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Artistas Organizados en defensa de su trabajo.-

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, como otros tantos de Argentina, sostiene una política viciada: para exponer las nuevas tendencias entre sus paredes exige la donación de parte de sus creadores. Esta fue la condición sine qua non para poder participar de la muestra Últimas Tendencias II. Frente a ello los realizadores se opusieron y, a partir de ahí, abrieron el debate sobre el sistema bajo el que tienen que exponer. «Faltan políticas sobre las artes visuales», dicen. 

Por Nahuel Lag
Fotografía gentileza de Rosana Schoijett
Buenos Aires, agosto 15 (Agencia NAN-2012).- “Los abajo firmantes, artistas donantes, no donantes y adherentes al reclamo, nos comunicamos por esta vía para manifestar nuestra disconformidad….” Así empieza esta historia. Fue el 27 de junio, un día antes de la inauguración de la muestra Últimas Tendencias II, organizada por la directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba), Laura Buccellato, muchos meses antes del día en el que los artistas decidieron organizarse. Había una condición excluyente para que una obra ingrese en la nueva ola del arte: donarla al patrimonio del museo. Si lo que se pretendía mostrar era lo nuevo, la forma de conseguirlo, no. “El sistema de adquisiciones por donación de obras en forma masiva fue implementado durante la crisis de 2001 y más de 10 años después, dentro del marco de un nuevo contexto social y político nacional, intenta repetirse sin ningún cuestionamiento ni modificación”, se opusieron. El comunicado de Artistas Organizados (AO) fue la materialización del debate que, sin ser algo reciente sino una discusión que lleva años, emergió con fuerza en junio en los pasillos del Mamba. La proclama colgada como una obra más y los sellos estampados en el ingreso a la exhibición que señalan “donaciones en suspenso”. Una acción más enriqueció la muestra (que aún puede visitarse, en el edificio dependiente del Ministerio de Cultura porteño, ubicado en San Juan 350): un mes después de aquel manifiesto, los artistas volvieron a realizar una asamblea en el hall del edificio y a partir del sábado 25 iniciarán un ciclo de cuatro mesas de debate. La última tendencia parece ser que es debatir el sistema que desvaloriza el trabajo de los artistas.
El colectivo emergente –que no cuenta con integrantes fijos sino con un formato asambleario que se sostiene activo mediante un foro en Internet, pero logró reunir a cien personas en una reciente asamblea abierta, y que suma 716 adhesiones para la solicitada publicada en su página web– no surge por generación espontánea. Entre esta segunda muestra de “nuevas tendencias” y la primera, realizada a fines de 2001, la crisis económica y social impulsó un resurgir del “arte político” y de la creación colectiva en el mundo del arte local. Y a pesar de que la prolífera actividad artística de aquellos grupos no aparece reflejada en la muestra del Mamba, esos años en los que lanzados a las calles muchos artistas trabajaron codo a codo con movimientos sociales, fábricas recuperadas y asambleas populares son la base de un proceso en el que comienzan a reconocerse como trabajadores, como una parte de la cadena de producción y no como individuos aislados con la misión de percibir la sensibilidad estética de un momento histórico.
Este antecedente –arbitrario, la discusión no es nueva– sobre el rol de la comunidad artística en la sociedad se reactualiza en el marco de la crisis internacional. El miércoles pasado el diario El País de España publicó una nota titulada “Activismo efervescente”, citando entre algunas acciones a las del grupo de flamenco Flo6x8, cuyos videos bailando dentro de las sedes de Bankia en contra de la ayuda brindada por el Estados para salvar a la entidad bancaria recorrieron el mundo. Mientras, en Alemania, el curador de la última edición de la Bienal de Berlín, Artur Zmijewski, abrió el juego a una serie de obras performáticas que obligaron a artistas, visitantes y medios de comunicación a pensar la relación entre el arte y su capacidad para intervenir a la realidad política.
Volvamos a Últimas Tendencias II. El colectivo de Artistas Organizados (AO), que accedió a responder algunas preguntas a Agencia NaN vía correo electrónico para hacerlo con debate mediante y de común acuerdo, no se apresura y analiza el porqué de la reivindicación colectiva a partir del caso particular: “Hay una maduración en cuanto a la profesionalización en el ámbito de las artes visuales que es muy dispar, dependiendo de cada institución, ya sea pública o privada. Y no hay un consenso ni reglamentación con respecto al trabajo del artista. La situación de cada artista frente a las donaciones fue diferente, pero se tomó conciencia de la falta de profesionalismo por parte del museo a la hora de trabajar sobre su patrimonio”.
Por eso, AO está organizando un ciclo de mesas de debate  a realizar dentro del edificio que los vio nacer y allí mismo debatir  “la problemática del museo público, su marco legal y el rol del artista en su relación con las instituciones tanto públicas como privadas”. “De lo real a lo ideal” será el hilo conductor de la primera jornada, que se desarrollará el último sábado de agosto. Desde las 16, participantes y disertantes intentarán esbozar las pautas para construir un museo público. Incluso, los integrantes del colectivo adelantaron que las charlas servirán para debatir también los cuatro proyectos de ley presentados en la Legislatura que buscan generar un marco ordenador para los museos porteños.
–¿Qué rol ocupa el Mamba, en particular, y los museos, en general, en la actualidad? ¿Hay que modificarlo?
A.O:– Es una pregunta que habría que hacerle a las autoridades del gobierno de la Ciudad, que son los que tienen a cargo la administración del Mamba. Obviamente, hay muchísimas cuestiones que habría que hacer visibles para poder modificar, tomar conciencia, estudiar en conjunto, y generar una paulatina reactivación.
–¿Si el mercado es el que moviliza la producción artística en la actualidad, cuál es la contrapropuesta a elaborar desde AO?
A.O:– Faltan políticas públicas en relación a las artes visuales. Es un área que ha quedado relegada y es urgente que esto cambie. Las propuestas son múltiples y eso es lo que se está empezando a discutir. No nos parece que el mercado sea el que moviliza la producción: creemos que la mayoría de los artistas trabajan por algo más allá del mercado. El mercado se nutre de esa pulsión de los artistas, pero los bienes intangibles que el artista produce no están regulados por el mercado, sino que van más allá. Por eso, las políticas públicas en esta materia son las que hay que discutir. No se le puede pedir al mercado en un país como el nuestro que regule la producción artística, porque generaría solamente artistas productores de objetos, y las artes visuales producen permanentemente conocimientos que propenden a expandir la cultura general.
–¿Qué rol ocupa el Fondo Nacional de las Artes?
A.O:– El FNA es una de las poquísimas instituciones públicas que apoya con becas, subsidios, exposiciones y formación a la producción e investigación artística en el país. Debería haber otros organismos estatales que realicen esta tarea. Igualmente no es suficiente el dinero destinado a las artes visuales por parte del FNA. Son subsidios más simbólicos que reales en cuanto a un presupuesto lógico de trabajo anual.
–¿Qué podría ocurrir en la relación entre el artista y las galerías en un nuevo contexto de reivindicación de trabajo del artista?
A.O:– Podría ocurrir que el acuerdo de trabajo entre ambos sea consensuado, claro y transparente. La Asociación de Galerías de Arte de Argentina elaboró un manual de ética que resulta un documento interesante a la hora de discutir las relaciones de trabajo entre artistas y galerías. Como en toda relación comercial lícita, debería existir un contrato de relación entre artistas y galerías.
–¿Qué significa quebrar la idea del artista como sujeto aislado, y revalorarse como trabajadores?
A.O:– Hay muchas formas de trabajar de los artistas en relación a la obra, sin embargo frente a las instituciones se presentan generalmente los mismos problemas a resolver,  no existe un marco legal  que considere el trabajo artístico y lo proteja. Asimismo hay muchas faltas aún en el aspecto contractual y profesional desde las galerías de arte, centros culturales, museos y otros centros de exposición.