La productora artística integrada por siete chicos y chicas del conurbano bonaerense propone “resignificar” espacios y acciones para conformar un circuito cultural alternativo. “Pueden ser jornadas de música, improvisaciones de grupos teatrales en la calle, el armado de ‘bibliotecas efímeras’, exposiciones plásticas o maratones literarias”, contraofertas “a la estructura que ordena qué es lo que se ve y qué lo que permanece a oscuras”, concuerdan.Fotografía de María Luz Carmona
Buenos Aires, septiembre 15 (Agencia NAN-2010).- El arte como motor de cambio, como fuerza de supervivencia, como medio de expresión. El arte como pincel, concluyen desde el sur del conurbano bonaerense siete chicos y chicas casi periodistas, casi licenciados en Letras, casi diseñadores gráficos, casi cineastas que, cansados del gris del universo que caminan, respiran y huelen a diario cranearon una manera de cambiarlo por algo más colorido. Sí, utópicos. Sí, idealistas. Soñadores, claro. Pero mientras usted está sentado ahí leyendo estas líneas y tachándolos de todo eso, ellos se acercan con una cubeta en la que mezclaron los mil tonos con los que imaginaron sus mundos mejores y de pincelada en pincelada dibujan espacios culturales nuevos en lugares que se creían oscuros, clausurados, inexistentes. Eso, en resumen, es Pinta Tu Aldea!
“Pintar es reformular, cambiar. Es darle a algo un color que antes no tenía. Tiene que ver con una visión del mundo: pintar la cultura desde nuestra visión”, toma la posta Magalí Compagnucci, que junto con Julio Friedman, ambos en carrera para convertirse en comunicadores sociales, y Anabella Almonacid Fernández, que construye su título de periodista, se encarga del laburo de Acción Social y Prensa de la productora cultural sin fines de lucro que crearon hace poco más de dos meses.
Además de integrar Pinta Tu Aldea! con Nicolás Nadalín y Emiliano Agnetti, en vías de ser diseñadores gráficos; Rodrigo Orellana, técnico en Dirección de Video y Cine, ; y Guido Tanoni, que se pierde en las Letras de Puan, todos ellos son amigos. Entre cervezas y maníes se halla el origen de la productora a la que dieron vida. En cada juntada, la idea de “generar las condiciones para cambiar” esas cosas por las que se quejaban –“no existen o existen pero mal”– tomaba forma. “Una idea que estaba siempre latente no estaba manifiesta ni puesta en ningún lado. Era algo que entre nosotros estaba dicho y no dicho a la vez”, explica Julio.
“Se relaciona con ideales, con utopías”, continúa, luego de pensar muy bien esas palabras. No, no te está dando la razón a vos, que seguro asentís con la cabeza en plan reprobatorio, pero seguís leyendo. Si seguís leyendo, te vas a enterar de que Julio, en consenso con sus compañeros, cubre con el manto de lo comúnmente entendido como inalcanzable los objetivos que cree fervientemente concretables. Pinceles en mano, los de Pinta tu Aldea! confían sin dudas que la injusticia en la producción y circulación actual del arte y en la construcción de la sociedad que compartimos todos (vos ahí sentado, yo desde el teclado, aquel detrás de una guitarra, un cubículo bancario o una casilla de cartón, y así, y así, y así) puede eliminarse. O por lo menos reducirse.
Con esas convicciones salieron a la calle a pintar intentos de mundo nuevo, que son… ¿qué? La productora artística combina las dos cualidades que la definen: por un lado, el ser “compañera de artistas nacientes, en el sentido de su condición de recién iniciados en la picadora de la industria y el circuito artístico y cultural, no porque sean ‘nuevitos’”. Es que “hoy existe una especie de estructura que ordena qué es lo que se ve y qué lo que permanece a oscuras. Y la guita es la llave que prende la luz e ilumina. No es justo. Pinta Tu Aldea! quiere romper con esa lógica”, intenta Julio. La otra cualidad es la de ser “reveladora de luchas sociales invisibilizadas”, en sus dos modos de hacer: prensa y pintadas.
“Laburamos con los artistas que no cuentan con los medios para abrirse camino, desde la difusión del trabajo que hacen”, comenta Julio. Básicamente, el laburo de prensa que sirve para acompañar al arte en su camino hacia el “hacerse conocido”. Pero, además, el compañerismo de Pinta Tu Aldea! también surge desde la generación de momentos de exposición de ese arte al que dan vida. ¿Cómo? Están construyendo de a poco una red de “lugares en los que no hay que pagar para tocar o mostrarse. Queremos ayudarlos a armar un circuito cultural que no los asesine, sino que les permita seguir existiendo”, concluye. Para los escritores y poetas, imaginan poder construir algún día una editorial.
Los pintores bautizaron como “pintadas” a esos momentos de exposición, la célula de Pinta Tu Aldea!, si la productora se entendiese como un cuerpo humano. Para entender el concepto de “pintada” bien vendría que te imagines a una brigada de músicos, escritores, actores, bailarines, diseñadores y artistas plásticos que, armados de cultura, invaden un espacio y, meta disparos de color, lo convierten en uno nuevo, con otra estructura conceptual, otras reglas. Cada pintada es una “fecha cultural” en la que se conectan artistas, espacios culturales y el público.
La primera que llevaron a cabo tuvo lugar el 7 de agosto pasado y participaron las bandas Parte Del Mal y Los Timothy. “Pueden ser jornadas de sólo música, improvisaciones de grupos teatrales en la calle, el armado de ‘bibliotecas efímeras’, una especie de intercambios de libros en los que las personas traen libros pero pueden llevarse otros, exposiciones plásticas o maratones literarias”, puntea Guido.
Pero las pintadas pueden combinar varias disciplinas en un eje estilo “cruzada solidaria” y entonces se convierten en festivales en los que a la apertura de senderos se suma la meta de “visibilizar experiencias que están trabajando para que las cosas no sigan como hoy están, a cuyos responsables se les da una mano”, añade Magalí. Lo generado por las entradas se reparte entre los artistas y el colectivo social, para el que, además, colectan alimentos no perecederos o elementos que sean de su necesidad. Es que “hay una ligazón inevitable entre lo artístico y lo social”, concluye Guido: “Creemos que no hay otra manera de producir los cambios que queremos y a la vez de ayudar a los otros”. Por su parte, Magalí añade: “El arte es la vía para el cambio”.
¿Los desafiás? Podés acercarte y ver qué tan convencidos de su proyecto están los pintores el próximo viernes por la noche en Cultura del Sur, donde el sonido de bandas, los colores de los artistas plásticos y fotógrafos y el histrionismo de los clowns se mezclarán con la historia del barrio 17 de Noviembre, la toma de tierras más grande del conurbano bonaerense, a cuyos vecinos podrás ayudar.
La selección de los artistas y experiencias a las que Pinta Tu Aldea! abraza tiene que ver más con “lo que ese artista o colectivo hace y a la manera en que lo hace, que a la definición que podemos llegar a manejar de ‘arte-no arte’”, puntualiza Magalí. Trabajar con ellos es una manera de adherir a sus causas.
Cada pintada, cada asalto cultural de Pinta Tu Aldea! es acompañado por un lienzo blanco que todos los que participen, público y artistas, podrán “pintar” con los colores de los mensajes que deseen. “Es la materialización del concepto de la productora –indica Julio–. Si el objetivo de la productora es generar espacios de expresión, qué más gráfico que la gente pueda expresarse en un lienzo en blanco”. Nada.
Pinta Tu Aldea!:
http://www.pintatualdea.org/