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la bombonera tiembla, los vecinos laten

tierras en la boca

Marcha de vecinos en pedido de justicia por los ataque sufridos en la asamblea. Fotografía: Victoria Pintos.

Dice que no van a poder. Y no lo dice enojado. No grita ni busca impresionar. Pero dice que no van a poder. Lo dice seguro. Sin mirar al interlocutor, con la vista perdida en el horizonte. En ese monstruo de cemento que tiene enfrente. “Los socios no quieren y los vecinos tampoco queremos, así que no van a poder”, insiste Claudio, con una mano apoyada al marco de la puerta de su local y el cuerpo apuntando a la Bombonera. Está rodeado de cosas azules y amarillas. Brotan. Hay camisetas, llaveros, posters, banderas, cuadritos… Cuenta que está ahí hace más de veinte años y no concibe la posibilidad de que le saquen a su vecina de enfrente. No le entra en la cabeza. Por eso ni siquiera se enoja ni focaliza en culpables. Habla en tercera persona del plural para referirse a quienes no van a poder hacer eso que dicen. O peor aún, eso que no dicen.

 

Mientras Claudio habla, mientras un par de hinchas se meten en el local y corren hacia delante las camisetas como quien ojea una revista, hay fiesta en el barrio. Una señora asoma del primer piso y mueve la cabeza al compás de las trompetas. La gente se mueve. El humo de los choris se vuelve un perfume irresistible. Celebran el cumpleaños de la vecina. Están todos ahí, en la esquina. Son pibes, pibas, nenes que van a caballito. Llevan banderas, hay comida, se pasan de mano en mano las bebidas. Cantan, bailan. La vecina cumple 76 años. Y algunos creen que se tiene que jubilar. Muchos otros (muchos más) la defienden. La sostienen. La admiran. Esta vez desde afuera, porque esta vez la Bombonera está cerrada.

 

***

 

Lo que no pudo hacer Mauricio Macri durante su ciclo como presidente de Boca lo concretó Daniel Angelici, uno de sus principales laderos tanto en el fútbol como en la política. Y ahora va por el golpe final.

 

Los terrenos que integran el predio conocido como “El Campito” (ubicado entre las calles Blanes, Espinoza, Palos y Almirante Brown) fueron adquiridos en 1981 por la Comisión Municipal de la Vivienda (el actual Instituto de la Vivienda de la Ciudad) con el objetivo de solucionar, o al menos mitigar, el déficit habitacional de la zona. Recién en 2005 se activó esa iniciativa y arrancó la inscripción al programa a través del cual se iban a construir más de 1.200 viviendas para el barrio. Pero del dicho al hecho hubo varios obstáculos.

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Como cada año, los hinchas se juntaron a festejar el cumpleaños de la Bombonera. Fotografía: Nad Rivero.

 

El gobierno de la Ciudad encabezado por Macri frenó las obras y, recién después de la constante presión de los vecinos y una medida cautelar presentada por la Asociación Civil Casa Amarilla, autorizó la construcción de apenas 438 viviendas. ¿Qué pasó con las demás? Los 32 mil metros cuadrados restantes que estaban en manos del Instituto de la Vivienda fueron transferidos al Ejecutivo, que a su vez los cedió por decreto (723/10) a la Corporación Buenos Aires Sur, una entidad del Estado que debe promover el desarrollo de la zona sur de la Ciudad.

 

¿Y cómo llegan a ser de Boca? La intención del club de quedarse con esas tierras contó con varios capítulos. El propio Macri, durante su presidencia en el club, intentó llegar a un acuerdo con el por entonces jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra pero no pudo.

 

EN LA ROSADA Y EN TODOS LOS MINISTERIOS

 

Con Macri en el Gobierno Nacional, Horacio Rodríguez Larreta en CABA y Daniel Angelici en el sillón de Boca, la línea de puntos fue más directa. En noviembre de 2014, el vicepresidente del club y legislador por el Pro, Oscar Moscariello, presentó en la Legislatura porteña un proyecto de ley titulado “Estadio y Complejo Deportivo del Club Atlético Boca Juniors”. El escrito apuntaba por un lado a la compra de los terrenos y por el otro a la rezonificación de los mismos, algo que todavía no fue aceptado. En cuanto al primer punto, si bien al principio diversas organizaciones vecinales lograron ponerle un freno, el 4 de diciembre de 2015, a través del Boletín Oficial, la Corporación Buenos Aires Sur dio curso al pedido y llamó a una “licitación con iniciativa privada”. En el comunicado informaban que el martes 19 de enero de 2016 se abrirían los sobres de todos los oferentes que pretendieran comprar las tierras. Hubo un solo sobre.

 

“Estaba todo armado. Boca llevó una propuesta en la que asegura que va a construir bibliotecas, clubes sociales y culturales, salones de juegos, un gimnasio… En ningún momento se habla del estadio, pero es lo que el presidente Angelici sigue promocionando”, subrayan desde el Observatorio del Derecho a la Ciudad.

 

Lo concreto es que la licitación parece hecha a medida del club ya que los requisitos para presentarse eran, entre otros: ser una asociación civil sin fines de lucro con más de 10 años de actividad en el barrio de La Boca y contar con un respaldo económico financiero que permita afrontar el pago de 180 millones de pesos. Más allá de las interpretaciones, tanto las organizaciones vecinales como el informe presentado por el Observatorio coinciden en que la venta fue “ilegal e inconstitucional”.

 

Natalia Quinto pertenece la agrupación La Boca Resiste y Propone y es quien encabeza el recurso de amparo presentado en el Fuero Contencioso Administrativo de la Ciudad para que se declare la ilegalidad de la operación. “El proyecto para comprar las tierras no fue aprobado por la Legislatura como establece la Constitución de la Ciudad –explica y enumera las irregularidades-. Además, el Instituto de la Vivienda solo puede transferir la propiedad de sus inmuebles al Gobierno de la Ciudad para cumplir fines educacionales, de seguridad o de salud. No puede destinar un predio para que un privado desarrolle un plan deportivo y comercial. Y un tema más: las tierras se encuentran en el marco de la ley N° 2.240 que declara la Emergencia Urbanística y Ambiental del Barrio de la Boca. La ley no se cumplió y encima quitan terrenos”.

 

CON EL CUCHILLO PREPARADO

 

Carlos Yoshinaga pertenece a la agrupación vecinal Boca es Pueblo y estaba a un par de metros de Matías cuando Rodolfo Corzo se levantó, sacó un cuchillo y lo apuñaló. “Pensé que se moría, ya me había hecho esa idea. Estaba tirado en el piso y lo rodeaba un río de sangre, pero de sangre espesa. Nunca había visto algo así. Fue desesperante”, relata y abre los ojos al extremo, todavía incrédulo. Aquella noche del 4 mayo, en la sede de los Bomberos Voluntarios de La Boca, los vecinos de la Comuna 4 se autoconvocaron debido a que el Consejo Consultivo llevaba dos años sin gestionar reuniones. El primer tema que se planteó en la orden del día fue el de los terrenos de Casa Amarilla y Matías intentó explicar por qué pretenden que las tierras sean utilizadas para construir viviendas -como contemplaba el plan original- y los motivos por los que se oponen a la posible edificación de un estadio, tal como el presidente de Boca fogonea desde los medios de comunicación.

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Rodolfo Corzo, con el cuchillo en la mano, en la asamblea vecinal. Fotografía: Boca es Pueblo.

Lo que sucedió en la asamblea es de público conocimiento: Matías Scínica, de Boca es Pueblo, y Fernando Abal Medina, de PJ Descamisados y hermano del senador nacional, fueron atacados y terminaron gravemente heridos en un hospital. En tanto, hasta el cierre de esta edición, Rodolfo Corzo, cuya imagen empuñando un cuchillo se multiplicó en noticieros, diarios y redes sociales, no había sido detenido. Lo curioso es que al ser consultado sobre el tema, el fiscal a cargo de la causa, Marcelo Munilla Lacasa, dijo que para actuar necesitaba “identificar las caras” de los agresores.

 

Corzo es hijo de “El Cordobés”, también llamado Rodolfo, y ambos son empleados públicos del gobierno porteño. Rodolfo padre, que participó de la asamblea y en las imágenes difundidas se lo ve arrojando sillas, es agente de Policía Comunal mientras que el hijo trabaja en una cooperativa de higiene.

 

“Estaba todo armado. Fue un ataque criminal para defender un negociado. Habían reclutado gente durante toda la tarde. Era una patota preparada especialmente para hacer lo que hicieron. Fue una locura”, relata uno de los vecinos que intentaba sacar a Matías del salón y llevarlo al hospital. “No nos dejaban salir. Bloqueaban la puerta y decían ‘de acá no se va nadie, si se tiene que morir que se muera’. Fue en ese momento cuando Fernando (Abal Medina) pudo escaparse para llamar a una ambulancia. Al volver, lo rodearon y lo golpearon con un fierro. Estaba con su mujer y su hijita, una nena de 6 años que pobrecita no paraba de llorar”.

 

A 20 metros, un patrullero detenido y vacío, completaba la escena.

 

El hecho irrumpió en los medios como una pelea entre barrabravas, aunque las imágenes difundidas por los vecinos enseguida empezaron a revelar la verdadera entidad de lo sucedido. Tanto desde el gobierno de la Ciudad como desde Boca salieron a despegarse. El club lo hizo mediante un comunicado que dejó mucho qué desear ya que utilizó sus primeros cuatro párrafos para aclarar que la adquisición de las tierras está dada en un marco de “transparencia” y ratificaron que su proyecto contempla una serie de beneficios para los vecinos. Recién en el quinto y último párrafo repudiaron los hechos de violencia. Por su parte, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se encargó de desmentir a gran parte de los testigos y buscó quitarles la etiqueta del Pro a los agresores. “No es cierto lo que dicen, no tenemos ninguna patota de ningún tipo. Hay gente que no estaba de acuerdo en un proyecto y terminaron así, una barbaridad”.

 

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Los terrenos que ya adquirió Boca, a metros de la Bombonera. Allí planean construir el nuevo estadio. Fotografía: Nad Rivero

 

EMBARRAR LA CANCHA

 

La cantidad de socios que tiene Boca supera ampliamente la capacidad de la Bombonera y esta es la mejor excusa que encontró Angelici para proponer la construcción de una nueva cancha. Más allá de la pérdida de identidad que esto conlleva, asoma además un negocio inmobiliario multimillonario y el ya mencionado atropello a la finalidad primera que tenían las tierras de apaciguar el déficit habitacional del barrio.

 

En este escenario, el pope de Boca tiene a mano una carta que intenta pintar con democracia una actitud cuanto menos polémica: plantea un plebiscito para que sean los socios quienes decidan si se hace un nuevo estadio o si se amplía la Bombonera, tal como proponen varios proyectos que ya fueron presentados en el club. El asunto es que en el plebiscito (estaba previsto para marzo y aún no tiene fecha cierta) podrán votar los socios adherentes, una figura creada por la gestión de Angelici y que implica una suerte de sala de espera gigante en la que cientos de miles de hinchas aguardan que los socios activos no vayan a la cancha para poder ocupar su lugar en algún partido. Casi nunca venden entradas para los socios adherentes porque con los activos ya no dan abasto. Entonces se estima que “los adherentes” (Boca ya tiene más de 100 mil) votarán a favor de la construcción de un nuevo estadio, con más capacidad y por ende con mayores chances de ingresar.

 

Al mismo tiempo, si se concreta la idea de construir un estadio con 80.000 asientos, el objetivo de la dirigencia será poblar la cancha con abonos anuales (tal como sucede en Europa), algo que difícilmente pueda ser costeado por la gran mayoría del público que va a la Bombonera.

 

Angelici tironea de los hinchas e intenta llevarlos para el lado que le conviene. “Si los socios deciden que hay que hacer un nuevo estadio, la Bombonera queda como está, con la idea de techarla, quedará como museo, aunque también se pueden hacer diversos espectáculos, obras culturales… Hay que explicarle bien al socio, que es el que va a decidir. Y si elige que el estadio no se toca, quedará así como está. Pero ojo: el año próximo tenemos que poner asientos en toda la cancha por lo que se va a reducir la capacidad y quedarán otros 15.000 hinchas afuera. Por ahí se queda afuera uno que decía que la Bombonera no se tenía que tocar”, relata el presidente. Y acelera. “El financiamiento para la construcción de un nuevo estadio no sería un problema porque los bancos están líquidos. Sería con capitales privados. Además, si hacés una preventa de plateas, los socios pueden adelantar cinco años”. Angelici ya tuvo reuniones con el jeque de Dubai Sheij Mohammad Ibn Saqr Al Qassemi, uno de los posibles inversores para el estadio, en el que habría restaurantes, comercios, torres de estacionamiento…

 

Mientras la Bombonera tiembla, los vecinos laten.

 

“¿Vos sabés lo que es esto? ¿Vos sabés cómo se viven los partidos ahí adentro? ¿Vos sabés lo que es esto para nosotros, para los que somos de La Boca? No, hermano. No van a poder”.