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Pieza efímera, obra duradera

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Un selectivo del teatro y la danza del Conurbano ofrecerá en El Galpón de Diablomundo, en Temperley, la segunda edición de este notable “montaje teatral sin baches”. Fotografía: Prisma/Pato Igle

Por Emmanuel Videla

La propuesta es que vayas al teatro. Este sábado. A las 21.30. En El Galpón de Diablomundo. En Almirante Brown 3589, a unas cinco cuadras de la estación de Temperley. El espectáculo dura unos 80 minutos. Así de corta. ¿Por qué tanta precisión sin contar de qué se trata? Y… es que esta función dura una vez. Es efímera. Es lo mejor del Conurbano. Posta. Cuando algo pasa por única vez, tratamos de estar ahí, sin vueltas. Perdérsela es perdérsela. No hay vuelta atrás. No podés vivirla en otro momento. Vos fijate. Ya pasada esa euforia por empujar a ir sí o sí, Claudia Turdo, una de las organizadoras del Ciclo Vesquevez, define a NaN el formato del capítulo II de este encuentro bimestral: “No es una varieté, no es café concert, es un montaje teatral sin presentador ni baches”. Es un espectáculo de espectáculos que combina números de artistas invitados de diferentes disciplinas, que están en cartel en otras salas, con creaciones exclusivas para cada capítulo.

Un ejemplo de esas creaciones son los dos personajes de humor absurdo que interpretarán la artista Claudia Turdo y el actor Enrique Pagella. Sus vestuarios son de lo más llamativos y le dan el toque particular al espectáculo. Con sombreros que taparían hasta la capa de ozono y con unos sobretodos blancos inmaculados, se animarán a montar dos escenas de Leo Maslíah. En otro momento de esos 80 minutos, Pagella interpretará un fragmento de Ruleta risa, un espectáculo coescrito por David Solana. Pagella cuenta a esta revista brevemente un poco sobre su personaje: “Larry es un contador de chistes fracasado con ínfulas de poeta y filósofo. Por eso lo van a desestimar mucho a este personaje”.

Quienes hacen, sienten y le dan razón de ser a este hecho efímero son: los bailarines Giselle Dana y David Señorans, la actriz Leila Kancepolsky, el músico Guille Sniezyk, el señor payaso Tenaza y Ramirito, de Teatro Kabeza. Todos nombres que resuenan y se conocen en de la movida del Conurbano. El golpe más sublime en esta “textura compacta”, que trata de ser “lo más seductora posible para el público”, son las cuerdas del violín de Sniezyk, que hará vivir a Bach y Telemann en un especial para esta noche.

La luz será otro distintivo para esta velada que une danza y teatro en una sucesión de escenas. El atractivo visual que se logre con las luces, el vestuario y las actuaciones será protagonista para formar este todo compacto. “La necesidad de desarrollar una puesta y transformar el espectáculo en algo nuevo” es la afirmación de Pagella para nombrar el porqué de este ciclo, que en el Conurbano es novedad, pues allí abundan los café concert y las varietés. Sin embargo, el habitué del Galpón de Diablomundo sabe lo que va a encontrar en el espacio: algo que trate de romper las estructuras. O ampliarlas, transformarlas, librarlas al juego. Pagella sabe cómo y tiene formas de hacerlo. Su obsesiva lectura del Tractatus, del filósofo Wittgenstein (pensador que mostró los límites del lenguaje y del conocimiento humano), colaboró para echar manos al teatro y hacer juegos de él.

Para crear este espectáculo único, que se esfuma en una noche, hay que tener prontuario. Y los del Galpón lo tienen. Durante todo 2013 y en el comienzo de 2014, se desarrolló sin interrupciones el ciclo de literatura mmm (meilmíamask, una deformación del famoso poema de Dylan Thomas). El encuentro constaba de diferentes bloques y reunía a artistas a leer y compartir poesía y narrativa, con intervalos de escenas de teatro en una maratónica noche de más de tres o cuatro horas de espectáculos.

A mediados del año pasado, Quique Pagella anticipaba —con buen tino— a este medio: “Queremos que en las próximas varietés la figura que modera desaparezca por completo y se transforme todo el ciclo en un espectáculo por sí solo”. Esa ambición se logró, pero no desde una transformación de las varietés mmm, sino desde otro formato: el Ciclo Vesquevez.

Y esta lectura se acaba acá. No vaya a ser que de tan larga te pierdas la efímera función.