Por Luis Paz
Buenos Aires, noviembre 1 (Agencia NAN-2008).‑ Hace más de una década que los Andando Descalzo vienen recorriendo los escenarios y salas del under y mostrando su mixtura de rock rioplatense (de por sí un género con mixturas disímiles) con ska, reggae y algo de cancionero pop rock, en su sentido más concreto: el de los estribillos bien hechos, el de las melodías que se convierten en himnos, el de Los Auténticos Decadentes, por dar un ejemplo. Casualmente el andar descalzo, la canción pop y el río son destinos recurrentes a la hora de buscar tranquilidad y, claro, algo de celebración.
Hasta encontrar, tercer álbum de estudio del sexteto de Mataderos, resigna parte de la fiesta contenida en los anteriores Andando descalzo (2002) y Mil destinos (2004), y casi todo el segmento festivo de 10 años y vivo, su disco en vivo de 2006. Resignación que surge del tire y afloje con el costado más melanco-melódico de la banda, una disputa que también tiene que ver con las diferentes concepciones poéticas de los ¡cuatro! letristas del grupo: el vocalista Juani Rodríguez (aporta “Continuar”, “Flor” y “Volveré”), el bajista Emiliano de la Encarnación (“Big bang”, “Caigo”, “Mi arte”, “Compañeros” y “Winner), el tecladista Pablo Otero (“Las luces”, “Andar” y el corte difusión “Ilógico”) y el guitarrista Ariel Paladino (“Liberate”).
“Big bang” abre con una profecía –“el sol explotará”– sobre un enclave musical típico del Río de la Plata: algo de canción folklórica, otro poco de power ballad, otro de Los Gatos y alguna referencia encriptada a las músicas de origen negro (blues, ska, reggae y tintes afrocaribeños). Algo así como que el Apocalipsis sonara a oleada de lago. O algo así como lo que Pablo Romero mostró con más repercusión en Arbol con, por ejemplo, sus versos traumados de “El fantasma” sobre una melodía de la que es complicado no apropiarse.
Pero enseguida “Continuar” modifica el rumbo del álbum y vira el timón hacia aquellos sonidos duros (siempre en el marco del rock rioplatense) que los emparientan más con La Vela Puerca que con No Te Va Gustar. Ya con vientos de fondo, el ska dirige una de los letras más autoreferenciales: “Necesito cambiar un poco esto, hipoteco veinte años al amor, alejarme de mi propia sombra, resisto, me aguanto, me quiero como soy”.
No es casual que los Andando Descalzo, juntos desde 1995, maquillen con figuras poéticas canciones que parecen tener que ver con un manifiesto, un balance o hasta un replanteo, si se quiere. En la misma línea está “Compañeros”, que parece reafirmar que no se trata de una crisis: “Siempre andando, el movimiento se demuestra andando, experimentando, errando y abusando de los dos”. De hecho, en “Volveré”, Juani promete: “cuando no pueda más conmigo”.
Pero Hasta encontrar no es en absoluto un disco introspectivo, no es la búsqueda en sí sino el comentario de la búsqueda, que parece ocurrir por fuera de la música. Y el disco no se torna denso gracias a esa sensibilidad que De la Encarnación tiene en común con Jorge Serrano, que es la de simplificar en una imagen cotidiana del pasado los estados de ánimo actuales. Pero en última instancia es toda la banda –que se completa con el baterista Carlos Quinteros y el percusionista Maxi Suppa– la que, por tener la maquinaria musical aceitada, lo hace fluido. Es especialmente interesante la versatilidad de Otero, que puede tanto emular percusiones como tender climas, guiar a todos o aplicar sutilezas.
Es difícil adivinar qué intentan encontrar los Andando Descalzo en su búsqueda, pero es cierto que con la periodicidad cada vez mayor que Los Piojos se vienen tomando para tocar y grabar, hay un espacio de escuchas deseosos de pastiche rioplatense que hasta aquí se vienen saciando más con “La Vela” y NTVG. Por eso, podrán seguir andando descalzos, pero deberán estar atentos.
Sitio:
www.andandodescalzo.com.ar