/Archivo

Recitales: Lisandro Aristimuño en Niceto.-

Con sonidos electrónicos, melodías hipnóticas y aires folclóricos, Lisandro Aristimuño cautivó a más de medio millar de personas en Niceto, el pasado viernes 11 de abril. En su regreso a los escenarios porteños luego de su gira por el noroeste argentino, el cantautor interpretó sus canciones clásicas y continuó con la presentación de su último disco, 39º. Sobre el escenario, hubo invitados como Diego Frenkel, de La Portuaria, y al ex baterista de Divididos Jorge Araujo. Debajo de las tablas, Agencia NAN vio y escuchó todo lo sucedido.

Por Sergio Sánchez

Buenos Aires, abril 21 (Agencia NAN).- “De este cielo vendrá música que se esconde en algún lugar”, vaticina Lisandro Aristimuño en el final de “Sun”, el tema de su primer disco, Azules turquesas, de 2004. En este caso, el refugio de las canciones fue Niceto. Y los refugiados fueron más de la cuenta. Tal es así que a las 22 del pasado viernes 11 de abril, una hora después de la cita, el público seguía ingresando al boliche porteño.

Extrañaban sus canciones y asistieron multitudinariamente a la cita, cubiertos de camperas y bufandas, como si Aristimuño hubiese traído el frío desde su Río Negro natal. Es que el músico patagónico no se presentaba en Buenos Aires hacía meses, porque estuvo de gira por el noroeste argentino, andando y tocando por Santiago del Estero, Tucumán, y Humahuaca y Tilcara, en Jujuy.

Aristimuño se caracteriza por ser un buen generador de climas: cada canción es una melodía que ambienta e hipnotiza. Así comenzó su show, con una larga introducción electrónica para el tema “Pez”. A esta melodía se le sumó la de “39°” y luego la de la atractiva “Pluma”, temas que integran su último trabajo discográfico, 39°, editado de manera independiente en 2007.

El show apenas estaba empezando pero ya se escuchaban los primeros gritos de la platea femenina y los “¡Aguante Lisandro!” de la masculina. Claramente, en el juego de ánimos, triunfaron las chicas. Mientras tanto, Aristimuño cantaba la poética “Me hice cargo de tu Lux”. Sin embargo, Niceto seguía en penumbras, como si la situación invitara a “Cerrar los ojos”.

Desde su primer disco, Azules Turquesas, llegó “Tu nombre sobre el mío”, que describe una historia de amor ambientada en las tierras sureñas y que, en esta ocasión, sorprendió con la intervención de una grabación de la voz del escritor Julio Cortázar. Luego de “Blue”, continuó con una potente reversión de “Sun”, con un juego de doble percusión entablado por Rocío Aristimuño, hermana de Lisandro y corista de su banda, y de Martín Casado.

Sin duda, uno de los mayores momentos de hipnotismo se dio con “Vos”, cuando los participantes del show parecieron firmar un pacto con Aristimuño: nadie habló, nadie gritó, nadie tarareó. Hipnotizados por la envolvente melodía, los espectadores se dedicaron a escuchar con rigurosa atención y a fijar la vista sólo en el escenario. Cuando el tema terminó, tardaron más de lo habitual en aplaudir. Es que tenían miedo de romper el clima que se había creado.

“El momento que viene es muy especial, porque voy a invitar a un gran músico que admiro profundamente”, confesó Aristimuño con un dejo de misterio, antes de invitar al escenario a Jorge Araujo, ex baterista de Divididos y actual de Gran Martell, para interpretar “Hojas de Camino”.

En la reversión de “Azules turquesas”, la voz de Lisandro y el cello, en manos de Leila Cherro, se fusionaron. Pegadito, sonó “El beso”, otra hermosa canción de 39°. Según el cantautor, el nombre del álbum “remite a la fiebre y a los diferentes estados por los que pasa aquél que levanta temperatura”. Y en Niceto, se comenzaba a sentir el calor febril condensándose en el aire.

«Ha llegado la hora de presentar a una persona increíble que me pone la piel de gallina cada vez que lo escucho tocar o escucho sus discos: el señor Diego Frenkel.” Con esa sincera presentación apareció el líder de La Portuaria sobre el escenario, para cantar a dúo “Para vestirte hoy”.

Casi llegando al final, el sonido perfecto de “La última prosa” marcó otro momento clave del show. Otro pacto se firmó entonces. Y, como en el orden original del disco Ese asunto de la ventana, de 2005, continúo el potente y despechado en “En mí”.

«Sé que está mi mamá por ahí, así que le voy a dedicar esta canción que le compuse». Inmediatamente, una lluvia de suspiros femeninos cayó sobre el lugar y el Re mayor dio comienzo a “Canción de amor”. “¡Gracias señora!”, gritó uno a viva voz, y a la mujer la voz pareció perecerle.

Las guitarras de Lisandro y Carli Arístidi se juntaron por última vez en la noche para interpretar “El búho” y “Demasiado”. Finalmente, para evidenciar una de tantas influencias, Aristimuño se lució con una exquisita reversión de “Kurosawa”, de l disco La hija de la lágrima, de Charly García.

Sitio: http://www.lisandro.biz
Blog: http://azulesturquesas.blogspot.com