/Archivo

Belén Sosa: “Con castigos, los adolescentes no van a cambiar”.-

La joven directora explora las tensiones entre alumnos del secundario y docentes a través de una comedia dramática que pone el acento en personajes  estereotipados y que indaga constantemente sobre la construcción de la identidad.
 
Por Emmanuel Videla y Soledad Arréguez Manozzo

Fotografías de Laura Bernatené

 

Buenos Aires, julio 5 (Agencia NAN-2013).- “¿Para qué escribir sobre nosotros si ya nos etiquetaron?” Una y otra vez la pregunta flota entre un grupo de estudiantes que deben pasar un sábado entero en la escuela como castigo por portarse mal. Entre cuatro paredes se encuentran obligados a reflexionar sobre cuál es la conducta adecuada que se espera de ellos, aunque la justicia escolar ya los haya tildado como los “criminales” del aula. Así nada parece cambiar y al final, la lógica del sistema los resiste, los estigmatiza, los excluye. Gatopardismo, la comedia dramática de Helena Nesis que toma vida en las tablas del Teatro  La Tertulia (Gallo 826, CABA), juega en escena con la tensión entre la rebeldía de la juventud, las etiquetas escolares y la autoridad convertida en autoritarismo. “Muchas veces a los adolescentes se los encierra, se los castiga, para que cambien y sin embargo no cambian o salen peores. La obra muestra cómo la autoridad se convierte en algo “malo” cuando no tendría que ser así”, apunta Belén Sosa, la joven directora sobre su pieza debut.

                                                                  
“Nerd”, “tímida”, “rebelde”, “rea”, “canchero”. A pesar de los estigmas y los prejuicios, estos jóvenes (Antonella Ferretti, Camila Soledad Garcia, Zaira Godirio, Braian Graziuso, Fabian Iorlano, Marilyn Petito, Rodrigo Serra) inician un camino para reencontrarse con su verdadera identidad: ¿Quiénes son? ¿Qué buscan? ¿Qué se espera de ellos? En rondas en el aula, sortearán el castigo al construir lazos creativos, de amistad, de amor, de solidaridad, que convergen en un espacio de aprendizaje real, lejos de la mirada de la directora. En diálogo con Agencia NAN, Sosa remarca que “mínimamente tiene que haber un respeto y una escucha hacia el alumno, por más rebelde que sea”.
–¿Por qué se habla de “gatopardismo” en la escuela?
–En el lenguaje de la política significa “cambiar algo para que nada cambie”. Muchas veces a los adolescentes se los encierra, se los castiga, se los excluye para que cambien y sin embargo, no cambian o salen peores. Con un castigo no van a cambiar.
 
–La mayoría de los actores son adolescentes, ¿cómo fue la construcción de personajes que estereotipan la juventud?
–Soy docente, entonces desde ese lugar me nació la necesidad de dirigir. Cuando leí la obra decidimos hacerla. Todos somos de la Escuela de Helena Nesis. Me imaginé a cada uno con los personajes característicos, son bien estereotipados: la cheta, el canchero. No bien leí la obra, me imaginé al personaje con la persona. Empezamos con la improvisación teniendo en cuenta algunas características de los personajes.  En los ensayos les daba un disparador y poco a poco iban saliendo gestos. Fue todo un proceso. Por ejemplo, el personaje de Jerónimo, el “nerd”, salió de un entrenamiento corporal. Fue un proceso largo de ensayo. Formamos un grupo muy lindo. Es la primera obra que dirijo y me respetaron. Fue un trabajo independiente, en conjunto y a pulmón. Estoy muy orgullosa.

 
— Después de haber atravesado la escolarización, ¿qué críticas le harías al sistema escolar?
–Para mí falta escuchar al alumno. Si habla todo el tiempo es porque algo necesita. También la construcción de la autoridad. Es difícil estar en el aula, pero yo soy una más sin que me pasen por arriba. No va más el autoritarismo. Es difícil el cambio. Creo que mínimamente tiene que haber un respeto y una escucha por más rebelde que sea el alumno.

 
–¿Cómo hacer la diferencia en el aula entonces?
–El cambio está en la escucha. Si los chicos hablan es porque no le llega bien lo del docente. Necesitan ser escuchados.

 
–¿Qué sucedió cuando mostraron la obra en las escuelas?

–En muchas hicimos debate con los actores, los docentes y los chicos para pensar cómo está la escuela; hablamos de las amonestaciones y los castigos; de si se modifica al alumno excluyéndolo. También pensamos en la figura del director, de la autoridad… Muchos se sentían identificados y preguntaban temas sobre la adolescencia y que rozan la obra como el sexo, el alcohol, los prejuicios, las relaciones amorosas.
 
–¿Y qué pasó con los adultos?
–La mayoría se siente identificado con algún personaje. A veces aparecen algunas risas de la incomodidad, de la inocencia del adolescente, del juego. Muchos se llevan de la obra el planteo de cómo la autoridad se convierte en algo “malo” cuando no tendría que ser así. Tendría que ser una ida y vuelta, una educación. La profesora no es un ogro.

 
* Gatopardismo se presenta los domingos a las 20hs en el Teatro La Tertulia, ubicada en Gallo 826, CABA.