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Ironía: cuatro jovencitos con mucha química.-

En dos años, cuatro adolescentes de la zona sur del Gran Buenos Aires formaron su primera banda, pasearon sus canciones por los bares vernáculos, se separaron y volvieron a juntarse con un único objetivo: grabar su primer disco, que ya está en marcha y cuenta con la producción del productor de Los Tipitos. Antes de presentarse el próximo viernes en un pub de Lomas de Zamora, le explicaron a Agencia NAN que, aunque son jóvenes con gustos por estéticas musicales distintas, tienen “una química especial”.

Por Ailín Bullentini

Lomas de Zamora, abril 24 (Agencia NAN).- Se dice que, cuando uno es joven, la vida pasa rápido, a toda velocidad. Así sucedió con Ironía, una banda de rock-pop formada por cuatro adolescentes de la localidad bonaerense de Banfield, que en dos años nació, giró por varios bares de la zona sur del conurbano, se desvaneció y renació de entre sus cenizas con la fuerza suficiente como para grabar su primer disco. El próximo viernes 25 de abril, volverán al ruedo nocturno, a la medianoche, en Queen, Lomas de Zamora, con un set de temas propios y covers de Turf y Babasónicos.

Su historia comenzó a tejerse en 2006, cuando el cantante y violero Alejandro López emprendió una búsqueda minuciosa de chicos que, como él, disfrutaran de hacer música. Y que, también como él, tuvieran “la necesidad” de formar una banda de rock. No le costó mucho. El primero en subirse al barco fue el bajista Walter Montenegro, que conoció a Alejandro en la iglesia del barrio. Al poco tiempo, se sumaron los hermanos Gonzalo, guitarrista y corista, y Luciano Gil, baterista, compañeros de clases de música del cantante. Y listo, ya nada les faltaba.

Ensayo va, ensayo viene, los chicos fueron limando asperezas musicales en pos de “una química especial” que, sentían, había entre todos. “Al principio teníamos gustos diferentes”, admitió Luciano a Agencia NAN, y precisó que la amplitud de la variedad era tal que abarcaba tanto a Gun’s and Roses, Led Zeppelin y Oasis, como a Turf, Juana la Loca, Babasónicos y Viejas Locas. Sin embargo, en la sala de ensayo y a la hora de componer, “había química al toque”.

Las diferencias empezaron a abrir una grieta entre los integrantes de a poco, que pareció por un tiempo convertirse en un quiebre definitivo. Pero no. Los chicos ya se conocían “demasiado como para empezar de cero en otra banda”, consideró Gonzalo. “Cuando sabés cómo va a tocar el otro, cómo compone, lo que le gusta y lo que no, es muy difícil adaptarte en otro grupo y empezar de nuevo”, aseguró a esta agencia.

Entonces, Ironía revivió y tomó un fuerte envión. Los ensayos se multiplicaron y, poco a poco, las diferencias confluyeron en un nuevo estilo, uno propio. Entonces, los músicos comenzaron a disfrutar de la banda de una manera plena. “Hoy, nuestra música, para mí, es todo. Nada se compara”, sentenció Alejandro.

Pero el reencuentro y las “buenas vibras” entre los cuatro integrantes no eran la única buena noticia que aparecía a la vuelta del camino. Este verano, durante sus vacaciones familiares en Córdoba, el cantante se topó con Juan Vanrell, un ex productor de la banda marplatense Los Tipitos, al que “de una le gustó mucho” la música de los jovencitos irónicos, según contó su cantante.

Una cosa llevó a la otra, y lo que durante unos días fue sólo una posibilidad se volvió realidad. Vanrell se hizo cargo de la producción del primer disco de la banda, que se está grabando en los estudios que el ingeniero tiene en el barrio porteño de Caballito.

Si bien las grabaciones comenzaron hace sólo dos semanas, la ilusión para los chicos es muy grande. “Esto es muy importante, ahora la cosa no es sólo tocar”, sentenció Gonzalo. Producto de su imaginación y de la de Alejandro son la letra y música de los nueve temas que integrarán el disco que, por ahora, no tiene nombre ni fecha de lanzamiento.

Por lo pronto, la buena racha los empujó de nuevo a los shows en vivo en bares. Al año pasado tocaron en Adrogué, Lomas de Zamora y Banfield, y luego de varios meses de ausencia volverán a las noches con un micro de nueve temas, entre los que incluirán propios y covers de Turf y Babasónicos.

La prolijidad que Ironía emana hace un poco de ruido cuando se cae en la cuenta de que los responsables de ese sonido tienen un promedio de 18 años. Sólo el bajista, con sus flamantes 22, les saca ventaja a sus compañeros. Son muy jóvenes pero tienen energía y, aunque sus vidas por fuera de la banda son distintas, los cuatro coincidieron en que aman hacer música.

Mirando al futuro, Luciano se imagina haciendo otras cosas que le permitan seguir sentado detrás de su batería. A Gonzalo no le importan “los sacrificios que haya que hacer”, porque “dos horas en una sala de ensayo compensan todo lo demás”. Hoy por hoy, están concentrados en la grabación: “Queremos que salga bien, y después se verá como sigue la historia”, concluyó Gonzalo.