La banda uruguaya cruza el charco para presentar su rock sucio por segunda vez en Buenos Aires, esta vez en el Festipulenta. Alejados de los límites que suponen lo “ya hecho” y “lo nuevo”, el cuarteto se traza un único camino: la libertad y autenticidad artística. “Sí la música que hacés es la que te nace del fondo, estamos juntos”, le dice el vocalista Ernesto Tabárez a Agencia NAN.
Por Ailín Bullentini
Fotografía gentileza Eté y Los Problems
Buenos Aires, septiembre 12 (Agencia NAN–2012).- No mientan. La primera vez está buena, pero no se goza lo suficiente. Ansiedad, nervios, expectativas grandes como edificios y algo de miedo anulan parte del clímax que se consigue en la segunda. En eso anda Eté & Los Problems y su sucio rock, con el que el próximo fin de semana cruzará el charco para saborear nuevamente el ácido del público porteño. “Vamos a buscar hermanos a Buenos Aires, oídos nuevos, sensaciones diferentes. Esperamos encontrarlos”, deseó Ernesto Tabárez, voz y alma máter del cuarteto uruguayo.
El plan, Tabárez y sus secuaces lo saben, es claramente distinto. El precalentamiento de un GEBA rebosante de unas 13 mil personas antes de un show de sus coterráneos La Vela Puerca fue la primera vez de los Eté. Las subterráneas tablas del Centro Cultural Zaguán al Sur (Moreno 2320), incendiadas cada tanto por el Festipulenta –ésta, su décimo cuarta edición–, serán el colchón y las sábanas de su segunda vuelta. Los uruguayos compartirán escenario con Go-Neko!, Valle de Muñecas y Atrás Hay Truenos (el viernes) y Sr. Tomate, El Perrodiablo y Reno y los Castores Cósmicos (el sábado), a partir de las 21.
Sin embargo, el cariño que el cantante siente por estas tierras, tan rioplatenses como las suyas, es en ambos casos igual de grande no solo por las melodías que Argentina regaló a sus jóvenes oídos (Charly, el Flaco, los tangueros Manzi, Cátulo Castillo y Homero Espósito, los más nuevos Menos que Cero) sino también por sus escenarios. “Es una forma de poder tocar más. En Montevideo, por la cantidad de lugares y de público, no tiene sentido tocar más de una vez al mes. Tal vez sumando Buenos Aires podamos tocar dos veces”, se ríe en diálogo con Agencia NAN.
Prometer, prometen mucho. Por momentos, su estilo deja una estela sonidera que remite a la banda de los Sebastianes Teysera y “Cebolla” Cebreiro. Pero, por muchos otros, ofrecen una ruptura a fuerza de folk. Sin embargo, a Eté & Los Problems les importa un pito estar de un lado u otro de aquella línea divisoria entre lo “ya hecho” y “lo nuevo”. “El modo en que las canciones que hacemos se relacionan con lo ya existente está muy por fuera de nuestra jurisdicción. Básicamente, intuimos que hay personas a las que puede interesarle nuestra música. Y eso es suficiente –opina Tabárez–. Lo que intentamos es hacer nuestra música con libertad y esperar que a las personas les guste tanto como para ir a vernos. El único camino posible para nosotros es el que nos señalan las canciones. El nuestro es un camino sin veredas”.
Este uruguayo guitarrero desde la niñez, poeta autodidacta desde siempre, es el autor del cancionero de la banda a la que además le pone voz. Los dos discos del grupo, Malditos Banquetes y Vil, que por estos días cumple un año, “llevan en el fondo el hecho inevitable de hacer canciones cuando se me ocurren”, escupe.“Me interesa la autenticidad de la música. La comercial es aquella que no está hecha siguiendo tu instinto estético sino el del posible consumidor. Sí la música que hacés es la que te nace del fondo, estamos juntos”, suelta el cuerpo el uruguayo, que publicó los dos discos con la misma discográfica que en Uruguay edita a las bandas más masivas (La Vela, NTVG) y también a otros como La Hermana Menor o Buenos Muchachos. Sin embargo, define su música como independiente: “Nosotros no somos independientes en el sentido de empresa editorial. Salimos por el mismo sello que acá edita a las bandas grandes. Pero sí lo somos porque nunca nadie nos dijo lo que tenemos que hacer. Prefiero que lo venda alguien que sepa vender discos; lo mío es hacerlos”.
Malditos… le habla a la resaca; Vil, a la muerte, resume Tabárez antes de rebobinar en el tiempo hasta situarse en “aquellos días” en los que “tirado en un sillón” vomitó –o lloró, tal vez– las canciones que componen ese último trabajo: “Estaba cargando con un par de muertes dolorosas de personas queridas. Pero además, la muerte es el final de las cosas”, dispara, como si esa mera reflexión bastara para comprender la ¿necesidad? de escribirle a la parca y a todo lo que la rodea.
La muerte, entonces, deambulará este fin de semana por el barrio de Congreso. Pero no va a ser una tristeza, porque esta vez rockeará de la mano con la vida. “Si bien está lleno de maldad y de derrota, es un disco hambriento y vital. No es uno resignado; es un disco que pelea y que si bien tiene mucha muerte, está del lado de la vida”, desliza, pareciéndose más a un predicador evangelista que a un músico pesimista. “No creo que sea pesimista”, se defiende, para terminar de explicar. “Podría decirse que hicimos Vil para matar muchas cosas… y nos abrió otro camino”. Y con el mismo corte utilitario mide su profesión: “Hacer música me sirve para salvarme de mí”.
Sitio: http://www.myspace.com/etlosproblems
