Por Facundo Gari
Buenos Aires, mayo 31 (Agencia NAN-2010).- Crear o caer, del psiquiatra, escritor y dramaturgo chileno Marco Antonio de la Parra tiene la apariencia de libro de autoayuda (ya lo dijo Leo Masliah, un oxímoron). Pero lo que guardan las 107 páginas publicadas en 2006 y reeditadas este año por el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (Celcit), que lo tiene en descarga gratuita en http://www.celcit.org.ar/, es un manifiesto de la pos-posmodernidad con ingredientes tan (presuntamente) heterogéneos como Heráclito, Zygmunt Bauman, Maquiavelo, Cornelius Castoriadis, Richard Kelly, Michael Mike, Jacques Lecoq y Adolfo Bioy Casares.
A lo que apunta De la Parra es a la sociedad de consumo, y lo hace en 56 apartados: según el autor, a cada uno le corresponde una carta de Tarot. Pero además se sumerge en una reflexión en punteos sobre la potencialidad del hombre, su capacidad creativa sesgada. “Parte de la base que nuestra tendencia es hacer lo mismo cada día”, arranca. “La consigna de la modernidad: el cambio, ha socavado nuestros hábitos hasta revertir lo habitual en muerto, la previsión en algo movedizo, el piso firme en fango y la velocidad en una necesidad vital. Mutar es lo único que nos calma. Todo cambia a nuestro alrededor. La verdad sea dicha, siempre cambió, pero nos calmaba sentir que eso era parte de un cierto plan previo al cual pertenecíamos”.
Al menos tres veces intenta brindar definiciones sobre el texto. En una de ellas reseña que “una amiga me pregunta si es un punteo o un vómito. Le explico que sólo la potencia del verso libre será capaz de permitir al lector completar los espacios en blanco”. Y esto sintetiza a su vez la dificultad humana de percibir las circunstancias no como un devenir ontológico sino como la consecuencia de la suma de ciertas, y no otras, elecciones (y su restante ¿espacio en blanco?). “Cada vez que das un paso has dejado de dar cientos de pasos en distintos sentidos. Ignoramos (por necesidad) cuantas decisiones tomamos por segundo”.
Si el rigor del libro no puede ser digerido por el lector como revelación, queda la honorable partida de un trovador agitado, que brinda un puñado de frases acaso políticamente correctas en las que subyace, de todas formas, que la democracia, el cuerpo, el sexo, el mercado y la globalización están obsoletos, como: “El vecino no existe, el Messenger sí. ¿Estás conectado? ¿Estás en Google? ¿Estás en el mercado?”. Los cuestionamientos se disparan: ¿es sensato, entonces, pensar que la web 2.0 es a la actualidad lo que la plaza fue a la Polis griega? De la Parra responde: “La red es el cementerio de ideas más grande de la historia del mundo, donde Google resucita hasta al más grande de los muertos y puede mezclar a Platón con una fábrica de vajillas o un mal film bélico por una letra de más o de menos”.
Otro ejemplo: “No sacas nada con dejar de mirar el reloj. O adelantar la hora. El cuerpo camina derecho hacia la muerte”. Otra incógnita: ¿importa, entonces, producir y producir, trabajar diez horas diarias, ahondar en decrepitudes y nimiedades? Otra cita: “Los libros no muerden. Miento, sí muerden. Muerden para siempre. Te marcan de por vida. Anotar al margen: leer es un acto suicida. Leer es un acto de vida o muerte. Escoge muy bien qué lees porque puede ser que estés escribiéndote o te estén simplemente leyendo a ti. Tarea: leer varias veces en voz alta la palabra cuchillo. No resulta mientras no te cortes la lengua al decirlo”. Otra certeza: es necesario leer hasta que lo sientan las tripas.
Es difícil no seguir de esta manera, y es igual de conflictivo elegir transcripciones: “Miente que en mentir está la verdad. Miéntete a ti y considera mentiras lo que llamas tus verdades. Contradícete. Estarás más cerca de lo cierto. El mentiroso es más creativo que el honesto”. Una más, que sirva de cierre: “El proceso creador es bisexual, altamente erótico. Hay que ser duros y penetrantes pero también blandos, húmedos, cálidos y dilatables”.
Descarga: http://www.celcit.org.ar/bajar.php?hash=dHlwKzAwOQ==