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sobre bronces, soles y autopistas

reseñas

Foto: Carlos Castel

BRONCE – ATRÁS HAY TRUENOS

truenos

Atrás Hay Truenos siempre fue una banda en constante movimiento. En Romanza, su debut del 2012, irrumpieron en la escena local presentándose como unos guitarristas insaciables enamorados de la distorsión y las largas zapadas instrumentales. En pocos meses los Truenos se volvieron a encerrar en el estudio con el productor Diego Acosta y comenzaron a trabajar su nueva cara. Encanto salió al año siguiente, un disco que parecía enfocar toda la fuerza y el descontrol de su precedente en la estructura de la canción.

 

Bronce, el más reciente movimiento de Atrás Hay Truenos, tardó un poco más en llegar. “Todo está grabado en bronce” cantan en la apertura del disco. “Todo”: el trabajo de tres años seguidos, una obsesión recurrente, la necesidad de decirlo todo, y la reinvención de la identidad. Cada segundo de esta apertura despliega una docena de sonidos y posibilidades, desarmando la limitación que tenían al ser una banda tradicional. Y de las texturas suspendidas que crean los sintetizadores y percusiones en paralelo, de a poco resurge la canción. En el centro de su ambición creativa, Bronce equilibra los polos de la canción y de la experimentación libre; el mejor ejemplo de esto se puede encontrar en temas como “Encuentro” y “Perro”.

 

Los Truenos también rompen con la esquemática formación de banda para invitar a una larga lista de músicos que prestaron sus manos al Bronce. Los detalles de Juan Cruz Palacio como percusionista, la sorpresa silenciosa de Gustavo Monsalvo de El Mató en las cuerdas y los versos mitológicos de Rosario Bléfari en “Euro, el reino de tu amor”, son de las participaciones más centrales.

 

Al avanzar el disco las canciones van tomando un ritmo más sostenido. Porque por sobre la experimentación hay una esencia personal que se mantiene presente desde el primer disco de la banda hasta el último. Está ahí, cuando el pulso comienza a aumentar en “Cara de mapa” y “Consuelo”, recordando el calor y la repetición kraut de sus recitales de verano. Las melodías austeras y las letras claras se vuelven gritos suspirados, mientras las voces insisten: percibiendo/ persiguiendo/ recorriendo.

 

Si se puede distinguir una inspiración fundamental en cada uno de los discos, en Romanza se tematiza el inicio de las cosas, al capturar las ideas instintivas de la banda en su primer ataque. En Encanto, se evidencia el resultado final que son estas canciones, el objetivo alcanzado de un nuevo enfoque. Pero Bronce, el tercer movimiento de Atrás Hay Truenos, encuentra su inspiración en el centro de ambos extremos: en el proceso mismo de la creación, en el limbo inquieto entre idea y obra. /Eric_Olsen.doc

 

 

DÍA A DÍA – LAUTARO MATUTE

matute

Una inevitable impronta rioplatense cruza todo el disco. Desde Cabrera hasta Edgardo Cardozo, las canciones de Matute abrevan en los sonidos y señales estéticas de la región, pero al mismo tiempo absorbe elementos del jazz. Se lo nota suelto y seguro al momento de ponerle voz a las historias que canta y cuenta. Es que el compositor y guitarrista es uno de los cantores del emblemático Ensamble Chancho a Cuerda, en donde curtió de una manera descontracturada la música latinoamericana. Si bien en su disco debut como solistas sobresale el trabajo guitarrístico (delicado, algo pampeano, melancólico), ocupa también un lugar importante la percusión a cargo de Jonatan Szer y las intervenciones de Nicolas Rallis, otro integrante de Chancho a Cuerda que también acaba de sacar un disco mágico (Estábamos tan tristes que no podíamos cantar). Entre las canciones, se destaca “¿Qué hacés?”, sobre el poema de Luis María Pescetti «Un mundo contra la trata». “¿Y dónde ocurre toda esta mugre? ¿Y dónde pasa? ¿No es en casas?”, dice la letra y sintoniza con el clima histórico y cultural. Otra perlita es la versión de “Tocando al frente” del cantautor brasilero Renato Teixeira. /Sergio_Sánchez.doc

 

 

EXPLOTA EL SOL – EL ORGULLO DE MAMÁ

elorgullodemama

Una especie de rompecabezas a distancia. Un modelo para armar entre Buenos Aires y Seattle, producción musical que se hizo sustancia, ida y vuelta, a través de la digital cloud y esas emociones que te buscan y se encuentran. El sucesor de Campeón Mundial es un muestrario de canciones tamizadas por matices raperas cuyo resultado es, a la vez, híbrido y orgánico. El segundo LP de Agus Spinetto y Fran Lopez inicia con el track homónimo cuan guión cinematográfico de una peripecia de barrio, potenciado con el aporte lírico de Luludot Viento y Julian Desbats. “Tranquilidad y ganas” se dibuja con trazos de bajos y sintes distendidos, una oda a la espera y a los ánimos cautivos. Los anhelos furtivos y el buen olfato de “Ballena Blanca” se vuelven pares con la melódica “Partiendo en la ciudad”, nostálgica y sin rencor en la voz de Eugenia Brussa. Continúa la alegría instrumental de “En mil pedazos” para cerrar con la deliciosa “Peanut Barret”. En fin, un álbum armónico y de soles varios, condensado por la singularidad de tener una banda con un continente en el medio./Walter_Sosa

 

 

 

DEFENSA – DEFENSA

defensa

El disco debut de Defensa no es un trabajo fácilmente catalogable. Todo en él tiene su costado único y singular: desde la forma cansina de cantar de su vocalista; hasta los arreglos que mixturan sintetizadores y baterías eléctricas con efectos sonoros que parecen entrar y salir de las canciones aleatoriamente, sin destino, pero con una lógica que acompaña al concepto del disco. El grupo construye una atmósfera llena de sonidos de un futuro cyber punk, en el que el pesimismo de una sociedad post-industrial juega con el sentimiento de vacío de los individuos: Confiaste en tu juventud y te quedaste atrás/ Piden que sigas pero no hay más para dar/ Confiaste en tu inteligencia/ Y descubriste que también se agota”, se oye en el tema “Confiado. /Nahuel_Gomez.doc

 

 

 

AUTOPISTAS – MANU HATTOM

hattom

 

La voz reverberada de Hattom acompaña a lo largo de los diez temas del disco pasando por múltiples climas, entre los que predomina la canción pop melancólica. El músico de Haedo crea en Autopistas un viaje a paso lento por el oeste del conurbano, a través de microrrelatos sobre gente común, que redondean un disco indie sensible pero no aniñado, con mucha calle.“Izamarof, el Rey del Oeste”, “Autopistas” y “Vivo” son los temas más logrados dentro de una lista que no decae en ningún momento. Sobre el final, con “Cumbia Nena”, Manu demuestra la versatilidad de discos anteriores, dejando en claro que se puede trascender su estilo sin perder su esencia como artista. /Nahuel_Gomez.doc

 

 

 

 

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