Este unipersonal interpretado por Paula Ransenberg mixtura cinco personajes, cinco historias, en un escenario que se torna policromático. En la puesta y la versatilidad de la actriz encuentra solidez esta obra que se presenta los domingos a las 17.
Por Lola Kuperman
Fotografías gentileza de Sólo lo frágil
Buenos Aires, julio 31 (Agencia NAN-2012).- “¿Ustedes saben inglés?”, pregunta un treintañero morocho mientras entrega un volante. “El último personaje de la obra habla en inglés. Si no lo entienden, les recomiendo leer esta traducción antes”, explica. Ocurre en una presala de Timbre 4, y al ingresar al espacio físico donde se representará Sólo lo frágil, unas interpretaciones suenan a todo volumen. La voz forzada de una joven suelta desde un parlante frases inconexas. No es más que el preludio de la ópera prima de Luciana Dulitzky. Para que el espectador disfrute de la función deberá traducir, decodificar y utilizar sus aptitudes para comprender lo que está ocurriendo en escena.
Cinco personajes se desprenden de la actriz Paula Ransenberg y logran interconectarse a través de los elementos escénicos que se reciclan con extrema habilidad; también, a lo largo de los tópicos que atraviesan con violencia la obra: la incomprensión, la soledad y el desamparo ante la inestabilidad de la vida, ante la religión y ante el amor. Se mezclan en un resultante sin restricciones, para crear una masa homogénea en su heterogeneidad. De la versatilidad y de la inquietud de Rasenberg nace Sólo lo frágil.
El texto, escrito conjuntamente entre la directora y la actriz, integra la construcción de cinco mundos individuales que denotan una retroalimentación bipartita. El pasaje entre cada historia se fue modificando hasta encontrar su curso natural, cuenta Dulitzky y asegura que el nivel de mutación que requiere el unipersonal fue posible gracias a la intimidad que crearon. Una intimidad que se proyecta en cada cuadro y que reutiliza una y otra vez la mesa blanca donde se exponen las debilidades más profundas de cada personaje.
Amigarse con la risa o con la emoción en Sólo lo frágil le lleva al espectador fruncir un par de veces el ceño. El primer personaje es un militar retirado que desea subordinar hasta al aire y provoca una antipatía casi instantánea en el público. La violencia que desprende puede resultar un poco excesiva para un domingo a las cinco de la tarde. Sin embargo, en el transcurso de la obra, la violencia se resignifica hasta encontrar su cauce: la increíble ductilidad de la actriz y de las historias en y entre sí le siembran al espectador un cuadro con una paleta excesivamente policromática.
Lo frágil, lo privado, lo particular y lo inconsistente recorren cada uno de los cinco mundos. La soledad, y el miedo que ella genera, es la gran madame que domina la versatilidad característica de la obra. Versatilidad que encarna un serrucho cuando se convierte, en manos de la actriz, en un instrumento musical. Los elementos escénicos responden a la misma premisa: siempre solos, siempre aislados, casi siempre incomprendidos.
Sólo lo frágil es una opción para permitir que los problemas existenciales propios se tomen un respiro del habitual domingo y vivir las inseguridades, las problemáticas y las inquietudes de otros. Por lo menos por cincuenta y cinco minutos y luego, cada espectador decidirá si vuelve a los suyos o se queda un rato más procesando los ajenos.
*Sólo lo frágil se presenta todos los domingos a las 17hs en Timbre 4, Boedo 640, Ciudad de Buenos Aires.