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Discos: “Nictógrafo” (Lucio Mantel, 2008).-

El ex compositor de los progresivos Que se convirtió al cantautorismo sensible y ofrece en su debut solista un álbum prolijo y elegante, catalizado por un concepto de redescubrimiento constante de las interrelaciones humanas.

Por Luis Paz

Buenos Aires, septiembre 6 (Agencia NAN-2008).‑ Íntimo, cálido, acústico, cuidado, elegante. Nictógrafo puede describirse a partir de cualquiera de esos conceptos. Es que el disco debut como solista de Lucio Mantel –otrora cantante de la banda de rock progresivo Que– no estaría para nada mal ubicado entre Amar, temer, partir, de Gabo Ferro (otro ex rockero convertido al cantautorismo), y el CD-R que compila a Fanny Grass, Félix, Santi Amor y Hernán Martínez. De hecho, Mantel es una síntesis de lo mejor de cada uno: la capacidad interpretativa de Ferro, la crónica de Franny, las melodías de Félix, las ocurrencias del alter-ego de Santi Rial y el calor de Martínez. Aunque Mantel no abrace el rock, como Amor y Martínez.

Nictógrafo (literatura): objeto creado por el Lewis Carrol en Alicia en el País de las Maravillas, utilizado para escribir en la oscuridad. Nictógrafo (música): disco compuesto por Lucio Mantel con gran intimidad en la composición, excelente acústica en el sonido y un impecable trabajo de producción de Tatu Estela en los estudios El Santito y Papel Groove. ¿Cuál es, entonces, el sentido de la referencia? Pues que la mayoría de las doce canciones del disco fueron compuestas “sin saber si alguien las iba a escuchar alguna vez, en una virtual oscuridad”.

“Oscuridad” presente más por la mística oscurantista que por un sonido oscuro, ya que Nictógrafo es un álbum de canciones (¿acaso no todos lo son?), con un sentido nostálgico pero una interpretación abierta, liviana, un ensamble productivo entre Mantel en guitarra y voces, Gaspar Tytelman en percusión y Roy Valenzuela en contrabajo, ensalzado con las colaboraciones de Mariana Baraj en voces, Juan Pablo Chapital en guitarra, Fer Isella en órgano y el Polaco Sunshine en la creación de ambientes sonoros. También es destacable la presencia de Carli Arístide, Leila Cherro, Delfina Zorroaquín, Horacio Cacoliris y Juanfa Suárez, que aportan bronces, cuerdas y parches al producto final.

Que el disco comience con “Refugio” –“Vine escapando de una mancha oscura y espesa, en procura de un refugio contra toda la sociedad, transité delirios, miedos, sombras y nubes, hasta que entendí que esa soledad era el mismo refugio”– no es casual. Y si que termine con “Lunar” –“Su retrato le era ajeno porque nunca encontró otro modo de brillar, ¿un día habría de llegar?”– es casualidad, es una magnífica porque cierra perfectamente el concepto del disco (las entreguerras de las relaciones humanas) con un interrogativo final abierto.

El camino entre aquel descubrimiento inicial (del conocimiento) y este ulterior (del desconocimiento real) pasa por el envión renacentista de “Túnel”, la nostalgia de “Luminosa sombra”, la pretendida omnipotencia de “Todo”, la real dependencia de “Algo” y la sensación de estarse en la mitad del camino de “Otoño”. Los títulos son un texto aparte, tan logrado como el resto. En la segunda mitad, Mantel vuelve a renacer en “Tanto”, a extrañar en “Nadie en el espejo”, se convierte en mar en “Llueve”, en ardor en “Vapor” y, antes de documentar sus conclusiones con “Lunar”, festeja por adelantado en “Zamba desnuda”, celebrando una etapa más de un camino más, sin que eso lo convierta en un álbum más.

Nictógrafo es, en balance, una cuidada y prolija obra, con una interpretación musical lo suficientemente sobria como para que el concepto pueda ponerle un manto de sentido a un muy buen debut de un emergente cantautor sensible.

* Lucio Mantel presenta Nictógrafo el miércoles 10 de septiembre a las 21 en el Chacarerean Teatre, Nicaragua 5565

MySpace: www.myspace.com/luciomantel