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FestiNaN en La Casita

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Fages & Patané, Bienvenidos a la Computadora y Dj-Kpa musicalizaron la velada. Los Hermanos Beatríz Salomón y Rosario Sánchez aportaron poesía; Jo Murúa, colores. Foto: Micol Metzner

Afuera. Golpe de imprevisto. Casi las 23. A una cuadra de La Casita de Temperley, bajábamos del colectivo con una caja de revista NaN cuando nos topamos con las músicas Marina Fages y Lucy Patané. Detalle que marca la justa comunión que sentimos con las chicas de El poder oculto, su único álbum. Adentro. Los chicos de Los Hermanos Beatríz Salomón ya se sentían como en su casita, en el patio, donde casi, casi al lado —en el pasillo—, Jo Murúa pegaba y repegaba sus ilustraciones para terminar de montar su fluorescente, colorida y fantasiosa muestra. Mientras, las chicas de Bienvenidos a la Computadora armaban los empaques artesanales para sus discos, que estarían junto a la NaN en un puestito. Un poco de nerviosismo. Claro. Los 15 pasan una vez en la vida.

Como ya es habitual en los FestiNaN, la apertura el pasado sábado en La Casita de Temperley fue hecha de poesía. La encargada de inaugurar el festival fue la poeta Rosario Sánchez. Con un registro que varía entre lo cínico y lo cotidiano, sus poemas retratan imágenes habituales, pero teñidas de un extrañamiento que las modifica: pelar manzana/ir a un acuario/comer pescado/dormir con el enemigo. Otra de las características de sus textos es el entrecruzamiento con el cine y la televisión. Encontramos a Forrest Gump y a Borat, pero también a la Alfano o a Mateyko.

Cuando Rosario anunció que éste sí era su último poema, ya que extendió su repertorio entre risas, nervios y buenos textos, los Hermanos Beatríz Salomón se preparaban detrás del escenario, entre pequeños saltos y miradas cómplices. Una voz demoníaco-robótica anunció la segunda aparición de este dúo de purretes en un festival de NaN. “Y este espacio es auspiciado por Jugate jugate jugate jugate ya”, se sponsorearon a capella. Un, dos, tres, marcaba con su mano derecha Federico Ferreira, como si estuvieran por dar inicio a una canción punk. Juan Sapia lo seguía, pero lo que entregaron al público fue otra cuota de su humor pop-absurdo-farandulero-bizarro, que saca al menos diez risas per cápita.

“En exclusiva, una investigación sobre todas las sustancias que nos hacen mal: espartano, fluor, glifosato, alcohol, tabaco, café, pastas, facturas, pilates, rivotril, Julian Weich, Head & Shoulders, tetas, asado, Candy Crush. A partir de las nueve y media, en La Cornisa”. Para cerrar, tiraron paredes en el Maracaná, mientras a la esposa del Chiquito Romero era abusada por toda la selección verdeamarela, hasta que llegó Él: “En medio de todo eso, el Diego se detiene, saca un cubo de rubik y empieza a hacer jueguitos / Ta, ta, ta , ta”. Veinte risas per cápita, aplausos y hasta la próxima.

La parte musical tuvo su eje: dúos de mujeres. Duplas con propuestas disímiles (no antagónicas). Por un lado, Bienvenidos a la Computadora (integrado por Delia Iglesias y Julieta Papi) propone un encuentro entre los voces ancestrales y las nuevas tecnologías. En tanto, la cantautora Marina Fages y la instrumentista Lucy Patané unieron sus talentos para presentar su disco a dúo, en el que exploran y experimentan con charango, bombo legüero, pinkullo, guitarra criolla, banjo y clarinete. No se trata de una propuesta folklórica, no. Se podría decir que es un disco experimental. O inclasificable.

Iglesias, quien también es vocalista en Tapate Con La Manta de Tu Trío, y Papi regalaron una propuesta musical definida por ellas como “música con computadora y voces, efectos en tiempo real y futuro ancestral”. Sí, la etiqueta “música electrónica” es difusa, acotada y ambigua. Por eso ellas le esquivan a esa carátula. ¿Es que acaso una guitarra eléctrica o un teclado no son también instrumentos electrónicos? En fin. Lo cierto es que las chicas, a través de sus voces, loops y sintetizadores, construyen piezas musicales que transitan desde las coplas ancestrales hasta las canciones beats. Una propuesta atractiva, fresca y con una fuerte base de improvisación. “Nos dimos cuenta de que el hombre viene, desde el fondo de los tiempos, buscando una manera más lúdica de sostener un alma dentro de un cuerpo —explican—. Nuestra propuesta es que ese cuerpo deje de ser un límite, que podamos cruzarlo valientemente y conocer lo nuevo».

A su turno, Fages-Patané mostró un repertorio que también incluyó canciones de El Tronador —banda que integran junto a músicos de Mar del Plata— y el clásico guaraní “Recuerdos de Ypacaraí”. Después de una extensa gira europea bancada sólo con la fuerza de sus canciones, la dupla está cada vez más aceitada. Y se nota la complicidad y el disfrute arriba del escenario. En su mayoría instrumentales, algunas de las que sonaron de El poder oculto fueron “Botánico”, “La sangre en la boca del lobo”, “Menta & Círculo”, “La Isla Alberdi” y “Como piedras”. En “Mercado 4”, Fages hizo percusión golpeando sus manos en el piso y sobre su propio cuerpo. Fue la más festejada por el público. “Este es nuestro hit”, bromeó Patané. Y cerraron con “La ballena” y “Provincia”, de El Tronador, banda que hará su regreso en marzo en el Festival Hermoso, en el Konex.

“¿Quiénes vendrían?” y“¿cómo pasaríamos?” nos preguntábamos al inicio de la velada. Hasta el Dj Kpa vino a animar la fiesta. No faltaba nada más. Chin, chin, cuando llegaron todos los invitados, los que nos aguantan y sienten propias todas nuestras fechas. Sí, todo gran detrás de escena corresponde a nuestro último FestiNaN, que se desarrolló desde las 23 del pasado sábado hasta que el sol tímidamente se presentó para apagar la noche. Magia y felices 15 números.