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los viáticos de martín liberman

la selección vs. la prensa

Fotografía: @Argentina

El Maestro Tabárez habla con su habitual simpleza en conferencia de prensa. Las palabras se derraman por su boca, van saliendo, no las fuerza, no las filtra. Dice que “nadie elige los momentos para defender sus derechos” y respalda la decisión de sus jugadores. “Tengo mucha simpatía por la gente que defiende lo suyo, sea contra quien sea”, resume y da vuelta la página.

 

Vuelven a la rutina, hablan de fútbol, del partido contra Ecuador… Termina la charla y el Maestro deja la sala. Enseguida, el jefe de prensa de la selección uruguaya les pide a los periodistas que se retiren un minuto. Salen. Esperan. Hasta que reciben el aval y regresan a la misma sala pero con otra escenografía. Ya no está el banner publicitario detrás de los protagonistas. Diego Godín, capitán y emblema de Uruguay, se sienta junto a su compañero Alvaro González. No llevan puesta la ropa de la Selección, están vestidos de civil. “Todos saben nuestra postura y lo que hemos manifestado públicamente. Estamos intentando reclamar nuestros derechos, que son legítimos y nuestros. Es una herramienta que estamos intentando utilizar para lograr cosas para el fútbol uruguayo”, suelta Godín y marca la cancha antes de la primera pregunta.

 

Los jugadores de la selección de fútbol de Uruguay decidieron parar la pelota. La pelota que ellos manejan. La que los volvió a codear entre los gigantes en el Mundial de Sudáfrica. Y a la que logran ponerle la estampilla de su país en cada club en el que juegan. Ahora quieren ser protagonistas de otro juego que los incluye. Reclaman ser escuchados en la negociación de los derechos de explotación de su imagen que, hasta ahora, fueron vendidos por la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) de manera unilateral a la empresa de comunicación Tenfield.

 

“Este grupo de jugadores no va a tolerar más que se continúen vendiendo los rubros que conforman el patrimonio de la selección a ningún intermediario para que después éste especule con los mismos, quedando el beneficio en sus manos y no en las del fútbol uruguayo”, denunciaron los jugadores a través de un comunicado que publicó Luis Suárez en su cuenta de Twitter.

 

Tenfield es una empresa que se dedica a transmitir eventos deportivos. Desde hace 17 años, de la mano de su dueño, Paco Casal, maneja a su antojo los contenidos del fútbol uruguayo. Por ejemplo, no le permite a Canal 4 transmitir los goles de la fecha. Y el resto de los canales solo puede pasar el compacto completo a partir de la medianoche del domingo. (Cualquier similitud con lo que ocurría en la Argentina no es pura coincidencia). Tenfield recibe más de 40 millones de dólares anuales solo en concepto de abonados y paga poco más de 4 millones para que se repartan entre los 14 clubes chicos de la primera división.

 

“La denuncia realizada por los jugadores de nuestra selección nos abrió los ojos —se sumaron los futbolistas del campeonato local a través del gremio que los nuclea—. Nos hizo ver que estábamos naturalizando una situación en la que el fútbol uruguayo caía en picada. Ahora sabemos que es necesario luchar para evitar que la enorme mayoría de los beneficios que genera el fútbol uruguayo quede en manos de intermediarios o de terceros”.

 

De este lado del charco, el fútbol argentino sigue dando vueltas en su laberinto. Qué va a pasar con los derechos de imagen y televisación es apenas una de las incógnitas a futuro. Con Turner y Fox mostrando sus billetes. Con el Gobierno nacional tratando de acelerar la fecha de vencimiento del Fútbol para Todos. Con una Comisión Normalizadora a cargo de la AFA y dos ex gerenciadores (Armando Pérez, en Belgrano, y Fernando Marín, en Racing) moviendo las fichas más importantes. Con el aval del Presidente, Mauricio Macri, otro con pasado en el fútbol desde Boca.

 

Mientras todo se cocina por atrás, los jugadores de la Selección también pisaron la pelota. Pero por otra cosa.

 

Llegaron a la final de los últimos tres torneos que jugaron. En el Mundial de Brasil y con Alejandro Sabella como técnico, no pudieron contra Alemania. Julio Grondona era el presidente de la AFA y Luis Segura revendía entradas en el hotel. Después llegaron las dos frustraciones contra Chile en la Copa América, con Gerardo Martino en el banco. El mismo grupo de jugadores ahora se acomoda al ciclo de Edgardo Bauza. En el camino, Grondona murió, el que revendía entradas lo reemplazó como presidente y ahora el que encabeza un engendro es Armando Pérez, a quien Lionel Messi y compañía solo conocen de vista.

 

En este quilombo, el seleccionado caminó por la cornisa. El 0-3 ante Brasil le enrostró la tabla de posiciones de las Eliminatorias y lo obligó a reaccionar. Mientras volvían de Belo Horizonte, Martín Liberman le gritaba a la cámara de Fox Sports con el índice levantado. El periodista, uno de los principales herederos de Fernando Niembro, quien a su vez es uno de los hombres de consulta para Macri y Marín, se puso el traje que más cómodo le queda y golpeó a un rival ausente y en el piso. Se comió las eses a propósito, habló de guita, de éxitos y fracasos, de rating, dio consejos y advertencias, y aclaró que quiere que la Selección se clasifique al Mundial de Rusia así puede cobrar los viáticos que le pagaría su empresa.

 

Al llegar al predio de Ezeiza, los jugadores se juntaron en una habitación: se juramentaron un triunfo salvador ante Colombia y criticaron el editorial de Liberman. Cuando debatían qué medida adoptar para presentarle batalla a los periodistas, Gabriel Anello (relator que trabaja en radio Mitre) les dio el último anzuelo: dijo que Ezequiel Lavezzi fumó marihuana en la concentración y que por esa razón no iría al banco en el partido clave.

 

messicolmbia

 

La Selección ganó.

 

Bauza fue a la conferencia de prensa posterior al 3-0 y solo habló de fútbol.

 

Minutos después llegó Messi, se puso en el centro de la escena, y ante la presencia de todos sus compañeros comunicó que no hablarían más con la prensa…

 

***

 

Al mismo tiempo y a pocos quilómetros de distancia dos conflictos explotaron en dos de las selecciones más importantes del continente. En Uruguay, los jugadores identificaron a un enemigo y luchan por sus derechos. Su entrenador, a quien respetan y acompañan desde hace 10 años, los apoya en la medida de fuerza. Del lado argentino, los futbolistas otra vez eligieron a un sector de la prensa como afiche para motivarse y aunar energías. ¿Alguien puede creer que a Liberman le afectó la decisión del seleccionado? Si en definitiva actúa como los barras que se suben al alambrado durante un partido. Si solo quiere atención. Si quiere que lo vean, que hablen de él, demostrarle a su ego que es el rey de la pista de baile. ¿Alguien puede suponer que a un hombre acusado de violencia de género como Anello le puede alterar su modo de proceder una demanda de Lavezzi o el repudio de Messi?

 

No hace falta ser demasiado pillo para sospechar que la decisión de los jugadores se irá licuando con el tiempo y mutará más temprano que tarde. Bauza, que habla en todos lados y todo el tiempo, ya empezó a marcar su desacuerdo. Y Carlos Bilardo, experto en chivos expiatorios y anzuelos motivadores, advirtió que es más fácil pelearse con un cocodrilo que con los periodistas.

 

En marzo todo volverá a la normalidad. La Argentina recibirá a Chile en Buenos Aires. Por estas horas el gran tema nacional es si jugará o no en la Bombonera. Importantísimo. Otra vez estará Martín Arévalo para mostrar en exclusiva el micro de la Selección “por dentro” o conseguir un mano a mano con Messi mientras decenas de colegas se amontonan contra una valla. Liberman seguirá agazapado. No perderá nunca. Si el equipo remonta, se adjudicará un mérito; y si el equipo cae, estará listo para salir otra vez a bailar.

 

De acá al próximo partido de la Selección nadie sabe si existirá la AFA, si habrá elecciones, si se modificarán los campeonatos, si Marcelo Tinelli (que eligió a Liberman para su show televisivo) se lanzará a la presidencia de la Superliga, si existirá o no esa cosa que nadie sabe bien qué es pero que todos llamamos Superliga, si Turner y Fox se harán cargo de la televisación del torneo o si va a haber que esperar hasta la medianoche del domingo para ver gratis el compacto de goles de la fecha.

 

Pero mejor debatir sobre un porro. O sobre los viáticos de Martín Liberman.

 

fuira@lanan.com.ar
 

Nº de Edición: 1686