Desde hoy y hasta el 17 de este mes, mil bailarines y coreógrafos de 20 países esparcirán su danza por las calles del centro histórico de la capital cubana, en el marco del 16° Festival Habana Vieja. Ciudad en movimiento, organizado por la Compañía de danza teatro Retazos de Cuba.
Por Ailín Bullentini (desde La Habana)
Fotografía gentileza Retazos
La Habana, abril 13 (Agencia NAN – 2011).- Amontonados, los adoquines tapizan el suelo de caminitos angostos. Los bicitaxis rebotan sobre ellos, paseando el tiempo libre de turistas o la prisa de los locales. Incontables, los balcones que trepan por las fachadas de colores resquebrajados asfixian el respiro al cielo de esos callejones. Entre medio, de repente, una plaza, un banco salvador, miles de rayos de sol que nunca abandonan los ambientes. “Empecé a caminar la ciudad, me enamoré de ella y le propuse casamiento. Yo no iba a dejar de bailar, y ella sería mi refugio.» Isabel Bustos Romoleroux ancla su recuerdo en los monstruosos años ’90 que fueron dañinos para América Latina y casi letales para la Cuba Revolucionaria. Aquellos años que amenazaron llevarse su oficio y pasión, la de ser bailarina, junto con los escombros del muro de Berlín, hecho ruinas. Caminando su ciudad natal, la bailarina fundadora de la Compañía Retazos, descubrió en los recovecos del centro histórico de la capital cubana, escenarios. Y sobre ellos, creó Habana Vieja. Ciudad en Movimiento, el festival de danza-teatro callejero más importante de Latinoamérica, que hoy inicia su décimo sexta edición.
Alrededor de mil –¡¡mil!!– artistas de 20 países –incluido “el Imperio” americano– levantarán el polvo habanero entre hoy y el 17 de este mes, en el marco de este festival que arrasó con la vida de Retazos. “Nos está comiendo vivos. Creció imparable, incluso a pesar de las limitaciones que tenemos a la hora de ofrecer comodidades a los grupos de bailarines internacionales”, se sorprende Bustos Romoreloux, mientras dialoga con Agencia NAN en un rincón de la sede de la compañía, que existe emplazada en Amargura, una de las callecitas de La Habana Vieja.
La sala propia de Retazos, que llegó un año después de haber cumplido el grupo dos décadas de vida, es una victoria tan importante como la puesta en marcha del festival. Ambas surgen de la lucha constante por mantener ardiente la pasión que quema en las venas cuando una persona se convierte en arte. En el caso de Isabel, en una pieza de danza contemporánea, el estilo de baile base del proyecto que Retazos reconstruye día a día.
Habana Vieja. Ciudad en Movimiento es un grito de rechazo rabioso a bajar los brazos. “El festival nació por la necesidad que Retazos tenía de sobrevivir. El período especial en el que Cuba debió sumirse en la década del ’90 (post fin del socialismo ruso) fue tan especial que los teatros cerraron sus puertas en La Habana. O tú definitivamente dejabas la profesión o buscabas espacios donde seguir ejerciéndola. A mi se me ocurrió indagar la Habana Vieja. Empecé a caminar la ciudad, me enamoré de ella y le propuse casamiento. Yo no iba a dejar de bailar, y ella sería mi refugio. Es tan hermosa su arquitectura, tan pegadita al mar. A mí de aquí no me sacan, me dije. Yo me quedo con mi baile, aquí”, reconstruyó la directora, que convirtió las calles, los patios interiores de los edificios históricos y los parques en teatros abiertos a cualquier par de ojos.
La bailarina estudió en la Escuela Nacional de Danza cubana e integró la Compañía nacional de ese país; pululó por Ecuador, en donde fundó la Escuela Nacional de Danza de allí; voló hasta el centro Superior de Coreografía de México, en donde fue alumna y maestra; y llegó hasta el departamento de Danza de la Sorbona (Universidad de París), a bordo de una beca. El círculo de esa vuelta acabó en su ciudad natal, y la posibilidad de fundar Retazos, en 1987, una compañía que hoy recibe a graduados de la cuna de su fundadora. Sin embargo, no fue hasta hace cinco años que lograron la sede en la que hoy se entreteje el trabajo de cerca de 20 personas –entre bailarines y profesores–, y dos festivales más, además del callejero –Videodanza e Impulsos–.
La maduración de Habana Vieja. Ciudad en Movimiento es la maduración de Retazos, también. “En la medida en que fuimos desarrollándonos, en que la Oficina del historiador –organismo del Estado cubano que le dio la mano a la compaía y al festival– fue entendiendo lo que queríamos hacer, es que nosotros fuimos trabajando en el desarrollo social que la oficina propone, logramos la sede, nuestro espacio, sin abandonar la calle”, puntualizó Bustos Romoreloux.
En la edición número 16° del festival, las obras de más de medio centenar de compañías de danza en todos sus estilos tomarán forma en 14 escenarios callejeros y compartirán la esencia del encuentro artístico con clases abiertas, charlas debate y muestras fotográficas nacionales e internacionales. Pero el disfrute de esos elementos no será excluyente entre sí. “El festival está siempre pensando en cómo generar una ruptura en el discurso para abrirle la cabeza a la gente”, descubrió Eugenio Chávez Pérez, encargado de que cada una de las piezas que integran la propuesta encastre correctamente. Los participantes, la obra que traerán a los suelos de la capital cubana, los elementos que necesiten para poder hacerlo, la coordinación de los tiempos e incluso la búsqueda de casas de alquiler que puedan albergar a los artistas; todo pasa por las manos de Eugenio.
Cada uno de los cinco días que conforman el encuentro cuenta con un circuito específico, que permite a los espectadores no perder ninguna oferta. Un grupo de artistas callejeros sobre zancos, y la ayuda de pasacalles indicadores, llevan al público de escenario en escenario, o casas privadas, museos históricos, plazas y calles. Las charlas debate y las clases magistrales se realizan hasta el mediodía. Luego, el recorrido artístico arranca hasta que cae la noche.
Pero además de ser una propuesta que quiebra el dispositivo en el que normalmente la danza emerge, al trasladarlo desde el escenario sublime, el ambiente adecuado, la iluminación específica, Habana Vieja. Ciudad en Movimiento es el refugio del encuentro entre artistas que se convierte en cuna de nuevos y variados proyectos, que superan al que los reunió. “La participación en el festival ha sido razón de uniones originales e inesperadas entre bailarines y coreógrafos de partes remotas del mundo, que a partir de hacerse conocido aquí crearon hermosas propuestas. Es imposible controlar los efectos y las consecuencias de Habana Vieja. Ciudad en movimiento. Por suerte, cada año nos excede más”, concluyó la bailarina, cuya pasión por la danza la sigue desbordando, a más de seis décadas de vida.
Danza Teatro Retazos: http://www.danzateatroretazos.com.cu/