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bienvenido lo nuevo

democratización de la prensa gráfica

Fotografía: Lina Etchesuri

¿Cómo te informás? ¿Qué medio leés? ¿Le creés? Si estás pensando en qué responder, es porque, por lo menos en este momento, estás leyendo NAN. Aprovechamos, entonces, para contarte —por si no ingresaste aún al “Sobre NAN” que descansa al final del scroll—, que ésta es una revista autogestiva, es decir, que está pensada, producida y trabajada por quienes la crearon y la hacen a diario. Que, producto de que entendemos nuestro quehacer en esta historia autogestiva como una manera de existencia política, hace algunos años nos sumamos a la Asociación de Revistas Culturales Independientes de la Argentina (AReCIA). Y que, desde allí, nos descubrimos parte de un sector productivo que resiste a una situación de emergencia —ya lo dijimos acá— y que, para que no sucumba, necesita dejar de ser invisible ante los ojos del Estado. De los Estados. ¿Por qué no nos ven los Estados? Que lo expliquen ellos, nuestro rol es otro: decirles por qué no solo nos tienen que ver, sino que por sobre todo nos tienen que reconocer y acompañar. Nos tomamos en serio esa tarea y escribimos un proyecto de ley con el que insistimos en el Congreso Nacional y que la semana pasada, por segunda vez en tres años, se presentó en la Legislatura porteña.

 

“La libertad de expresión no es un derecho abstracto”, decimos desde AReCIA. “Libertad de expresión.” Decílo. Suena hermosa la palabra “libertad” en cualquier frase, acompañada de cualquier “algo”, ¿no? Quienes hacemos medios gráficos autogestivos probamos que ejercer esa libertad es tanto o más hermoso que mencionarla cada vez que podamos. Y también sabemos que las reglas mercantiles de juego —te invitamos a que pienses por un minuto cómo y de qué vivís y te preguntes cómo y de qué vivimos quienes hacemos un medio autogestivo— se las ingenia toda la hora para dificultar mucho el ejercicio del derecho humano a la libertad de expresión. Sí, derecho humano reconocido por las normas internacionales, que nuestra Constitución reconoce desde 1994. Nosotros peleamos contra el mercado, que en el caso de la comunicación —en todos los casos, bah— tiene la cara de monstruo decrépito, los bolsillos desbordados de guita y ojos manija buscando más guita en bolsillos ajenos. Pero no podemos solos. No queremos. No nos lo merecemos.

 

“Merecemos el reconocimiento del Estado”, decimos. Nos consta. Y ese reconocimiento tiene, para nosotros, forma de fortalecimiento, de acompañamiento, de protección. De promoción, y así lo llamamos: proyecto de ley de Promoción de la producción independiente y autogestiva de comunicación cultural por medios gráficos y de internet. Entre los argumentos que fundamentan esa propuesta de norma, decimos: “Basta nombrar las que construyeron la historia de la difusión de la cultura argentina —las legendarias Sur o El Escarabajo de Oro— o aquellas que desafiaron censuras —como Humor— para comprender el sentido de reparación que tiene esta ley: ninguna de esas revistas —ninguna revista cultural autogestiva— recibió jamás ningún tipo de apoyo, fomento o aliento por parte del Estado. Es esta indiferencia sostenida a lo largo de tanto tiempo la que venimos hoy a dar por terminada. Inauguramos así una nueva etapa, más democrática, más plural y más justa”.

 

 

Nosotros conocemos y reconocemos a nuestros antecesores, respetamos y queremos a nuestra historia colectiva. Lamentamos lo que tuvieron que atravesar y, en algunos casos, lo que aún atraviesan familiares de sus creadores, como Nora Bonis y Malena Cascioli, viuda e hija de Andrés Cascioli, fundador de Ediciones de la Urraca, cuna de Humor, entre otras publicaciones. Al proyecto de ley de fomento que hace un par de semanas presentó ante la Legislatura porteña Pablo Ferreyra, legislador por el Frente para la Victoria, lo llamamos “Ley Cascioli” en homenaje a él y a su familia.

 

Fotografía: NAN
Fotografía: Lina Etchesuri

 

El sábado pasado, en la puerta de lo que fue Ediciones de la Urraca, contamos su historia, premiamos a periodistas que trabajaron en esa publicación. “Estamos acá porque tenemos la responsabilidad de no permitir nunca más que las corporaciones se ensañen con las publicaciones independientes que demuestran que hacer periodismo es negocio, genera público y tiene lectores”, dijo allí la editora del periódico MU, Claudia Acuña. También hablaron los periodistas Mona Moncalvillo, Miguel Grimberg, Carlos Ulanowsky y Marcelo Figueiras. Luego presentamos nuestra iniciativa en sociedad y contamos con el cálido acompañamiento de Ivo Ferrer y La Ojerosa, músicos que han pasado por nuestras páginas y que acompañan nuestra historia

 

 

Para que no nos pase lo que a Humor, entendemos que el Estado nos tiene que ayudar a permanecer en pie. Para eso, le pedimos que, en primer lugar, proteja nuestro trabajo: “La presente ley está dirigida a proteger y fomentar la producción independiente y autogestiva de la comunicación cultural por medio de soportes gráficos e internet”, dice el primer artículo de nuestro proyecto. Luego, le pedimos que reconozca a la producción de comunicación independiente y autogestiva como patrimonio cultural, como reza el artículo 2 de la iniciativa. “Somos hijas de una tradición que nos enorgullece: la que agita como bandera el hacer. Hacer teatro, hacer danza, hacer literatura: eso es esta ciudad. Una usina de arte que las revistas culturales independientes difunden con entusiasmo, constancia y en sus más variadas formas”, fundamentamos en el documento legislativo cuyo articulado, en general, plantea cómos y a quiénes beneficiará la promoción exigida al Estado.

 

¿CÓMO?

Fotografía: Lina Etchesuri
Fotografía: Lina Etchesuri

 

El proyecto pone al Ministerio de Cultura de la ciudad como autoridad de aplicación para que promueva la sostentabilidad de publicaciones periódicas que ya existen e impulse el surgimiento de nuevas a través de la puesta en marcha de líneas de fomento y de líneas de crédito a tasas blandas para financiar la hechura de esos medios. También le exige la realización de premios estímulo y concursos, la compra de ejemplares y la distribución equitativa de publicidad oficial en esas publicaciones.

 

¿A QUIÉNES?

Fotografía: Lina Etchesuri
Fotografía: Lina Etchesuri

 

Los medios de comunicación beneficiados con estas políticas deberán estar inscriptos en el Registro de Usos Culturales dependiente de la Subdirección de Regímenes de Promoción Cultural —que en la actualidad funciona en la Dirección General Técnica Administrativa y Legal del Ministerio de Cultura—. Para integrar el registro, los proyectos deberán acreditar domicilio en la Ciudad de Buenos Aires. Aquellos que sean impresos, asegurar la edición de dos publicaciones por año, consecutivas, como mínimo; aquellos digitales, una actualización como mínimo mensual.

 

“Este proyecto, al igual que circula en el Congreso nacional, busca democratizar la prensa gráfica”, postuló el sábado el presidente de la asociación y editor de la revista Maten al Mensajero, Santiago Kahn. Los resultados del quinto censo realizado por AReCIA encendieron la alarma en el sector, que se declaró “en estado de emergencia”: en 2016, la cantidad de publicaciones autogestivas con vida fue un 9 por ciento menor que el año anterior. Y en NAN esto nos preocupa. Nos preocupa que quienes nos descubren a diario nos incorporen a su rutina de información y que quienes ya lo hicieron no nos abandonen, porque son 5 millones los lectores de periodismo autogestivo.  Nos preocupa ser y seguir siendo un medio de comunicación porque son más de 1000 puestos de trabajo digno que crea el sector. Para que esto crezca, para que haya más voces, necesitamos que Estado cumpla el rol que le corresponde.

 

barro@lanan.com.ar
 

Nº de Edición: 1685

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