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sobre la libertad, los pájaros y el juego de la muerte

reseñas

Tomás Downey. Fotografía: gentileza Fiordo Editorial

Matate, amor (Ariana Harwicz, Mardulce)

“¿Cómo es que yo, una mujer débil y enfermiza que sueña con un cuchillo en la mano, era la madre y esposa de esos dos individuos?” La potencia de la escritura de Ariana tiene su raíz en éste, su primer libro, editado en 2012. La reedición a cargo de Mardulce devuelve la posibilidad de cruzarnos con las descarnadas relaciones familiares que entretejen la obra de la autora. Esta no es una historia corriente. No hay un ápice de lugares comunes que determinen el transcurso de las poco más de cientocincuenta páginas que componen esta primera obra de la autora. Lo que hay es una asfixia permanente en la vida de la protagonista, generada por el hecho de ser madre. Una casa en las afueras. Un bosque cercano. Una mujer que alucina con cuchillos salvadores que reparen el drama de la maternidad. Una historia descarnada. Como la literatura que propone la autora. Lo que invade a la protagonista es una necesidad salvaje, primitiva, atávica de libertad. Una libertad que, una vez constituidos los vínculos sociales de la familia, puede verse cercenada.

 

El lugar donde mueren los pájaros (Tomás Downey, Fiordo)

 

El nuevo libro de Tomás Downey viene a reafirmar todo aquello que se veía en Acá el tiempo es otra cosa. El ganador del premio Fondo Nacional de las Artes 2013 y finalista del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, presenta diez nuevos relatos de cotidianeidades enrarecidas. Ése tal vez sea su espacio y su registro narrativo. Aquello que se presenta como cotidiano y, producto de un hecho particular, transforma lo acontecido al punto de desdoblar las escenas y las interpretaciones. Hasta acá no hay novedades respecto de otras narrativas, sin embargo, Tomás Downey maneja de forma asombrosa las situaciones límite en las que envuelve a sus personajes. Y es en la doble construcción entre la frontera del colapso personal y la aparición de lo extraño que los límites entre lo cotidiano y la locura se mezclan generando un maridaje perturbador. El ritual llevado a cabo por tres hermanas, la desesperación de una analista de datos que busca la perfección o la sensibilidad de una joven que cree ver aquello que perdió. Siéntanse libres de ingresar al extraño morbo de abrir la puerta que delimita la frontera de lo real con lo desconocido.

 

El nombre del juego es muerte (Dan Marlowe, La bestia equilátera)

 

La bestia equilátera ha reeditado lo que hasta el momento compone una tetralogía de novelas noir o policial negro, característico de mediados de los años cincuenta y sesenta en los Estados Unidos. Con traducciones impecables y ágiles, evitan al lector quedar preso de las narraciones españolizadas que frenan la dinámica del relato. Esta novela de Dan Marlowe, una suerte de libro de culto editado originalmente en 1962, narra la historia de Roy Martin. Lo particular de la forma narrativa del autor se centra en dos puntos: que el protagonista sea el asesino y no un detective, y que desdoble la novela en una suerte de road movie con detalles típicos del cine que tan conocido hizo a Tarantino. El nombre del juego es muerte es mucho más que una historia de venganzas y ajustes de cuenta. Oraciones cortas, hechos encadenados, utilización medida de los lugares comunes y una potencia narrativa que permite leer la totalidad del libro de una sentada. En eso reside la magia de Marlowe, un hombre que se animó a escribir policiales compartiendo apellido con el mítico personaje de Chandler en El largo adiós y estuvo a la altura.

 

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N° de Edición: 1794