímil se hace lugar hasta para que de un cuadro al otro uno de los personajes pase de tomar el núcleo de la Tierra con las manos a salir por sus propios medios del pozo para avisar que el proyecto queda cancelado. “Aunque hubiésemos conseguido los recursos para un súper 3D, sería otra la película. También las limitaciones son posibilidades y es algo que siempre tenemos muy en cuenta a la hora de contar historias”, señala Agu.
Esa cintura para acomodar sus historias en la cintura del bajo presupuesto llevó a que, por ejemplo, Básicamente… sea catalogada como película infantil y aparezca en los catálogos del Incaa junto a Manuelita. Y aunque pareciera que las grabaciones que Humus iniciará en noviembre en Claromecó para realizar un proyecto de 26 microprogramas –producido por el canal Paka-Paka– parece darle la razón al instituto cinematográfico, los realizadores continúan esquivándole.
“Nuestros trabajos muestran fantasías compartidas por todos, ya sea la de hacer un pozo hacia el otro lado de la Tierra, la de la traslación humana (Traslación humana en rotación terrestre, 2011) o la de alcanzar el sol (Al sol en bici, 2006) y todas están contadas de manera sencilla, sin mucho enrosque, algo particular por trabajar de forma colectiva, ya que todos tenemos que poder entender lo que escribimos. Entonces, pueden ser permeables para un niño, hacer reír a alguien de nuestra edad y enternecer una abuela”, define Chese. Sin ir más lejos, Walter es catalogada en el género fantástico dentro de los festivales por los que está girando. “Siempre nos sale un humor absurdo, costumbrista, pero con realismo mágico”, degenera Grego.
Mientras continúan repensándose, los cineastas esperan los fondos que ganaron por concurso en el Incaa para realizar su segundo largometraje, La Margarita Eléctrica , y reflexionan sobre la autogestión. “Es difícil vivir del cine autogestivo. No podés estar en salas comerciales, giras por los festivales pero por ello no se gana dinero. La posibilidad es salir de gira, moverse mucho”, grafica Grego y lo dice por experiencia grupal. El documental Función…documentó cómo los humus vivieron de su obra durante el verano de 2009, llamando a secretarios de Cultura municipales, ofreciéndoles la proyección gratuita de Básicamente… a cambio de la comida y el alojamiento posibles y la posibilidad de vender el DVD al final de la función.
En el desafío de vivir de lo escrito y filmado, los avances tecnológicos, como las cámaras digitales que filman en HD, aparecen como posibilidad democratizadora de las herramientas de producción, pero también Internet surge como desafío porque “intentar frenar el impulso del acceso masivo a los productos culturales no estaría bien”, destaca Ber. “Es fundamental que las cosas estén en línea, que se puedan descarga y ver. En definitiva, la obra está hecha para ser vista. En los casos en que la realización está respaldada por el Incaa, con más razón, ya te pagaron por tu trabajo”, considera Agu. El dilema, uno al menos, es cómo hacer para vivir si no se consigue la financiación estatal.
Grego y Chese están convencidos de que habrá que repensar las formas para hacer de la autogestión cultural un trabajo sustentable, pero también reconocen que “el panorama audiovisual en la Argentina para los realizadores es favorable”, el más prolífico de América latina, ya que el Gobierno consideró a la industria del cine un sector dinámico de la economía y lo tomó como política pública. Lo mismo ocurrió en la televisión, donde inyectó fondos públicos para la producción de nuevos contenidos ante la necesidad de cargar las grillas de los nuevos canales surgidos al calor de la Ley de Medios y la TDA , como en el caso de Paka-Paka. “Presentamos el proyecto y nos eligieron sin conocer a nadie. Lo bueno de la televisión pública es que es pública de verdad”, destaca Chese, en referencia a los audiovisuales de 5 minutos que realizarán para el canal infantil.
De todas maneras, Agu reflota el espíritu crítico y apunta que proyectos como el Polo Audiovisual (que se levantará en la porteña Isla De Marchi) “centralizan aún más la producción audiovisual en Capital Federal, cuando ya existe un polo en esta ciudad. Incluso, proyecta una universidad dentro del espacio, cuando ya existe el IUNA y la UBA ”. Además, Grego criticó que por “primera vez el Incaa abrió un concurso de películas en digital para terminar en digital, pero lo cerró después de una segundo edición. Y ahora hay intenciones de aumentar al doble el presupuesto para películas de alto presupuesto, o sea, persiste en el fílmico, en lugar de repartir esos montos entre las producciones de bajo presupuesto”.
Sea cual sea el género que surja o que se rotule a un audiovisual del colectivo o si la obra podrá ser sustento de vida, todas las realizaciones de Humus tienen algo en común: “realización colectiva”. Basta buscar la ficha de una película para darse cuenta. Reparto: Grupo Humus, guión: Grupo Humus, fotografía: Grupo Humus, montaje: Grupo Humus.
–¿Cómo definirían esa identidad?
BCH:– El cine necesariamente es una disciplina colectiva y multidisciplinaria. Nuestra propuesta es que todas las disciplinas que conforman esa obra estén representadas, que las voces de esas disciplinas estén desde el guión. Aporta algo distinto, por ejemplo, que un músico esté escribiendo, piense la edición y el encuadre de una toma. Si no el cine no es más que un producto industrial, una cadena de producción en serie con una estructura piramidal. En ese tipo de cine el artista-trabajador no tiene una visión completa de la obra y queda reducido a un operario. Estamos en contra de esa especialización. ¿Quién es el autor? ¿Tiene que haber un director y el resto recibir órdenes? ¿Por qué no puede ser horizontal la toma de decisiones? Estás participando de una obra que involucra tu espíritu y creatividad: “¡Déjenme tener igualdad de incumbencia en la obra!”. Entonces, la autoría está delegada a ese otro que es el colectivo Humus. Y ahí vuelco toda mi creatividad, en ese ente en el que me reconozco.
AG.:– Decidimos que la película sea de Humus y sólo aparecer en los créditos por el rol que cumplimos en la película, como lo hizo cualquier otro trabajador en actuación o producción. Más allá de que escribamos el guión y, a veces, produzcamos las películas, la idea es cambiar los paradigmas que marcan que una película es de un director, “de Spilberg”, o ahora de un actor, “de Darín”. Tiene que ver con bardear el rótulo. Y, al mismo tiempo, preguntarnos si nosotros no estamos, ¿existe Humus?
Sitio: http://www.cinehumus.com.ar/
Fanpage: http://www.facebook.com/grupohumus