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Libros: “Ian Curtis/Joy Division” (Varios autores, 2008).-

Ignoto hasta hace un trienio para la mayor parte del público rockero juvenil, la figura de Ian Curtis, vocalista de la banda inglesa Joy Division y jóven martir del post punk, cobró mayor fuerza en los últimos años en base a la biopic Control y el protodocumental Joy Division. En paralelo a los estrenos, un grupo de jóvenes poetas convocados por la pujante editorial Caja Negra se entregaban a la traducción de sus canciones. Con ciertas licencias poéticas.

Por Luis Paz.

Buenos Aires, julio 17 (Agencia NAN-2008).- “Este libro no es un cancionero, es el producto de la incursión que Walter Cassara, Mariano Dupont, Roberto Echevarren, Andi Nachón y Violeta Percia hicieron en la escritura que Ian Curtis produjo para Joy Division, con el propósito de efectuar una doble traducción: la de las letras al castellano, sostenida simultáneamente por la traducción de la experiencia de la música a la escritura poética”. La explicación es muy clara desde la contraportada de Ian Curtis/Joy Division, recientemente publicado por la editorial Caja Negra en una cuidada edición que emula el formato de los álbumes triples en vinilos de siete pulgadas.

Básicamente, cada uno de los cinco coautores del libro –seis, si se incluye al verdadero autor de las obras, Ian Curtis– seleccionó cuatro canciones de Joy Division y, con claras concesiones poéticas a la hora del trabajo, se entregó a la traducción de las líricas, sin perder el eje de que se trata de composiciones musicales.

Pero ¿por qué no un cancionero? “La fuerza expresiva de la escritura de Curtis es producto del compuesto en el que esa escritura funciona –se aclara en el libro–. Aislarla de ese sistema sería anestesiarla”. Por eso, los jóvenes poetas, que oficiaron de interpretadores más que de traductores, se dejaron afectar por la mística de las canciones de la banda emblema del post punk.

Pero el libro no se agota en las “reversiones”. Además, incluye una somera biografía de Ian Curtis, inseparable de su rol de cantante en Joy Division. Y, claro, están las letras originales de las canciones e, incluso, un apéndice que hace las veces de sumario discográfico de la banda que, tras la muerte de Curtis, mutó en New Order.

Desde elecciones obvias como “Atrocity exhibition”, “Transmission” o “She’s lost control”, hasta raras avis en el verseo poético del inglesito, como “The eternal”, “Komakino” o “Ice age”, son veinte las canciones “reversionadas” en Ian Curtis/Joy Division. Eso sí, para sorpresa de muchos, no se halla contemplada “Love will tear us apart”.

Poco resta por agregar, ya que de por sí el libro puede resultar breve y ronda casi en exclusividad sobre las canciones de Joy Division. Sólo cabe decir que se trata de una muy buena aproximación a la obra de Curtis, tanto para aquel que se ha dejado hipnotizar por la música de la banda sin haber prestado mayor atención a las líricas, como para aquellos para quienes el joven mártir del post punk permanecía ignoto. En resumen: una puerta de entrada a la épica de Ian Curtis y su banda, ofrecida con una buena calidad, más allá de ciertos desajustes subjetivos en las traducciones.