Por Luis Paz.
Buenos Aires, julio 5 (Agencia NAN-2008).- Juan Pablo Malvasio toca teclados hace 15 años. Primero lo hizo en la soledad de su cuarto, sacando temas de Fito Páez “de oído”, hasta que conoció a New Order, Depeche Mode, Soda Stereo, Virus y el electropop ibérico. Su primera banda, Z80, tenía un sonido “muy depechero” y tuvo un éxito “poco más que nulo”. Luego de dos proyectos tributo a Soda, se convirtió en Capitán Fok, avatar bajo el que registró Irónico!, crónicas del amor urbano contemporáneo que lanzó en agosto en clave electropop. Desde entonces, tocó en cuanto escenario pudiera, desde las fiestas Divas & Divos, Eyeliner y ElDorado, a la peluquería Prana, pasando por la Marcha del Orgullo, el homenaje a Miguel Abuelo y hasta fondas.
A principios de siglo, se iba a peinar a Prana para los shows. Entonces, como ahora, era un musculoso simil Glen Danzig (vocalista de Misfits). Ahora, en los estertores de la primera década del Siglo XXI, dice dar más con su physique du rol: está más “punkoso”. A Fok le encanta acuñar términos. En la hora y media de charla con Agencia NAN, se despacha con “depechero”, “punkoso”, “ceratoide”, “porteñoide” y otros. Entremedio, y mientras se baja dos termos de mate en su casa-estudio, opina sobre la escena, da tips para el homemade producer y explica de dónde salió el mote que da título a esta entrevista.
– Irónico! ya tiene un año. En perspectiva, ¿qué estima le tenés?
– Tiene cosas que hoy no haría, mucha producción. Ahora estoy más preocupado en otras cosas que en tanto ornamento. Tiene que ver con que estoy escuchando cosas más indies e italo disco, artistas que son más teatrales que musicales; y con que cambié los instrumentos. Antes era muy sónico, de exploración, y ahora estoy trabajando en base al Casio, que me obliga a pensar en canciones. Antes capaz tenía un cuelgue electrónico y me mandaba un tema. Pensá que empecé a tocar teclado a los 13 y armé mi primera banda, Z80, en 1999.
– Adicta empezaba a salir del ghetto, Miranda! no existía y la importación de discos estaba a punto de acabarse por unos años. El escucha porteño no estaba preparado para el electropop.
– Claro, todo era o house o rock and roll, no había circuito alternativo, era tocar con bandas de rock and roll o en fiestas electrónicas. Me costó, pero después aprendí en la época que estaba viviendo y, si bien sigo clavado en un sonido, ahora trato de meter cosas más modernas. En ese tiempo no era vocalista, tocaba teclados. Estuvimos tres años con un éxito poco más que nulo.
– ¿Y colgaste los teclados?
– No, nos separamos y después de un año seguí con una banda tributo a Soda, en 2003, cuando era una banda retro que había muerto en 1997. Pero nos iba bien, cobrábamos por show y nos vinculamos con gente como Martín Carrizo, de ANIMAL, que nos produjo un tema, o Zeta Bossio, que vino a vernos. Después vino un flaco de otra banda tributo y me llevó. En 2004 estuve en dos bandas tributo a Soda Stereo en paralelo.
– ¿Podías sobrevivir sólo con eso? Te pregunto en términos económicos y en términos artísticos.
– No, para nada, mantenía otro laburo. Pero aprendí cosas distintas, una era más hitera y la otra más lados B, en una me tenía que preocupar por que suene todo bien y la otra era más performática, había que poner más actitud. Después nos fuimos quedando sin laburo porque la de temas propios se fue cerrando en componer y dejó de ser rentable, en términos económicos, y la otra en términos artísticos, porque me limitaban mucho porque era “muy dark”. Cuando corté con las dos me puse a armar temas que ya tenía, yo componía en paralelo.
– Y los subiste a Internet, en los albores de los sitios musicales gratuitos.
– Sí, tenían una calidad vocal espantosa pero, por la urgencia, los subí igual. Fue a fines de 2005 y recibí criticas horribles. Entonces me puse a estudiar canto. Es normal: cuando te ponés a armar algo que es tuyo te ponés más ansioso y lo querés mostrar. Hoy estoy más tranquilo porque sé dónde están mis puntos débiles y dónde no. Antes componía canciones complicadas de cantar, más para alguien que no sabe, como yo. Pero de a poco, estudiando, le agarré la mano. Y en paralelo me puse a producir a otra gente y aprendí.
– En esa época empezás a producir a Peter Pank, ¿no?
– Así es. En una época yo tocaba con Blitto Falcone y Peter me vio y me comentó que se estaba quedando sin productor. Me propuso laburar con él y tocamos muchísimo. Peter tiene una propuesta artística muy definida. Con él teloneamos a Boom Boom Kid y yo me imaginaba que nos iban a escupir. En ese momento no era la cosa emo de ahora y creí que nos iban a escupir y nada que ver. Ahora la escena alternativa es como un hardcore con brillantina. Yo no me pongo brillantina, a mí no me queda bien.
– ¿A Peter le diste la sensibilidad pop que traías de Virus y Depeche?
– Con Peter busque laburar de forma más ecléctica, el venía techno industrial y traté de meterle más disco, cosas más alegres. Él tenía una sensibilidad pop pero no la explotaba. Hacerlo cantar fue todo un tema, porque él es performer, no es cantante. Juntos tratamos de de que esto no quede en el ghetto.
– ¿Le mostrás tus canciones a gente de otro palo?
– Sí, a gente del rock y la electrónica. Y me pasa que la del rock es más receptiva, la del electro dice que “es muy canción”. ¡Y sí, es una canción, para hacerla en vivo, más allá de que sea electropop!. Yo tuve una época muy dark y también otra muy raver, de ir a Parque Sarmiento.
– Por estética, uno te alinea más con el rock que con la electrónica.
– Es algo que trato de explotar: un chabón pelado, musculoso, tiene que hacer heavy metal, es un clissé. Pero yo soy muy individual y me gustan ciertas cosas de cada cultura y las tomo, otras no. Por ejemplo, fui muy raver, pero nunca me drogué con pastirulas. También está eso de que vas a una Creamfields y lo tenés que hacer. Hay algo muy social ahí que no pasa por una decisión de uno, y yo soy de decidir por mi cuenta, más allá del medio.
– De hecho, en Irónico! te das permiso para hacer una crítica de eso.
– Me gusta hablar mordazmente de lo que veo. Por ejemplo, tengo un tema nuevo que se llama “Tengo onda”. Yo salía con alguien que laburaba en la tele y me la pasaba los findes en ese mundo, todos con lentes y bailando todos igual. Por suerte la relación duró un mes nada más, jajaja.
– En ese tema decís: “Tengo onda, escucho a Cattáneo, a Martín García, tengo un iPod, tengo onda, me pongo las gafas, pastis, pastis, pastis, gafas”. Es un cuadro perfecto…
– Escucharlos hablando así decís: “Tengo que grabarlo”. Está todo bien con Cattáneo y con Martín García, me gustan cosas de ellos, pero no me va que se consuma algo con tanto fanatismo. “Tengo onda” pasa por ese lado. Me va mejor con ese tema en lugares chicos, que se escucha bien y nos cagamos de risa. En Prana los peluqueros se morían. Yo tengo amigos “Tengo onda” pero no me gusta ser ofensivo, estoy diciendo lo que veo. Es un tema muy irónico, pero no lo tenía para el disco, lo hice a principios de este año. Irónico! lo edité en agosto, quería terminarlo y ponerme a hacer otras cosas. Lo dejé que se moviera en un circuito under independiente y me puse con esas otras cosas.
– En Agencia NAN buscamos apoyar a artistas autogestionados y mostrar posibilidades a otros que están en la misma senda. ¿Vos como laburás la composición, edición y distribución desde la independencia?
– La distribución la hago por Duck-o-homo (el sello de Fun People) porque en la fecha con BBK pegamos muy buena onda; en Roberto Sánchez, porque conocí al flaco en un recital de Azafata; y después en Prana y en Corazón Brillantina, que es una feria itinerante. Son todos lugares amigos. Si me mandaba a hacer “la gran Musimundo”, el material estaba viejo.
– Irónico! es un material contemporáneo al circuito, que todavía es incipiente…
– Y sí, en Musimundo quedaba anacrónico. En cambio mis temas nuevos, como “Devolveme mis CD’s”, son más irónicas, más mordaces incluso que las del disco, pero hablan de cosas muy concretas, historias cotidianas, comunes. Me estoy centrando en eso, en cosas que pasan. En mi caso, los CD’s que pido que me devuelvan son uno de house y uno de Depeche. Hablo también de cosas más domésticas. Hay otro que se llama “Vos me cargás porque no tengo ganas de ordenar”, que es más infantil. Son temas más costumbristas.
– Sorprende, en el sentido de que es un debut solista y, sin embargo, aborda temas universales: la vida en la ciudad, las rupturas.
– Es verdad, parece más un tercer disco de solista que el primero. El solista suele ser más autobiográfico, pero son períodos. Y también es contextual. “Tengo onda” afuera de Argentina no se puede hacer, no se entiende, lo mismo que en el Interior. Es un tema muy porteñoide. En Rosario, por ejemplo, di un show con un maquillaje tremendo y fue como demasiado raro.
– Y bueno, imaginate que venga al bar al que vas a tomar cerveza “el auténtico electrochongo argentino” todo maquillado…
– Jajaja, eso me lo pusieron unos amigos que son muy modernosos y que siempre me decían: “¿Qué venís a chongear acá?”. Un día le di un flyer a Ciro de Los Piojos y se cagaba de risa. Fue una joda entre amigos, con buena onda, y quedó. Aparte tiene gancho. De última, es mucho más revolucionario que los rockeritos exageradamente producidos que no dejan de ser nenes de papá.
– Haceles una canción, por favor, un “Tengo onda” para rockeritos.
– Sí, sí, esta ahí grabada en un demo. O sea, hay gente que dice: “Yo me visto indie”. ¿Cómo carajo te vestís indie? Debiera de ser que la ropa que usas no tiene marcas, o que te la hacés vos, o que te ponés un harapo. Se están refiriendo a una onda. Yo tenía una concepción de que lo mío es indie porque no tengo compañía y hago todo independiente, aunque sea electro, pero no me catalogan como indie. La realidad dice que para los medios y el publico el indie es eso: pelo semilargo, ropa vieja, anteojitos. Son las reglas. Hay una canción gallega que dice “Mucho indie techno pop”. Y lo que hago debe ser eso. Si aparece una discográfica tendré que evaluar cuánto me puede convenir.
– Que se apuren, ya tenés casi listo el segundo disco ¿no?
– Tengo varias canciones, pero no lo voy a hacer en estudio, lo voy a grabar entero acá. Irónico! grabé las voces en estudio pero hoy prefiero usar esa plata en comprar un buen micrófono. Aparte estoy haciendo cosas instrumentales y pensando en mandarme algo más “indie”, pero la cosa electropop me queda. En Irónico! hay mucho plug-in, también la composición a partir de elementos digitales por línea mejora la fidelidad. Usé buenos samples de bata que le dieron un hi-fi. Tenía la idea de hacer algo dance, también. Nunca pensé en meter una banda, pero en algún momento capaz lo haga.Y también estoy haciendo cosas en inglés, pero que no sé si las voy a usar como solista o si las mandaré afuera.
– ¿Cómo te las arreglas para tocar en vivo siendo solista?
– Ponele, tengo amigos bateros que quieren tocar, pero en general me gusta que haya espacio en el escenario. Los escenarios de la movida independiente no son demasiado grandes. Me pasa en Espacio Plasma, abajo, que me tengo que poner a caminar entre las sillas, las uso como pasarela, porque me gusta la cosa de que no sea el show todo el tiempo un tipo clavado en el escenario. Igual, usualmente salgo con un violero, alguien en teclas y mi hermana (Ella!) en coros, y algunas otras veces con algún performer.
– Un show de varieté…
– Claro, de golpe meto una drag queen. Igual ahora mi propuesta en vivo es un poco más punk, me pongo a romper cosas en el escenario. Estoy haciendo un cover de «Ultraviolento», de los Violadores, en clave electropop. El “Tengo onda” tengo que ver en qué entorno lo toco, porque hay lugares donde no se escucha la voz y hacerlo es un desperdicio. Me pasó en Acero, en Adrogué. Se tiene que escuchar la letra, tienen que estar prestándole atención, y no era así, era una fiesta. Esos shows me dan como para hacer algo más hardcore. En Plasma siempre me ponen a tocar con los Good times for Dynacom y ellos son como muy indies, y hacemos una noche muy trash, una vuelta se cayó un parlante, es un punkismo.
– Te queda la anécdota, que siempre sirve para difusión.
– Tengo una mejor, en Plasma, en el barcito de abajo, se me cortó la luz y seguí haciendo el show con el Casio VL-Tone y los parlantitos, eso fue fantástico. Encima me lo cuelgo como cumbiero.
– ¿Con ese tecladito hiciste 6 obras para Casio VL_Tone?
– Claro, lo hice con este Casio y una doble casetera. En 2001 estaba parando en la casa de amigos porque me había ido de la casa de mis viejos. Una tarde, aburrido, muerto de hambre, me compré dos casetes y me puse a grabar con un mic. Grababa una pista de batería, la tocaba en una casetera y por la otra tomaba el audio ambiente y sumaba el bajo. Después ponía batería y bajo y grababa por otro lado los teclados. Fue muy casero y no le di más bola. Un día lo encontré, le limpié un poco el ruido y lo subí. Tuvo bastantes downloads y lo presenté en Casa Brandon el año pasado. Eso me disparó la idea de hacer algo más básico, más low-fi para mi próximo disco.
– Ojalá que, para entonces, ya hayas recuperado tus CD’s.
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