Por Esteban Vera
Buenos Aires, octubre 25 (Agencia NAN-2008).‑ Surgido del fenómeno de los talleres literarios de los últimos años, el puñado de escritores del Grupo Literario Alejandría editó su segundo libro, una compilación de cuentos breves más un monodrama y un fragmento, a cargo de los narradores Clara Anich, Juan José Burzi y Edgardo Scott (todos sub-32). Se trata de la segunda antología de relatos del grupo, pero la primera con letras propias, que circulan en blogs, talleres literarios y ciclos de narrativa.
Editado por El Escriba, Tres mundos reúne siete cuentos breves, un fragmento y un monodrama (obra teatral de un acto). Son 101 páginas que se leen de un tirón porque su interés consiste de plasmar en papel el fenómeno del ciclo de narrativa que Alejandría organiza. Es más, los textos están pensados para ser leídos ante el público. Los miembros del grupo se conocieron en el taller del dramaturgo y narrador Abelardo Castillo y desde 2005 llevan adelante las Noches de cuentos en el bar Bartolomeo. El año pasado, el por entonces quinteto publicó El impulso nocturno, 15 relatos inéditos leídos por sus propios autores en el Bartolomeo. La compilación fue becada por el Fondo Nacional de las Artes.
Anich (psicóloga y autora de las obras de teatro Cuando sea el momento, La familia de la planta baja y Los coleccionistas de bonsáis, además del libro inédito de cuentos En la noche, descalza) presenta “Noche para dos”, sobre una mujer que espera que un hombre le toque el timbre y la invite a destapar un vino, que “la desnude ciega frente al espejo y la recueste frágil sobre la cama”. En “Norma” (un monodrama de un acto) parece continuar la historia de aquella mujer, o quizá no sea la misma, pero sí es una que espera a otro mientras dialoga con el retrato de su madre, que la acompañó durante años de soledad absoluta.
Por su parte, Burzi, autor de la novela El trabajo del fuego y editor de la revista Los asesinos tímidos, aporta “Mil ojos” y “Fiesta”. “No se trataba de prostituirse. Sonia le explicó que nadie la tocaría. Simplemente iban a mirarla, a jugar a un juego de apariencia y fantasía. Quienes concurrían a ese lugar, en su mayoría hombres, simulaban creer todo, y tanto ellos como los que trabajaban ahí se entregaban a la farsa al punto de tomarla como verdadera”. En torno a esa ficción se construye “Mil miradas”, el relato más extenso y potente de la colección. En “Fiesta”, Burzi relata las sensaciones de aturdimiento y confusión de un joven.
Los últimos textos son finalmente del narrador Scott, autor de la novela corta Ficciones. En “Buceo”, Alejandro, un hombre aburrido de su vida cotidiana sale en busca de la acción que altere su monótona existencia. “Los hermanos” aborda las conjeturas del protagonista sobre la vida de su hermana, que apenas conoce (si bien creció con ella, nunca tuvo un vínculo fraterno sino un pacto de diferenciación absoluta impuesto por sus padres). El fragmento “La meditación de la bestia” trata sobre un monstruo que busca ser saciado de “apenas un puñado de secretos, apenas algunos cuerpos que logro develar cada dos o tres meses”. Finalmente, “Uvas” cierra el segundo libro de la Colección Alejandría describiendo la aventura de apropiarse de algo.