Desde el Festival Intenso Danza la propuesta está dirigida a mirar para otro lado: promocionar la disciplina, su enseñanza, formación y profesionalización, en sus principales estilos, a través de clases, conferencias, debates, proyecciones, exposiciones, stands que se apostarán sobre El Galpón de Guevara (Guevara 326) y Dance & Move (Jorge Newbery 3663). Las jornadas arrancarán mañana y se extenderán hasta el próximo lunes, en un fin de semana largo exclusivo para bailarines, coreógrafos, directores y productores que quieran compartir técnicas, experiencias e incluso necesidades. «Todos deberían tener la posibilidad de acercarse profundamente a lo que aman», subrayó el ideólogo del evento en diálogo con Agencia NAN.
Por Ailín Bullentini
Fotografía gentileza de Intenso Danza
Buenos Aires, octubre 7 (Agencia NAN – 2011).- ¿Cuánto vale conocer a un colega? ¿Cuánto ayuda a la tarea de uno el tomar contacto con formas diferentes de hacer lo mismo? ¿Cómo hacer para que tal encuentro suceda entre cientos de hombres y mujeres que caminan un sendero similar? Hasta aquí, cualquier persona que lleve a cabo una actividad con tanta pasión como para querer convertirla en pulsión de vida puede sentirse identificado. Los conceptos que aparecerán a lo largo de esta entrevista también podrán aplicarse a cualquier disciplina, más allá de que quien los desarrolle sea el actor Rodrigo Pedreira, en referencia a Intenso Danza, un evento que ideó y empujó, junto a un grupo de artistas de la escena a quien sedujo con la propuesta. ¿Cuál? «Promocionar» la enseñanza, formación y profesionalización de la disciplina, en sus principales estilos, pero también, y sobre todo, generar un encuentro de estudiantes y futuros bailarines, coreógrafos, directores y productores relacionados con este arte.
«Volví de un viaje con la idea. Tiré algunas palabras en el aire en charlas con amigos, y fue como hacer rodar una piedrita en una montaña de nieve», describe Pedreira que, en diálogo con Agencia NAN, diagramó la coreografía del proyecto, al que decenas de inscriptos de todo el país colmarán de sentido cuando se lleve a cabo durante todo el fin de semana largo. Desde allí, baila hasta los fundamentos prácticos y hasta emocionales que implican la «necesidad de construir desde lo colectivo y con un foco cultural en la danza». «Lo importante de Intenso Danza es que quienes lo pensamos y lo llevamos a cabo tenemos la suerte de trabajar y vivir de la danza, y queremos que todos los que se dedican a eso puedan hacerlo de esa manera. Para eso, sabemos adónde apuntar, dónde están los vacíos, qué mejorar. Intenso Danza es eso: un vacío que necesitó llenarse», señala para abrir un nuevo cuadro.
-¿En qué aspecto de la disciplina ve el vacío que Intenso… viene a llenar?
-Es algo que considero necesario aportarle a la danza argentina: promoción; que la danza sea para todos. Si bien acá cuenta con cierta evolución, Argentina es uno de los países que más desarrollo cultural tiene de América Latina. Quienes formamos parte de su mundo, quienes le damos existencia, no nos lanzamos a hacer proyectos como Intenso… de manera independiente. Quiero decir, no le decimos que sí a las ideas que se nos pueden llegar a ocurrir para que lo que más amamos crezca, sea más conocido, se meta más en la sociedad, en el público. Intenso es independiente en el sentido de que fue pensado y creado por nosotros, pensando en artistas que buscan desarrollarse en el mundo de la danza, de la música, de la canción. Y eso va más allá de que el festival haya conseguido el aval psicológico, ideológico y, si se quiere, económico de varios espacios. Más allá de eso, Intenso Danza es un proyecto elaborado desde nuestra mirada y pensando en lo que nosotros, desde el arte que ejercemos, podemos aportar a la cultura argentina.
-Plantea que la búsqueda de Intenso… es la promoción de la danza. ¿De qué manera intenta llevarlo a cabo?
-El objetivo principal de la propuesta es promocionar la danza desde la formación de quienes la desarrollan. Por eso una de las ventajas que ofrece a quienes quieran participar es la posibilidad de encontrar todo lo que necesitan para perfeccionarse en eso que aman hacer a tres pasos, de estudio a estudio. Pero, además, que se puedan encontrar, conocer, que puedan unirse en pos de proyectos, aprender del otro.
-¿La autogestión que deben desarrollar los bailarines respecto de su formación se transforma en una dificultad?
-Es una batalla que siempre se termina abandonando en pos del afán de querer vivir de la profesión. Pero eso tiene que ver también con la apuesta que se le da a la disciplina a nivel general. Para disminuir esa dificultad de tener que andar buscando profesores por todos lados, clases de aquí y de allá, con diferentes maestros importantes, para poder sumar perfección a la técnica, puntos de vista diferentes del movimiento, Intenso logró concentrar a muchas de estas grandes figuras de la enseñanza, como Margarita Martínez, Laura Roatta, David Señorián, a pocos metros de distancia. Concentración semejante de formadores, en un punto, promociona, fomenta al bailarín en el desarrollo y el sostén de la formación constante. La dificultad también es financiera, en el sentido de que se necesita mucho dinero para atender a ese tren imparable de capacitación que hay que tomarse cuando uno decide ser artista. Poder pagar muchas clases es difícil. El festival facilita, también, las cosas en esa instancia. Queremos apoyar a la promoción artística y cultural. Me considero una persona que amo lo que hago. Todos deberían tener la posibilidad de acercarse profundamente a lo que aman.
-¿Por qué plantea un contrapunto entre la formación constante y el convertir la danza como medio de vida?
-Me parece que, dadas las cosas como están hoy, para poder ver dos minutos de danza en la televisión tenés que comerte una hora de escándalo. Eso revela el lugar que se le da al arte, a la buena calidad del arte, en ese medio, que es el que mejor paga. Me parece que es tiempo de que la industria apueste a otra cosa. Habría que hacer hincapié en la formación académica, en las salidas laborales para poder fomentar ese camino en los bailarines. Hay muchos que invierten tiempo, dinero, y esfuerzo en trabajar sus técnicas de movimiento. Que no dé lo mismo, entonces, darles lugar a ellos que al escándalo. Hay que apostar al arte, a la formación de los bailarines, a la superación de ellos por ellos mismos como artistas, a la educación del público para que pueda disfrutar de ese arte como un medio de expresión. Esa es la clave de los grandes polos culturales de la danza en el mundo.
-¿Podría Argentina ser un polo cultural mundial de danza?
-Argentina tiene las capacidades. Lo ves en los espectáculos que ofrecen los actuales núcleos mundiales, como Londres o Estados Unidos. La diferencia es que en esos lugares, la danza es una industria y hay avales económicos muy grandes puestos en ella. El público puede identificarse con esos espectáculos. Aquí, la atención está puesta en otros ejes. Nosotros tenemos la capacidad y el talento, las ganas de pertenecer, de expresarnos, de bailar, de cantar, de actuar, de ser reconocidos por nuestro arte, a nivel personal y social. Pero la necesidad de vivir de lo que uno ama hacer presenta una disyuntiva: uno, con el afán de responder a esa necesidad, a veces comete errores y vende un poco su almita al diablo. Desde mi humilde punto de vista, queremos ser de los que aportan para que esa industria se vaya generando. Fanatizar a la gente, en el sentido de la formación, por querer superarse para alcanzar metas artísticas.
-El país cuenta con un campo creativo de danza independiente en crecimiento y varios focos oficiales que se mantienen, como la compañía del San Martín o la de Danza Contemporánea. ¿Cómo se fanatiza por la formación, teniendo en cuenta ese estado de situación?
-Es difícil de saber porque no sabés qué sucede primero, si el huevo o la gallina. No sabés si la gente no consume danza porque no tiene plata o si los productores ofrecen espectáculos de baja calidad para que el público se interese. A título personal, creo que la clave es arriesgar un poco más. El público busca entretenimiento, pero la gente no sabe cuánto gasta un artista para poder formarse, para sacarte una sonrisa cuando estuviste todo el día de mal humor o por dejarte con la satisfacción de haber visto una excelente coreografía de danza. Eso tiene que estar un poco más fomentado. Y para eso hay que tomar riesgos. En vez de invertir dinero en una producción dirigida por un gran director, que cuesta mucha plata, los productores prefieren apostar a las figuras famosas con el objetivo de llamar la atención desde allí. En algún momento hay que empezar a hacer las cosas bien. Hay que poner plata en donde verdaderamente sirva, hay que hacer proyecto más culturales y no tan palo y a la bolsa. Aportar a la buena formación y darle pelota para que desde allí nazcan buenos directores, buenos profesionales de la producción.
-¿Qué espera del festival?
-Sabemos que esta primera edición provocará un despertar a y de muchas cosas. Lo que no sabemos es para dónde va a dispararse. Por ahí Intenso Danza acaba convirtiéndose en un seminario de más días, más profundo y específico en esto de facilitar la formación al artista. También soñamos con hacerlo itinerante, para poder llegar a cada rincón de la Argentina.
Sitio: http://www.intensodanza.com/