Tres años de espera pero el Mostruo volvió. El cuarteto platense integrado por Lucas Finocchi (guitarra y voz), Luciano Mutinelli (batería y voz), Gabriel Ricci (bajo y tos) y Kubilai Medina (guitarra y voz) es Grosso en el circuito emergente, lo fue desde aquel disco homónimo y debut celebrado por Gustavo Cerati. En Profunda desorganización lo muestra sin fisuras, valga la redundancia. “En lugar de la ocasión/ quisiera poder ser yo/ el ingenuo que pregunte/ cómo podemos estar/ en esta profunda desorganización”, arranca prolijo, como un reloj musical, el primer track, que le da nombre al quinto LP. La cosa sigue blusera con “Soledad” y el tercer paso es un pum para arriba con “Salva”. La ola crece setentosa, riffera, valvular, con “Ese perro” y la surfean con “Vas a llorar” y “Perdí”, hasta romper popera en “Algo”. “Ya pedimos otras ventanas/ ya miramos a otro lugar”, confiesan en “Resilencia” para ir cerrando con “El futuro”, bien blusero: “No piensan llamar a los que ya se fueron/ a los que ya no están/ sin ruido, así empieza el futuro.” Será por eso que piensan que “Todo es hoy”. El Mostruo afloja seis largos minutos y deja ver “El costado tierno” para el cierre: “Siempre me acompaña/ el costado tierno de la oscuridad/ invitándome como una sirena a ser el idiota que se niega a ser”.