La efervescencia de cuatro cuerpos y cuatro mentes le dan forma a un espectáculo en el que cada historia surge de los desafíos que proponen los espectadores. Fluidez y equilibrio se mixturan sobre las tablas para darle sentido a la vitalidad del mundo que siempre se mueve.Por Lola Kuperman
Fotografía gentileza Abel Sánchez de León y los que improvisan
Buenos Aires, octubre 18 (Agencia NAN-2011).- El cuerpo está en constante movimiento y es la búsqueda de un equilibrio lo que lo mantiene vivo, la razón de su vitalidad. La compañía teatral Abel Sánchez de León y los que improvisan está compuesta por cuatro cuerpos y mucha práctica. A tres años de su creación, el grupo se consagró ganador del Primer Campeonato Metropolitano de Impro Sport Argentina frente a otras 8 compañías. La efervescencia de sus cuerpos y la agilidad de sus mentes son los únicos responsables.
En un match de improvisación las reglas, a primera vista, son simples: el público exige y los actores se adaptan a esos pedidos. La risa es la señal de que el camino elegido es el correcto y la inverosimilitud de las historias que se plantean en menos de cinco minutos es el puntapié inicial para abandonar la función con una cara dolorida de tanto carcajear. Lucas de Costa, Sebastián Ochoa, Agustín Maggi y Gonzalo Klein se fusionan todo en uno sobre del escenario, uno con nombre y apellido: Abel Sánchez de León.
Además de competir contra otras compañías de improvisación, Abel… creó su propio espectáculo donde a lo largo de más de una hora el público decide qué desafíos deberán enfrentar los cuatro integrantes. La base de las historias siempre nacerá de los propios espectadores, quienes sugerirán diversos rubros como un título, una relación o hasta quién ha sido asesinado.
Con esta idea como punto de partida y un género, elegido por “los Abelitos”, como soporte, los cuatro actores demostrarán ser poseedores de un número infinito de identidades. Las edades, el sexo, la profesión o la nacionalidad se transforman en la plastilina que moldean a gusto del público a través de sus cuerpos, de sus timbres de voz y de la metamorfosis de sus caras.
De Costa, Ochoa, Maggi y Klein se conocieron hace más de siete años actuando en la Liga Profesional de Improvisación. La química grupal los llevó a crear su proyecto y ser, en su espectáculo, sus propios actores, guionistas y directores. La versatilidad y la velocidad para enlazar el género con la idea y desde allí crear un argumento sólido, se verá opacado por la fusión del grupo al actuar. La simbiosis entre ellos excederá el vestuario idéntico o las boinas dispuestas en el mismo sentido en sus cabezas. Se escuchan, se miran, se acompañan y se dan pie para formar un equilibrio escénico. Al ver la obra una verbo podría resumirlo todo: fluyen.
Tres sillas, un timbre y un micrófono serán los únicos elementos que ocuparán el escenario del teatro No Avestruz. El público se ubicará a lo largo de unas gradas que nacen desde el piso del escenario y dos sillones, con más espectadores, completarán el círculo que Abel Sánchez de León y los que improvisan se empeñará en crear a lo largo del espectáculo. Las carcajadas que dejarán sin aliento al público irán de la mano con los instantes de empatía con los actores. Ante los desafíos más inverosímiles, los instantes de vacilación de los improvisadores desencadenarán una risa cómplice y compartida entre todo el teatro.
Abel Sánchez de León necesita del público como el público necesita de ellos. La participación de ambos, en interrelación, es fundamental para el éxito de la función. Teatro lleno tras teatro lleno, los improvisadores han demostrado que saben exactamente lo que hacen. Su fuerte: la imaginación trasladada a sus cuerpos como si fueran uno solo, se completará al fusionar también, en ese gran vaivén de risas e ideas, a un público que demanda ser incorporado. Si la búsqueda del equilibro es la razón de la vitalidad, el cuerpo de Abel Sánchez de León parece ser poseedor de tanta que los espectadores, tras presenciar su función, obtienen una porción de regalo capaz de alivianar cualquier pena.
*Abel Sánchez de León se presenta el sábado 29 de octubre a la medianoche en el Teatro No Avestruz, Humboldt 1857, Ciudad de Buenos Aires.