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sindicato social – asamblea bailable

congreso transversal escena política

Manifestación del Comité Cósmico de Crisis. Fotografía: Revista NAN

El salón gigante de la Casa Torquato Tasso, un espacio sociocultural de La Boca, tiene un cartel en el centro del dintel de su enorme ventana: “Espacio cultural Socorros Mutuos”. “Socorros mutuos” bautiza el lugar que ayer alojó al Comité Cósmico de Crisis del Congreso Transversal Escena Política. “Las palabras nos hacen, nos deshacen y nos rehacen”, dice el Manifiesto I de este encuentro que entrelazó en talleres, conferencias e intervenciones del espacio público a universos, esferas y campos de acción y de pensamiento diferentes con el objetivo de hacerse, deshacerse y rehacerse, pero también de encontrarse, de admitirse y de descubrirse actores del futuro. Y entonces, es imposible no utilizar el nombre del salón para probar una vuelta de tuerca respecto de eso que partió cabezas, desnudó cuerpos y reventó corazones durante los últimos tres días en la ciudad de Buenos Aires: un colectivo de colectivos que se reconoció en peligro y se puso a pensar cómo socorrerse a partir del tendido de lazos, del fortalecimiento de encuentros y del poder de la imaginación. Con ustedes, la vanguardia del nuevo siglo.

 

Todo se compartió ayer en los talleres simultáneos del Comité Cósmico de Crisis: las témperas, los cartones, los fibrones, la ropa, el espacio y las ideas. El objetivo de los espacios de trabajo colectivo fue el de “crear nuevas formas de ser muchos en la calle”, explicaron sus participantes. La tarde transcurrió en ese gran salón entre cajas de cartón desarmadas, shablones y pinceles, cuerpos que se desvestían y se vestían “sin miedo a ser otro” y la búsqueda de rimas entre las decenas de conceptos y consignas y reclamos y manifiestos que surgieron de todo lo debatido en las jornadas anteriores de Escena Política. Cerca de las 18, los participantes desplegaron lo preparado y ensayado en la Casa Torcuato en un recorrido callejero que los llevó desde La Boca hasta la Universidad Católica Argentina, en Puerto Madero. Más tarde, en la puerta de Mu, el bar de la cooperativa de comunicación La Vaca, y con la guía del colectivo Hiedrah Club de Baile, los cuerpos de artistas escénicos, trabajadores de la cultura y la comunicación y activistas se apropiaron de la noche y de la calle, y cerraron la primera edición del congreso a pura fiesta.

 

JUNTÉMONOS ACÁ

 

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El congreso transversal Escena Política es resultado de una historia, como todo. Ésta es la que comenzaron los colectivos de artistas escénicos Foro Danza en Acción y Teatro Independiente Monotributista hace algunos años para pensar y actuar sobre problemáticas que los afectaban directamente. En ese pensar y actuar se cruzaron, claro. Entre ellos, con artistas de otras disciplinas, con curiosos de otros universos, con quienes sumaron ítems a la lista de problemáticas y cuestiones vinculadas a la gestión cultural y a las artes escénicas sobre las que “activar”. “Empezamos a entender nuestro rol de activistas”, definieron desde aquellos espacios. Se sucedieron encuentros y asambleas, jornadas de trabajo y de debates. Pasaron actividades e intervenciones públicas, como la presentación de la Ley nacional de danza y el Informe SM, la Acción Iceberg.

 

Continuaron construyéndose en el caos. Y llegó Mauricio Macri a la Presidencia, y puso en revelado la “licuación y banalización de las categorías antropológicas, políticas, estéticas y poéticas”, entonces, stop. “Tomamos una posición —advierten en el Manifiesto III—. Estamos en otra vereda que el macrismo porque entendemos que es la expresión argentina y cabal del neoliberalismo”, del que, no son hipócritas, se saben presos: “Luchamos contra el macrismo, pero sobre todo contra lo que de macristas tenemos cada uno de nosotros. Tenemos que reinventarnos porque nos reconocemos constituidos por el neoliberalismo”.

 

Los lazos tendidos decantaron en Escena Política: “Hemos abierto un espaco común de posibilidades, de cooperación, de complicidad”, dicen en su Manifiesto I ¿Qué somos? ¿Qué queremos?, en donde también trazan una línea de horizonte: “Queremos lo que no se ve, ni se escucha, ni se oye, ni se toca aún”. “Pensamos y nos movemos inventándonos nuevos mundos posibles, configurando y reconfigurando lo que hay, expandiendo potencias que ya existen, pensándolas y repensándolas. Nuestro paradigma es el de habitar, atender a las prácticas y sus reverberancias porque entendemos que nuestro modo de empoderarnos es el ejercer y no el tener”, agregan desde el Manifiesto II ¿Qué hacemos? ¿Cómo hacemos?

 

 

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El jueves pasado fue la apertura del congreso, en donde algunas de las voces creadoras leyeron los cinco manifiestos que desgranan en palabras las cinco W del Escena Política. El viernes y el sábado fueron días de debates y talleres de pensamiento colectivo. Los del primero giraron en torno a la Desobediencia cultural. Los Futuros posibles fueron eje en el segundo. Los pensadores contemporáneos Franco Berardi Bifo (Italia) y Amador Fernández-Savater (España) fueron parte vía video conferencia. Los Trabajadores de la Cultura de Buenos Aires expusieron sobre el caso (Darío) Lopérfido. Hubo talleres que pensaron la desobediencia desde los cuerpos, la escritura, la fotografía y el baile, y otros que recorrieron la historia de los vínculos entre el arte y la política. También existieron performances públicas, como la que ofreció asistencia jurídica en la calle a través de “Abogados manteros”. Hasta el desplazamiento de una sede a otra del congreso dijo algo en el Escena política. Y no pudo faltar una asamblea, en donde lo repensado se volvió a pensar en un ejercicio al que, a propósito, no se le ve el fin.

 

A LA CALLE

 

escenapolitica_nan20166Las ideas y las consignas surgidas quedaron plasmadas en afiches graffiteados con fibrón y en post it de colores: todas alimentaron las actividades del Comité Cósmico de Crisis, que floreció radiante ayer. De la enorme cantera surgió la consigna de la manifestación con la que intervendrían la calle: “Sindicato social – Asamblea bailable”. “La intención fue usar las ideas de todo lo que sucedió en el congreso en las que anida en entramado de lo político y las prácticas artísticas. Lo que surja hoy será sedimento del futuro”, apuntó una participante.

 

Hubo quienes se abocaron a imprimirle una estética a la consigna, que luego sería estampada ao vivo en remeras, telas y musculosas; a plasmar conceptos en cartones, a pensar nuevos formatos de pancartas que permitieran la interacción de los marchantes, o que les dejara las manos libres para aplaudir, bailar, abrazar o agitar, y a la elaboración de la bandera que llevaría la delantera de la marcha. Los trabajos fueron abrazados en el Taller de Cartelismo, coordinado por Mariela Scafati.

 

Otros resimbolizaron los conceptos y los hicieron letras en el Taller Cancionero. «Satisfaction», de los Rolling Stones, se convirtió en «Antifachion»: “Yo no quiero/ ser un facho/ Yo no quiero/ ser un macho/ A fugar/ A bailar/ Otras armas, inventar/ Lo que quiero/ Lo que quiero / Asamblea bailable, sindicato social / La ofensiva sensible que no puede esperar/ lo que quiero/ lo que quiero / lo quiero liberar/ jejeje/ no mirés tevé”. En vez de pedirle casorio a Marina, en la calle invitaron a los “vecine, vecino, vecina” a que se sumen a “la fuga vital” del sistema neoliberal: “Nos dicen que el problema son los pibes/ se meten en los barrios y reprimen/ que las mujeres buscan ser violadas/ y que es un delito protestar/ vecine, vecino, vecina/ sumate a esta fuga vital/ vecine vecino, vecina/ al raje te quiero invitar/ no nos engorramos/ y no somos fachos/ estamos creando/ este poder social”. Los conceptos hechos canciones no son solamente con objetivos “pedagógicos o persuasivos”, sino empujados por el deseo de “decir al público, de contar, de cantar a los cuatro vientos”, resumieron desde el taller.

 

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De la presencia física se encargaron los talleres de Diseño de movimiento colectivo y de Corte de ruta y pasarela. El Foro Danza en Acción ideó y puso en práctica y a coreografía improvisada “de contagio”, en la que los cuerpos se amalgamaban en una sola masa que sumaba humanidades a medida que avanzaba. El espacio de corte de ruta y pasarela, coordinado por Osías Yanov, activó una dinámica que se propuso “mutar las ideas de sexualidad, género y roles sociales” a partir del cambio de vestuario. Generaron y pusieron en práctica “maneras de vestirse y desvestirse, de travestirse, en el ir caminando y descubrir en la marcha qué tipos de seres se generan a partir de la vestimenta”.

 

Los trabajos grupales insumieron tres horas de la tarde de ayer, en las que el clima fue levantando temperatura y alegría. La celebración ya estaba instalada en el salón de los Socorros Mutuos cuando los participantes el Comité Cósmico de Crisis se reunieron para consensuar detalles generales de ese “habitar la calle” que activaron minutos antes de las 18. El recorrido diseñado por las calles internas de La Boca condujo a la combinación novedosa, ruidosa, colorida y exultante sobre la avenida Garay, donde subieron a las veredas sin dejar de entonar las canciones creadas, mechadas con aullidos tribales que suelen enseñar las maestras jardineras. Los vecinos aplaudían en su intento por comprender qué se venía, sacaban fotos y asentían con sus cabezas a las consignas desplegadas en los carteles: “Lo posible lo definen nuestros deseos”, “Ser con el otro”, “Elaborar el caos”, “Creer Crear”, “Fuga vital”, “Furia creativa”. Si hay deseo, hay posibilidad”. Tres cuadras y un pedazo de autopista como techo después, llegaron a la UCA, en donde todo estalló un poco más. La fiesta, que ya estaba presentada, continuó y culminó en el barrio porteño de Congreso. Tras el baile y el descanso de los cuerpos, será tiempo de pensar, ¿y después de este congreso, qué?

 

Manifiestos de Escena Política: http://escenapolitica.org/manifiestos.html
barro@lanan.com.ar
 

Nº de Edición: 1663