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La Quetrófila: una cocina para las nuevas recetas literarias.-

Cuentos cortos, ensayos, sueños de autor, poesías y una novela por entrega es lo que ofrece esta novel revista literaria, dirigida por una joven escritora de 22 años y originada en una “charla de amigas”. Con primer número en las calles y segundo a la vuelta de la esquina, La Quetrófila se presenta como un espacio de difusión para literatos iniciantes o críticos jovatos, para el joven enamorado o la damicela abandonada. “Pero todo con seriedad y siempre que el texto tenga un dejo de genialidad”, aclara Valeria Tentoni, la cabeza detrás del proyecto, que en este artículo le comenta a Agencia NAN los pormenores de trabajar desde la autogestión en la escena de las letras independientes.

Por Esteban Vera

Lomas de Zamora, abril 30 (Agencia NAN).- “Aquí y allá, alguien dice te amo/ y mientras tanto yo espero simplemente/ que, mientras espero,/ el cielo noctámbulo oscurezca del todo./ Camino torpe sobre un tejado de moho,/ supongo que he perdido el tren en la estación que faltaba./ Voy a dejarme dormir un poco/ hasta que en la mañana del quizás,/ la mano natura, apague las luces del último cuarto”. “Una poesía para recortar y regalar”, dicen las instrucciones de La Quetrófila, una novel revista literaria dirigida por Valeria Tentoni, una joven escritora que nació hace 22 años en Bahía Blanca y desde hace cinco reside en la Ciudad de Buenos Aires.

La historia de la publicación comenzó durante una charla de amigas, una noche fresca de junio de 2006, a partir de las inquietudes de Valeria y otras tres jóvenes “por tener una revista de papel propia y no llenar un vacío”. Según adelantó la directora del proyecto a Agencia NAN, en las próximas semanas estará disponible en kioscos, librerías y bibliotecas porteñas el número dos, con una tirada de 500 ejemplares, 300 más que en el debut, a cuatro pesos.

Cuentos cortos, ensayos, sueños de autor, poesías y una novela por entrega, ofrece la publicación. Las obras que allí se publican pertenecen a escritores a los que se invita a colaborar, como al narrador, crítico literarario y ensayista Daniel Link. Pero, también, se divulgan autores novatos, desconocidos y principiantes que le dan el “sí” a la invitación de publicar en La Quetrófila. “La mayoría de los cuentos y poesías llegan a la casilla del mail y en esos mails buscamos trabajos que sean prolijos y con algún destello de genialidad, porque para hacer una revista de medio pelo no la hago, con el trabajo que cuesta”, admitió Valeria.

“En el segundo número publicamos un cuento que llegó a la casilla del correo, que es muy bueno y es de un chico que nunca publicó nada”, halagó la joven editora. Internet, también, contribuye a la creación de la revista: “Mucha gente que pasa por el blog (http:// laquetrofila.blogspot.com) también envía sus obras o compra la revista y pasa sus textos”. El matiz lúdico también está presente en la revista, que tiene un espacio especial para que el lector arriesge significados para el nombre la publicación. “Apele a su delirio, a su chamuyo, a su capacidad inventiva, ¡y responda la pregunta!: ¿Qué significa para vos La Quetrófila?”, invita esta escritora, que pese a no haber publicado aún su primer libro, como le gusta aclarar, sí ha ubicado cuentos y poemas en revistas del circuito independiente de las letras.

La primera edición de la revista tuvo una tirada de 200 ejemplares, mientras que la número dos, que “está en trabajo de parto”, saldrá a la calles con 500 ejemplares, a un valor de cuatro pesos. “No retribuye económicamente, no se recupera la inversión, pero sí gratifica en otra cosas, como el montón de escritores que conocí, gente que trabaja en la literatura y en otras ramas del arte, personas que me han hecho un montón de favores sin ninguna obligación y todos los vínculos que se generaron”, destacó la sorprendida Valeria.

Pero lo cierto es que los recursos económicos no sobran: “He caminado con la carpetita del proyecto buscando alguna publicidad que permita financiar la revista, pero no hay publicidad para la literatura”, reclamó ante Agencia NAN. Por el momento, gestiona una beca en el Fondo Nacional de la Artes para sostener la publicación. “Si no se da, organizaré fiestas, pero algo haré para seguir publicándola”, aseguró, muy entusiasmada.

Tentoni destacó el hecho de que Internet brinde herramientas para llevar adelante un emprendimiento. “Ayuda mucho, con los mail gratuitos. Imagínate si tuviera que enviar cartas, no podría pagarlas. Sin Internet no podría hacer La Quetrófila. Por ejemplo, a la diseñadora la conocí a través de un aviso que publique en Internet que decía que necesitaba una diseñadora que trabaje ad honoren”, recordó la joven editora, ávida lectora de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Franz Kafka, el Marqués de Sade y Edgar Allan Poe, entre otros. Además de Alberto Laiseca, autor de la novela Matando enanos a garrotazos y maestro de Valeria en el taller literario donde corrige su posible primera novela. “Es un genio vivo al que no se le da bola. Tiene 20 libros, y ninguno traducido, mientras que hay escritores de 30 años que sí lo están”, se quejó la alumna.

Valeria se despide de Agencia NAN y se va soñando con que la “revista crezca muy de a poquito, que se incorpore un staff permanente, que sea más grande, que tenga un gramaje más generoso, con más colores”.

Blog: http://laquetrofila.blogspot.com