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“nunca nos sentamos a definir un manual de estilo”

colectivo prendefuego

Ilustración: Juan Dinosaur

Cuando se habla de trabajo, suele decirse que dos cabezas son mejor que una. Lo que pareciera ser un simple axioma para definir la labor en equipo, muchas veces puede superar su estado de neutralidad, de recurso meramente operativo, para imponerse como la identidad misma del grupo, es decir, como su rasgo definitorio y todo aquello que los demás perciben desde afuera. Este concepto fue muy bien entendido por Prendefuego, un colectivo editorial que no cuenta con dos, sino con cinco cabezas que se traducen en cinco sellos: Holograma, Gato Madre, Buen Gusto, Contamusa y Mitomante. A sólo un año de su formación en Córdoba, el proyecto ha llegado tanto a los oídos de aquellos que tienen algo que ver con la historieta como de quienes no están familiarizados con el medio.

 

Protagonista del oasis editorial que viene gestándose en esta ciudad desde hace algunos años, Prendefuego se planta como un referente casi obligatorio de la viñeta nacional en cuanto a alianzas. De cara a los preparativos para Crack Bang Boom, la Convención Internacional de Historietas que se desarrolla en la ciudad de Rosario,  y con catorce títulos en su catálogo -que oscilan entre el manga, la aventura y la historieta infantil-, el colectivo charló con NAN sobre la importancia de tener a la comunicación, la omnipresencia y el calor de la flama como bandera.

 

—¿Cuales son las ventajas de trabajar nucleados en un colectivo editorial?
Todo lo que refiere a venta y difusión principalmente. Creemos que son las pautas centrales para que todo proyecto crezca. De hecho son los motivos que nos unieron, el resto se construye en el camino. El día que nos juntamos queríamos estar presentes en todos los eventos de historietas del país, por ejemplo. Cuando uno trabaja solo y tiene que responder a los compromisos de la vida cotidiana, difícilmente tenga tiempo para viajar a las convenciones. Al conformarnos como un equipo tenemos más opciones que nos permiten llevar el material a una mayor cantidad de lugares. Con que un miembro del colectivo este presente, alcanzará para que el catálogo tenga llegada.

 

—¿Qué aportes realiza cada editorial a la personalidad de Prendefuego?
Estamos desde hace poco transitando este camino, y aún nos encontramos en una etapa de descubrimiento. En lo operativo, el aporte principal recae en la organización interna del grupo y la asignación de tareas a cada miembro, que no es otra cosa que una respuesta a determinadas demandas, las cuales se traducen en crecimiento. En lo editorial partimos de intereses muy diversos, cada sello tiene su propia búsqueda y explora un terreno distinto en los géneros, los personajes, las historias. Tratamos de ser diversos, aunque sin perder esa coherencia que definirá la identidad del colectivo. O al menos eso esperamos (risas).

 

—¿Dónde creen que reside este crecimiento del cual hablan?
En la respuesta que obtuvimos. A nosotros no nos conocía nadie y, de pronto, nos contactan editores, periodistas, distribuidores y autores que se interesan por nuestras producciones y quieren trabajar con nosotros. Haber sido tapa del suplemento VOS del diario La Voz del Interior fue un logro de la fuerza del grupo. Trabajando por separado nunca habríamos llegado a estar en un medio tan leído, menos en la portada (risas). Es un reconocimiento que nos motiva a producir nuevas obras y generar más novedades. Cuando empezamos había cinco títulos en la mesa y hoy tenemos cerca de catorce.

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Ilustración: Colectivo Prendefuego

—¿Hay acuerdos comunes a la hora de establecer el estilo y la imagen de las obras?
Hay algunos acuerdos tácitos, pero es algo puramente instintivo. Nunca nos sentamos a definir un manual de estilo o una serie de reglas a seguir, sino que se trata de una afinidad natural entre los integrantes. Estamos motorizados por un espíritu de colaboración, no hay alguien que sea “el diseñador oficial de Prendefuego”, pero sin embargo todos sabemos quienes están más capacitados para maquetar. Nos ayudamos y tratamos de mantener un equilibrio, tanto en el trabajo como en la convivencia de nuestros egos.

—¿En qué eventos nuevos han incursionado últimamente?
Estamos en todos los eventos, por lo menos para probar. Si llegamos a vender poco o hay algo que no nos convence, simplemente no volvemos a ir. Pero en principio estamos donde podemos. Hace poco nos invitaron a la Feria del Libro de Comodoro Rivadavia y realmente es muy lejos (risas). Pero sí estuvimos en la de Chaco, y nos atendieron muy bien durante una semana entera. Tenemos una intención manifiesta de explorar lugares donde la historieta no está muy presente, creemos que la ausencia de lectores y demanda muchas veces se origina porque no hay motivación por parte de los editores o distribuidores. Por suerte nos hemos llevado más de una sorpresa.

—Por lo visto la autogestión ocupa un lugar fundamental en la praxis del colectivo.
Es nuestro principio básico, lo comunicamos con orgullo. A veces se nos acercan personas que buscan autoeditarse para consultarnos cómo hacer. Nos interesa mucho fomentar la autoedición y dar una mano, transmitiendo el conocimiento adquirido. Por darte un ejemplo, hace unos días se contactó un dibujante del interior de Córdoba que no conoce editores, ni mucho menos lo que significa hacer un libro. Nos envió una gran historieta y decidimos darle una oportunidad, vamos a publicarlo este mes.

 

—¿Cómo les sienta la etiqueta “grupo de editoriales cordobesas”, gentilicio de una ciudad con menos vitalidad, en este sentido, que Buenos Aires o Rosario?
La verdad es que nos sienta con cierta comodidad, si bien sólo uno de los integrantes del colectivo nació en Córdoba, todos crecimos acá. De hecho ploteamos el auto con el logo cuando fuimos a Dibujados Cómics y así nos recibieron, como “el grupo cordobés” (risas). Nosotros nos formamos en la historieta local y es algo de lo que estamos orgullosos. De todas formas las etiquetas las ponen los otros, hemos hecho un gran trabajo con la difusión y es por eso que mucha gente de afuera nos conoce.

 

—Como editores, dibujantes y guionistas, ¿qué percepción tienen del presente que se encuentra atravesando la historieta local?
Creemos que Córdoba está en un momento de espera a que realmente suceda algo, ya sea un evento o una situación que termine de asentar a la ciudad. Hoy en día hay grandes artistas generando cosas desde acá, como por ejemplo Renzo Podestá y Damián Conelly, o Nicolás Brondo, quien ha sido el brazo derecho de Diego Cortés en Llanto de Mudo. Hay una bomba de creatividad a punto de estallar, nos mantenemos muy optimistas. Queremos sumar y unir los cables para que esa bomba reviente.

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Ilustración: Colectivo Prendefuego

—¿A qué creen que se debe este nuevo paradigma?
Lo que pasa es que antes la producción local pasaba por un sólo lugar: Llanto de Mudo, una gran editorial que le aportó mucho a las nuevas generaciones y la historieta cordobesa, pero a lo mejor venía siendo hora de que se abrieran los canales. Que otras personas de distintos lugares y con distintos enfoques puedan explorar otros terrenos. Es algo que se dio naturalmente por necesidad, como la mayoría de las cosas. A veces resulta necesario abrir el juego. De todas formas queda mucho por hacer, porque, a nivel nacional, todavía no se han visto los frutos.

 

—Casi todo su catálogo está disponible para leer de manera digital, ¿hay una intención de desmitificar al libro de la idea romántica de que no es lo mismo leer algo impreso que en una pantalla?
La gente sigue insistiendo con el papel, como si se tratará de un vínculo especial con el tacto de la hoja y el olor de la tinta. Nuestra intención es no cerrarnos. Entendemos que mucha gente no tiene acceso al libro impreso, entonces subirlo a la red forma parte de una apuesta casi ideológica por abrir la cancha y difundir nuestras producciones de todas las maneras posibles. Aparte es un buen negocio, hemos comprobado que las obras disponibles en Internet son las más vendidas. A veces la preventa cubre el costo de las impresiones, y eso es bueno porque te da un respiro para pensar en nuevas publicaciones. Seamos honestos, acá en Argentina, ¿quién compraría las obras de DC Cómics o Marvel si no estuviesen disponibles para leer online? Es raro que alguien pague un libro que no conoce. El papel siempre es más lindo, habrá que ver qué sucede con las generaciones futuras.

 

—¿Cuáles son los mayores logros cosechados a un año del nacimiento de Prendefuego?

Creemos que el aporte más valioso que nos ha brindado el colectivo es la posibilidad de afianzarnos como autores. Uno puede hacer una historieta cada dos años o cada cinco meses, dependerá de varias cosas, entre ellas del factor humano. Tener una sinergia grupal y una respuesta del público contribuye a desarrollar nuestras prácticas. Es lo que nos motiva a trabajar con más fuerza, constancia y pasión.

—¿Cómo sigue la agenda de Prendefuego de cara al segundo semestre?
Ahora vamos a estar en Crack Bang Boom por primera vez como colectivo. Llevamos varios lanzamientos nuevos y algunos títulos especialmente pensados para el evento. Lo novedoso es que vamos a estar en un stand propio y daremos una charla, algo muy gratificante, teniendo en cuenta que se trata de la convención más grande del país. En cuanto a publicaciones, incursionaremos en el manga con El Legendario Puño Blanco, el cual estará disponible en la CBB y, si llegamos, queremos publicar el spin-off de Birdman, uno de los títulos que más repercusión ha tenido. También saldrán Family Curse, una antología muy interesante, y Mel O’griffin de Nicolás Brondo.