
Por Daniela Rovina
Rodolfo, Beatriz y Fantasma Unicornio es la historia de un mito inédito con una condena inexorable: cualquiera que se cruce por azar con un pez alado será candidato a pasar el resto de sus días como un espectro errante. Menuda complicación que Rodolfo y Beatriz, dos amantes viajeros, deberán afrontar a medianoche y a campo abierto sobre un tren inexplicablemente detenido. La repentina aparición del pez verdugo trastoca la aventura de los jóvenes protagonistas, atascados de incertidumbres: ¿quién lo vio primero?, ¿dolerá la transformación? Esas preguntas desatarán una larga velada de catarsis y reflexión, en la que expondrán sus temores, disconformidades, tristezas y anhelos casi como un par de condenados a pena de muerte.
Escrita y dirigida por Eugenia Pérez Tomas, la puesta entrecruza el presente de la pareja con el relato onírico de Fantasma Unicornio, un(a) ex human@, de género indefinido, tan pálido y desteñido como la criatura mitológica que le presta el nombre. Fantasma Unicornio es el futuro de los viajeros, lo que sigue a la aparición del pez volador. Y, por eso, su experiencia será fundamental para entender la metamorfosis que ocurrirá en cualquier momento: es un testigo omnisciente de la tragedia fantástica de los jóvenes y, a la vez, tan víctima como ellos.
Rodolfo… es una de las dos dramaturgias escritas por Pérez Tomas (también autora de Las casas íntimas) y quizás de las que mejor representa la forma de hacer, el “cómo”, de la escena Off sub-30. Y esto porque reúne en su troupe técnica y actoral a algunos de los más frescos exponentes del teatro porteño: pibes que a veces producen y otras dirigen, actúan, iluminan y diseñan la escenografía de sus puestas (tal el caso de la dramaturga y directora Natalia Carmen Casielles, que se calza el traje de Fantasma Unicornio).
La composición escénica es oscura, casi imprescindible para el diván coral en el que de a poco deviene la obra. Es de noche y están pausa, suspendidos en un páramo perdido al costado de las vías del ferrocarril. Tiempo y espacio adecuados para esta historia breve, pero contundente. En menos de una hora, cada personaje descarga su angustia existencial en intervenciones de compleja poesía filosófica. En escena se escucharán cuestionamientos sobre el ser y la nada mezclados con arranques instintivos que llenan al trío de humanidad; también irrupciones musicales que alteran el ritmo aletargado de la acción dramática; y tímidas notas de felicidad y redención que consuelan la incertidumbre sobre lo desconocido.
* Rodolfo, Beatriz y Fantasma Unicornio se despide de la cartelera porteña el próximo viernes a las 21 en Abasto Social Club, Yatay 666, Ciudad de Buenos Aires.