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un fallo que excede el tono sarcástico

pando contra barcelona

Fotografía: Imagen de TV

La Justicia Civil y Comercial condenó a la revista Barcelona a pagarle a María Cecilia Pando 40 mil pesos por considerar que la foto y las frases de una contratapa en la que la militante prorepresores de la última dictadura cívico militar fue mencionada “exceden un tono sarcástico y burlón”, eje de la publicación. Su directora, Ingrid Beck, confirmó que ya presentaron el recurso de apelación ante la jueza Susana Novile, a cargo del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 108, que aún no emitió respuesta. “Para nosotros no caben dudas: el fallo es inconstitucional porque pone en juego nuestra libertad de expresión”, remarcó Beck, y sostuvo: “No nos vamos a rendir por este fallo”. En caso de no tener revisión, el fallo genera jurisprudencia y se convierte en un peligroso precedente a utilizar en discusiones jurídicas en las que el derecho a la libertad de expresión sea eje. “Por primera vez en muchísimos años la Argentina tendría una jurisprudencia adversa al ejercicio de ese derecho fundamental”, postuló Luis Lozano, docente e investigador experto en Derecho a la Información, quien auguró demandas en contra del país ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos si la decisión de Novile se mantiene.

 

Hace cuatro años, Pando demandó a Barcelona por “daños y perjuicios”: el eje de la demanda fue la contratapa de la edición 193, que salió a la venta hace seis (agosto de 2010), en la que un fotomontaje satirizaba una protesta que días previos había desarrollado la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos —eufemismo para “represores procesados y condenados por violaciones a los derechos humanos”—, con Pando, su presidenta, y otros integrantes encadenados a las rejas del edificio Libertador, sede del Ministerio de Defensa. El fotomontaje tenía como paratexto el logo de una revista apócrifa llamada “Soy Milico” y ofrecía el cuerpo de una mujer desnuda y maniatada con la cara de la esposa del mayor retirado Rafael Mercado junto a títulos como “apropiate de esta bebota” y “Ceci Pando se encadena para vos”.

 

En 2013 fue el juicio y el domingo pasado se conoció su conclusión: un fallo que obliga a Barcelona a resarcir a la mujer prorepresores con 40 mil pesos en un plazo de diez días. En ese tiempo, los responsables de la publicación también tienen que hacerse cargo de los honorarios de los abogados de Pando (7 mil pesos), los de su defensor (5 mil pesos) y los de los peritos que participaron en la causa, una psicóloga y una contadora (3500 pesos), lo que les implicaría 15.500 pesos adicionales.

 

UN MAMARRACHO

 

“Mamarracho jurídico.” Así resumió Beck la conclusión de Novile, a la que también calificó de “inconstitucional”. “Pone en riesgo la existencia de la revista ya que nos obliga a pagar un monto del que claramente no disponemos. Pero más allá de la guita, pone en juego la libertad de expresión. La nuestra y la de todos”, advirtió la directora de Barcelona.

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Ilustración: Federico Avella

Lejos de ser exagerada, la advertencia de Beck respecto del carácter perjudicial para el ejercicio general del derecho a la libertad de expresión fue acompañada y respaldada por periodistas, colectivos de comunicadores y expertos en el tema. La Asociación de Revistas Culturales Independientes de Argentina (Arecia) entendió el fallo como un hecho de “criminalización” de la libertad de expresión y “un intento de ponerle un bozal judicial a la prensa independiente que afecta a todas las publicaciones y el periodismo”. El Sindicato de Prensa de Buenos Aires, por su parte, rechazó la decisión de Novile por entender que “cercena el ejercicio periodístico y limita el derecho a la opinión”.

 

“El efecto del fallo claramente tendrá un impacto negativo evidente” si llega a quedar firme, coincidió Lozano, docente de la cátedra de Derecho a la Información de la carrera de Comunicación de la Universidad de Buenos Aires. ¿Por qué? “Hay algo que llamamos ‘efecto de silenciamiento’, que sucede cuando existe una sanción desproporcionada en casos en los que la libertad de expresión está en discusión. Pensemos en los propios editores de Barcelona, en el resto de los editores de medios independientes y sobre todo en aquellos que trabajan en clave de sátira. ¿Cómo van a actuar de ahora en más, si el fallo se concreta? Hay peligro de que no sigan satirizando, por ejemplo. Hay peligro de autocensura”, respondió.

 

LA ¿ÚLTIMA? PALABRA

 

Según las reglas del juego en el tablero jurídico que Pando eligió para comenzar esta partida, el fuero Civil y Comercial, la sentencia que recae en contra de la revista es inapelable, es decir, indiscutible. Lo dice el artículo 242 del Código procesal Civil y Comercial: “Serán inapelables las sentencias definitivas y las demás resoluciones cualquiera fuere su naturaleza, que se dicten en procesos en los que el monto cuestionado sea inferior a la suma de PESOS CINCUENTA MIL ($50.000)”.

 

Pero el equipo jurídico que representa a Barcelona en la partida vislumbró una rendija por donde ejercer el derecho a que la condena sea revisada: al momento del inicio de la demanda de Pando, el monto reconocido en ese artículo del Código Procesal era de 20 mil pesos (la Corte Suprema lo actualizó a 50 mil en 2014). Por eso, entienden, el recurso de apelación es válido y, confían, será concedido por la jueza. Si Novile accede, tiene que entregar el expediente a la Cámara de Apelaciones. Si se niega, la publicación tendría dos chances más: intentar que la Cámara puentee a la jueza y revise el fallo, a través de lo que se conoce como un “recurso en queja” y, si obtiene una nueva negativa, hacer lo mismo pero ante la Corte Suprema.

 

Lozano advirtió que, de negarse la jueza, las chances son “cada vez menores” de que alguien quiera rever el expediente, lo que no quita que el carácter de “inapelable” de la sentencia no le parezca “gravísimo”. “Este fallo no resiste los estándares mínimos constitucionales, la jurisprudencia, tanto de instancias de base como de la Corte Suprema, y ni hablar de la Corte Interamericana”, remarcó. En ese sentido, advirtió que Novile argumenta su decisión con jurisprudencia que surgió de la denuncia que el expresidente Carlos Menem realizó contra la Revista Noticias por publicar información sobre un hijo extramatrimonial, expediente por el que el país fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. “Estamos hablando de la libertad de expresión, de un derecho humano. Si el fallo persiste, la Argentina será nuevamente denunciada ante la Corte Interamericana”, concluyó.

 

ZARPADO EN SATÍRICO

 

En más de una oportunidad, los hacedores de Barcelona insistieron ante la Justicia con la naturaleza de la revista como elemento fundamental a la hora de analizar la ofensa planteada por Pando: la sátira. En esa contratapa, Barcelona “no hizo otra cosa que reflejar la noticia (la protesta de Pando y sus colegas) utilizando el recurso de la sátira y la parodia característico de la revista”, explicó para rechazar la demanda. La causa siguió su curso y decantó en un juicio oral, en donde tanto Beck como Mariano Lucano y Eduardo Blanco, hacedores de la publicación, insistieron en esa línea.

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Tapa de la revista Barcelona

La jueza tomó en cuenta esta cuestión, pero le encontró un límite: “A pesar de tratarse de una revista de carácter satírico, la foto y las frases allí colocadas exceden un tono sarcástico y burlón y hacen una exposición exagerada” de Pando, sostuvo en su sentencia. “La jueza plantea que (la contratapa en cuestión) es una sátira exagerada, lo cual evidencia un desconocimiento total de parte de ella en torno de la naturaleza de lo que está evaluando. La sátira justamente utiliza el recurso de la exageración, si no, no funciona”, evaluó Beck. A horas nomás de conocida la sentencia en su contra, vía redes sociales, la revista añadió ejemplos al respecto: satirizó la condena anunciando el advenimiento de un “sarcasmómetro de la jueza Novile”, parodió a la Justicia con un “ahora dice que se puede hacer sátira sin satirizar a nadie” y modificó su eslogan habitual (“Una solución europea para los problemas de los argentinos”) por “una solución judicializada”.

 

Libre de sarcasmo, Lozano encendió la alarma: “Ponerle a la sátira un límite que no se sabe de dónde saca y atribuirle a los jueces la autoridad de evaluar cuándo una sátira traspasó ese límite y cuando no, es peligrosísimo”.

 

NI UN CHISTESÍN TE BANCÁS

 

La titular del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 108 hace referencia al juego entre el derecho a la libertad de expresión, que es uno de los derechos humanos y fundamentales, y el del honor, la integridad moral y la intimidad: “Según la legislación vigente en la República, se encuentra garantizada la publicación de las ideas por la prensa sin censura previa pero ello puede generar responsabilidades ulteriores”, sostiene la jueza. En llano, su razonamiento fue: Barcelona pudo publicar el fotomontaje con la cara de Pando pero ahora tiene que resarcirla por el daño moral que le ocasionó.

 

Lozano señaló dos cuestiones al respecto de esto: por un lado, la naturaleza del medio; por otro, la de Pando. “Barcelona hace sátira, lo cual tiene una protección especial para el ejercicio de la libertad de expresión, especialmente cuando se trata de personas de interés público, como es el caso de Pando”, postuló el docente e investigador. ¿Cómo? Amplió: “La sátira es considerada en sí misma una forma de opinión y de mirada crítica sobre los asuntos de interés público. Y nunca puede ser cercenada una persona de opinar acerca de un tema o protagonista de interés público. Si Barcelona hubiera hecho la misma tapa con la cara de mi vecina, que no es una persona pública, tal vez sí podría habérsele cuestionado el chiste. Pero Pando no es una persona desconocida: ella eligió sumergirse en la arena pública, encadenarse al edificio Libertad para exigir libertad de los procesados por delitos de lesa humanidad, representar a los familiares de esos represores. No es lo mismo”.