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Sombras de Arena: un viaje efímero y espiritual

La compañía artística presenta “Bambolenat”, su último espectáculo, en el que teatro de sombras, dibujos en arena y música hindú-electrónica se fusionan para dar lugar a una experiencia única que representa en cada espectador algo diferente.

Por Soledad Arréguez Manozzo 
Fotos gentileza de Sombras de Arena  
Buenos Aires, septiembre 5 (Agencia NAN-2012).- Tan solo un pequeño grano de arena hace cobrar vida a un universo de luces y sombras. Las partículas se ensamblan, en forma constante, para construir los paisajes, que proyectados en una pantalla actúan como escenografía de una historia sobre el nacimiento del hombre y el descubrimiento de un nuevo mundo. Así se recrea la magia y poesía de “Bambolenat”, el espectáculo de la compañía Sombras de Arena que logra fusionar teatro de sombras, dibujos en arena y música en vivo en un mismo escenario. “Lo que hacemos es muy vivencial y sensorial, un intento para que el público pueda disfrutar de lo espiritual en un viaje interno, para que se encuentre con uno mismo”, señala a Agencia NaN Alejandro Bustos, integrante del colectivo artístico, a cargo de los dibujos en arena. 
Sombras de Arena no necesita de las palabras para contar esta historia que logra hipnotizar al público desde el primer sonido, con un lenguaje universal centrado en los sentidos. Una silueta que nace, se va conociendo, se sorprende con el mundo. El movimiento misterioso de una sombra da rienda suelta al relato que se enmarca en una pantalla, donde se sucede la explosión de arena. De una tranquila llanura se pasa a un sendero tormentoso, y hasta al fondo del mar. Cada imagen se encadena a otra y así sucesivamente, dando la sensación de estar dentro de una película en vivo, donde el espectador puede recrear en colores y texturas su propia aventura. “Hay un tiempo poético que tiene esta narración que lo hace efímero. Es un tiempo vertical. Si bien hay un relato lineal, hay algo que es del aquí y ahora. Hay un presente muy fuerte. No hay dos personas a las que les pase lo mismo, a cada uno le representa algo diferente”, subraya Matías Haberfeld, actor de la compañía que nació hace seis años. 
La imagen prevalece como vehículo para la construcción del relato que contempla múltiples lecturas, ya que los espectadores tienen la oportunidad de cargar de sentido cada escena. No hay una sola interpretación posible. “El público logra entrar en un canal. En cuanto a imagen, somos bastante primitivos, ahí está la simpleza. La parte racional necesita decodificar primero la historia para después poder disfrutar de lo espiritual. El que no lo puede hacer queda fuera de la pantalla y no entra. El publico entra en un viaje”, asegura Bustos. La historia es efímera, cada puesta es un desafío: el dibujo despierta a otro, pero no siempre sale igual y allí está la posibilidad de una nueva creación. 
“Bambolenat” es el resultado de la fusión de varias disciplinas dentro de la compañía. Ese encuentro nació a partir del juego creativo entre amigos y, meses después, desencadenó en la construcción de un nuevo lenguaje. “La propuesta inicial era poder jugar con elementos. La motivación era juntarnos y hacer lo que nos gustaba”, recuerda Bustos. Manteniendo esa calidad artesanal desde un principio, en cada puesta se gesta una creación artística colectiva en vivo. Sin artificios ni secretos. El espectador tiene acceso a todas las instancias de la producción: desde una mesa con arena, armada con un proyector y una cámara, Bustos realiza los dibujos en arena, técnica conocida como sand-art, que se potencian con la magia de los títeres de Natalia Gregorio, que en distintos planos danzan sobre la pantalla. 
La cadena de imágenes, en las que aparecen los juegos del teatro de sombras, se nutre de la música, que –con instrumentos de origen hindú, bases electrónicas y sonidos étnicos– crea las atmósferas para acompañar las composiciones del espectáculo. “Contar sólo con imagen y música te exige llevar un ritmo para poder tener al público en clima”, asegura Bustos. 
La pantalla es tan solo una excusa para el encuentro de todas las artes que con destreza maneja Sombras de Arena, integrada por Bustos, Haberfeld, Gregorio, Germán Cantero, Gabriela Landolfi, Douglas Felis, Juan Pablo Sierra, Naymi García y Lidia Benítez. El grupo, que se prepara para una gira a fin de septiembre por Hong Kong, ya tiene en vista la producción de otro espectáculo que conserve la esencia y la búsqueda estética que despertó “Bambolenat” años atrás. “Tenemos que volver al encuentro de juego. Tratamos de mantener esa esencia para que sea legítimo”, sintetiza el dibujante. 
* Más información: http://www.sombrasdearena.com.ar/