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Experiencias de la resistencia ilustrada.-

Las conferencias son habituales en todo tipo de encuentro sobre una disciplina en particular o sobre el arte en general. El Cuarto Encuentro de Cómics y Animación no fue la excepción, y tuvo como disertantes al staff de la nueva Fierro, al co-director y a un ilustrador de la Barcelona. En este artículo, Agencia NAN resume sus palabras.

Por Sergio Sánchez.

Fierro: un cambio de eje temporal en la historieta nacional.

Para el dibujante Lucas Nine, hay una diferencia temática, un “cambio de espíritu” entre la vieja Fierro de la década de 1980 y la nueva, debido a que la original tenía “una carga de ciencia ficción futurista, que funcionaba como campo de acción”. En cambio, en la actual, las historias “parecen mirar al pasado”. “No sé si es un cambio muy positivo, pero es un cambio notorio”, concluyó. Según el humorista gráfico Gustavo Sala, publicar en la antigua Fierro “era como cumplir el sueño del pibe”. Sin embargo, destacó que la actual revista “tiene un diseño de tapa más cuidado y adaptado a las nuevas tecnologías, como el diseño gráfico”. El nivel de esta Fierro es “de nueve para arriba”, calificó.

De la charla con el staff de la revista se desprende que, con respecto a la construcción de los personajes y las historias, principalmente hay dos formas de proceder: que la creación del dibujo y el guión recaigan en un solo artista o dividir las tareas entre un guionista y un dibujante. Para el dibujante Juan Sáenz Valiente, la segunda condición “por un lado es muy linda y por el otro es medio incómoda”. “Es lindo trabajar con un guión porque es como chocar con el mundo de otra persona y a través de ese choque sale otro mundo. Pero a veces es difícil, porque uno no entiende hacia a dónde va el otro y tiene que convertirse en una especie de chofer del lápiz”, confiesa acerca de la experiencia que resulta trabajar con el escritor Pablo de Santis.

Sin embargo, Nine considera que en la historieta que hacen De Santis y Valiente sucede algo “muy interesante” y es que “uno tira para un lado y otro para el otro, y entre los dos se complementan, al surrealismo medio mágico de De Santis, Juan le pone un mundo bien real”. Según Nine, lo que producen es “un mundo que en realidad no le pertenece por completo a ninguno”.

Para concluir, Tati aconsejó a todos los que incursionan en la escritura y el dibujo que “no le tengan miedo a las ideas, tienen que publicar todo lo que se los ocurra, porque no es uno el que se expresa, son sólo ocurrencias”.

Barcelona: una obra periodística, no una revista humorística.

Sergio Langer, ilustrador de Barcelona y Clarín, comenzó su experiencia en la autoedición junto a un artista plástico amigo, también apasionado por la historieta. “Hacíamos lo que queríamos, experimentábamos, teníamos la libertad para seleccionar los mejores artistas”, reconoció Langer. “El proyecto –que tuvo su origen en 1993– consistía en producir un fanzine con todo lo que no podíamos poner en los medios donde laburábamos”, especificó.

Por su parte, Mariano Lucano, co-director de la revista, sostuvo que este emprendimiento de autoedición surgió a partir del “divertimento” que les causaba a él y a su grupo de amigos leer Clarín. “Nos parecía que (el contenido del diario) era un maravilla de humor, por ejemplo, desde los títulos de rumores como el ‘Ahora dicen’ ¿Quién dice? “, criticó un jocoso Lucano.

“Consideramos Barcelona como una obra periodística, no como una revista humorística. Lo que nosotros hacemos es periodismo, el hecho de que cause gracia es problema de ustedes”, lanzó Lucano, con un tono más cercano a la seriedad que a la broma. Y, sin tapujos, finalizó: “Barcelona se propone recorrer las cloacas del periodismo”.


En el debate sobre los límites para hacer humor, el calificado Langer abogó: “El humor es formidable, te resguarda de cualquier fanatismo. No hay límites para hacerlo. Si hubiera más humor, no pasaría todo lo que está pasando. El humor es genial para dar vueltas las cosas. Hay que reírse de lo trágico”.